sábado, 25 de abril de 2009

Respira hondo


Querido J:
España perdió en 2008 más ventas de coches que Italia, Francia y Alemania juntas.
*.- Más de un millón de turistas británicos dejó de viajar a España el año pasado.
*.- La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico prevé que a España le costará más salir de la crisis que a cualquier otro país europeo.
*.-Sólo España e Italia no se recuperarán económicamente este año ni el que viene, según el Fondo Monetario Internacional.
*.-El índice de lectura en España descendió en 2008.
*.- España tiene el doble de parados que la OCDE.
*.-El número de autónomos cae en España siete veces más rápido que en el conjunto de la UE.
*.-La OCDE alerta a España del deterioro de sus cursos de posgrado.
*.-La banda ancha en España es la más estrecha y cara de Europa.
*.-El Parlamento Europeo censura por tercera vez los abusos urbanísticos y asegura que España vive en un estado de corrupción endémica.
*.-El secretario general de la OTAN declara que España es un país poco fiable, después del abandono de las tropas de Kosovo.
*.-El acceso a internet en España es el segundo más caro de los países de la OCDE.
*.-Paul Krugman declara que la perspectiva económica española es «aterradora».
*.- La mañana en que te escribo España ha llegado a los cuatro millones de parados, el 17,3% de la población activa, y México ha sobrepasado su Producto Interior Bruto.
La recopilación no es exhaustiva y no va más allá de las noticias, publicadas desde principios de año, en que los datos españoles entren en forzada comparación con los de otros países. No incluye algunas cuestiones endémicas como la calidad general de su educación o los niveles de su producción científica; la recopilación podría ampliarse con los diagnósticos regionales: por ejemplo lo que el Financial Times acaba de escribir sobre la relación entre burocracia, inversión extranjera y nacionalismo, respecto al caso catalán y «su antipática política lingüística».
El caso español, sintagma.
El hecho diferencial de la crisis global.
El final de una historia feliz que empezó a la muerte de Franco.
Todos los países viven a crédito.
Todos tienen su burbuja.
Probablemente las burbujas son necesarias para la economía y para la vida.
Pero ninguna ha crecido como en el caso de España.
El crédito, que no sólo es económico, sino también moral, proviene de la transición política. Para sorpresa del mundo, se quebró la vieja afición y España evitó la guerra civil. La corriente de admiración y afecto que aquello generó en el extranjero fue manifiesta.
Entre los más sorprendentes milagros hasta redujo (sin llegar a evaporarlo, ¡oh, la, la!) el paternalismo francés. Pero lo más importante sucedió dentro: un cierto orgullo español del presente.
*.- La transición casi pacífica a la democracia proyectó sobre el ciudadano un orgullo en sí; una suerte de yes we can sin música, o lo que fue peor: con música (¡y letra!) de Jarcha.
*.- El orgullo puede cifrarse: España pasó de un 25% de paro a rozar el pleno empleo y se transformó en el país de Europa que vio crecer en mayor proporción el número de inmigrantes.
*.-El orgullo se vino arriba paulatinamente hasta los Juegos Olímpicos de 1992 y atravesó fechas gloriosas. Una fue la bufonada del 23 de Febrero, cuya única consecuencia relevante fue la liquidación del problema militar en España.
*.-Otro la entrada como miembro de pleno derecho en la Comunidad Europea.
*.-Y otro, esos Juegos Olímpicos que convirtieron a España... ¡en un modelo de eficacia! Un país democrático, en paz y eficiente no lo había soñado nadie.

Y entonces sucedió.
*.-Se descubrió que el responsable del Banco de España no pagaba sus impuestos.
*.-Que el director de la Guardia Civil robaba, y lo que es peor, aparecía en calzoncillos, rodeado de señoritas con mordisco de vacuna, en las páginas de Interviú.
*.-Que se podían hacer butrones con brillantina.
*.-Y se descubrió también que el responsable de la seguridad del Estado había firmado de su puño y letra un comunicado de los GAL. En este punto, tengo una opinión: a la opinión general le afectó menos el crimen de Estado que la chapuza.
*.-Acababa con el vislumbre de eficiencia. Volvía la caspa. La corrupción en lo más alto fue un episodio muy desmoralizador, de efectos profundos y a largo plazo. Y abrió la veda psicológica de miles de pequeñas corrupciones locales.
*.-En ese principio del fin del orgullo hubo una causa clave: buena parte de la corrupción económica y moral afectaba a la izquierda y se había producido con la izquierda en el poder. De pronto, todo se volvió usado. El que la izquierda devolviera las tornas de la llamada crispación a la derecha y su vuelta al poder coincidiera con la matanza de Madrid acabaría añadiendo una densidad impenetrable (¡de agujero negro!) a la circunstancia.
Pero ésa es otra historia. La nuestra de hoy es que en los años del orgullo y la prosperidad los españoles dejaron de hacer dos cosas fundamentales: afianzar una reforma profunda del sistema educativo que facilitara la posibilidad de hacer más flexible y variada la base productiva y organizar con criterios racionales el Estado autonómico y su moral derivada. Hoy son los factores clave de la singularidad de la crisis española.
La crisis de la construcción no ha sido ninguna sorpresa. Hace ya más de 10 años que se habla en España de burbuja inmobiliaria. La respuesta no era pincharla. La respuesta era preparar los mejores camareros del mundo, y algún biólogo molecular, si podía ser.
Pero la educación se convirtió en un trámite más de la corrompida euforia general.No dudo, con el nuevo ministro Gabilondo, que la actual generación de jóvenes sea la mejor formada de la historia de España. También la sanidad, las carreteras y los transportes son los mejores de la historia de España.
Tan obvio es eso como que se trata de una generación insuficientemente formada; y lo prueban los informes objetivos de Pisa y una simple ojeada al mercado de trabajo y mi subjetiva experiencia profesoral de 15 años.
En cuanto al Estado autonómico, baste el Financial Times para los devotos de la prensa extranjera: la construcción del Estado autonómico ha fracasado técnicamente. Y el desvarío moral nacionalista ha acabado con los restos del orgullo común de los españoles: por el sistema práctico y drástico de acabar, no ya con el orgullo, sino con los españoles, hoy sustituidos por catalanes, vascos, gallegos, andaluces, aragoneses, y mil etcéteras deficitarios hasta la insolvencia.
Ya sabes que soy poco dado a los apocalipsis. Incluso creo que no está probado que vaya a morirme. Sólo quería decirte que al proyecto español de la transición se le ha acabado su línea de crédito.
Sigue con salud.
A.

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