sábado, 23 de julio de 2011

Desmemoria histórica

El Pais.JEAN ORTIZ - Pau, Francia - 23/07/2011

Lector habitual de EL PAÍS, hijo de combatiente republicano y guerrillero en Francia, profesor en la Universidad de Pau, quiero expresarles mi malestar.
Aunque algo desgastados, hay mitos históricos que perduran en el tiempo. En lo que se refiere a la posguerra de España, es el caso de la "reconciliación entre hermanos", después del de la "guerra fratricida", como si los españoles tuvieran el gen del fratricidio.
La foto que publica EL PAÍS del 17 de julio, en primera página del suplemento Domingo dedicado al 75º aniversario de la sublevación del 18 de julio de 1936, y el reportaje que le sigue, han provocado en mí, hijo del exilio, de represaliados... una profunda desazón.
Tras las buenas intenciones, tras el encuentro de dos soldados de "bandos contrarios" (como si la República hubiese sido un "bando"), puede colarse el terrible "pasemos página". ¿Es posible pasar página sin que se haya hecho totalmente justicia, verdad y reparación?.
El cliché de dos abuelos que caminan tomados del brazo es suma y ambiguamente conmovedor. Aunque fuese involuntariamente, equipara República y fascismo y no da la razón a ninguna parte. No se trata aquí de atacar personalmente a nadie, sino de criticar lo que puede incidir, suscitar, una foto tan consensual y desmemoriada, que evacua la responsabilidad de la guerra, los antagonismos de clase, una transición sin verdadera y definitiva ruptura con el franquismo. Me parece esta foto aún más peligrosa en un momento donde la derecha trata de reescribir la historia y queda inacabada la "desfranquización".
El ecumenismo acarrea despolitización, desideologización. En nombre de un supuesto "equilibrio de la memoria", se contribuye a desequilibrar aún más la historia. La desmemoria ha tenido y sigue teniendo, para los españoles, para la democracia, para la necesidad de una nueva República, un coste político elevado.

viernes, 15 de julio de 2011

La academia asaltada

Vemos hoy que cualquier indigente mental u osado cantamañanas de la pluma, deriva el empleo de sus ocios
Maravillado –pero consternado– estoy, de que en esta nueva edad de oro de la cultura que aseguran nuestros angélicos políticos de uno u otro signo vivimos en Este país –antes, España– proliferen de tal modo los «historiadores», oficio trabajoso y delicado, cuyos dominio y maestría, jamás acaban de alcanzarse suficientemente, por ser materia tan compleja y sutil, al tratar de entender y explicar al hombre y las relaciones entre los hombres en el tiempo, como han subrayado en líneas hermosísimas los mejores especialistas de la disciplina, al insistir en investigar el objeto de sus análisis durante mil horas antes de intentarlo sintetizar en pocos minutos o renglones.
Porque, en efecto, vemos hoy que cualquier indigente mental u osado cantamañanas de la pluma, deriva el empleo de sus ocios –que mejor estuvieran aplicados a otros juegos o menesteres más a su alcance– a exhibir desvergonzadamente sus limitaciones cerebrales en la producción de novela histórica, describiendo con pasmosa ligereza y rapidez situaciones y personajes que no sólo se le escapan, sino que ni siquiera llega a rozar, solazándonos con estúpidos diálogos, donde fracasan, hermanadas en el naufragio, la literatura y la historia, a la explicación profunda y filosófica del pasado, como nuevo Ortega, o a vestir sus capacidades de cronista raso, con el uniforme y las medallas de historiador científico y riguroso.
Algo similar a lo que sucede, a favor del viento en popa de las facilidades editoriales propiciadas por la universalización de los ordenadores, en el campo de la vulgar narrativa o de la sublime poesía, donde cualquier absurdo engendro, sin matemática ni música ni sensibilidad ni vibración original alguna adquiere y luce los galones líricos de la edición, con daño evidente para los verdaderos poetas, obligados a compartir razonables desprecios de libreros y lectores, aburridos por tantas naderías o jeroglíficos.
Todos estos dislates, que suelen traducirse en una petulancia ineducada –¡ay, siempre la cuestión educativa, tan olvidada por los de la rosa o la gaviota!– por parte de las masas de tuerceplumas del verbo escrito, que con tanta comodidad adquieren honores publicísticos, graduación de escritores y hasta, a veces, el decisivo «reconocimiento» económico, convertible en «adelantos» de muchos miles de euros, que los convierten en «famosos», han alcanzado últimamente un nuevo nivel o bajado otro escalón.
Me refiero al ataque impúdico, u obsceno, como se prefiere decir, con impropiedad típica, hoy para mostrar mayor desdén, hacia la Academia a la que me honro en pertenecer, la de la Historia, «chiringuito» donde han terminado, con modesto premio merecido los más, sus días de esfuerzo historiográfico las «momias», como se complace en denominarnos el representante de una ideología caracterizada, además de por sus decenas de millones de asesinatos, que multiplican por veinte los perpetrados por la bestialidad de Hitler o el mísero Franco, por la aniquilación, también, de la libertad en el más implacable régimen de totalitarismo leviatánico que el hombre ha conocido, miserias realizadas normalmente por no menos repugnantes dictadores, en régimen de gerontocracia, es decir, protagonizado por momias como Stalin, Mao o, también, el «ejemplar» señorito Castro, propietario de una finca caribeña de doce millones de hectáreas, a una de cuyas fastuosas recepciones, tras haber concluido la máraton en barco con que conseguí un premio Guinness en 1985, me negué a asistir, por solidaridad con la miseria en que este fanático de una ideología inviable forzaba a malvivir a su pueblo.
Sin apresuramiento, que la insignificancia científica de la ofensiva, organizada, tal vez, desde oscuros centros de poder o frustraciones personales más o menos justificadas, tal vez, por esa obtusa forma de necedad, que tanto daño nos ha hecho a los españoles, de criticar con saña lo que no se ha leído o se desconoce, al objeto de ir reduciendo mi ira a la burla risueña, pues no más merece la insolvencia, ignorancias –algún brillante periodista, cuyo nombre callo por piedad, confundía, en su ferocidad televisiva, el reinado de los Reyes Católicos con el de Alfonso el Sabio, a quien colocaba en el siglo X, mientras explicaba nuestra académica incompetencia– y estupidez de las huestes que se han lanzado al asalto de la modesta institución, donde procuramos concluir nuestras vidas de estudio consagradas, con tanto deseo de acierto, a la historia de España, aunque a ellos les parezca sombría Bastilla en cuyo asalto y reparto de bienes y medallas se empeñan, armados con planteamientos tan agresivos como torpes y groseros.
El enorme esfuerzo que ha supuesto la edición en una decena de años de los 50 tomos del Diccionario de Historia de España de nuestra Academia (y en el que debo confesar humildemente que mi participación firmada ha sido mínima y recae en el siglo XVII, el que menos mal conozco) es obra cuya envergadura era de esperar que en Estepaís suscitase irritadas envidias como respuesta natural despechada.
La obra, de la que yo hubiera preferido eliminar el siglo XX, cuyos materiales hubieran dado lugar a otro segundo texto, es, como todo trabajo colectivo de cualquier dimensión, inevitablemente desigual, pues las personas, aunque otra cosa pretenda cierta candorosa ideología vigente, nacemos libres, pero desiguales en capacidades, que luego la vida disminuye o crece, según los casos, mientras sus enfoques sesgan siempre la imprescindible, por otra parte, interpretación del personaje y selección de la información pertinente, sin que me vaya a lanzar ahora al prolijo, superado, excepto para discusiones tribales, y multimillonario –en páginas– debate sobre la posibilidad, límites y hasta, inclusive, interés de la objetividad histórica que jamás puede ser un retrato fotográfico, sino una pintura inteligente del pasado, desde puntos de vista diferentes (B. Croce) y con colores distintos.
La información, los datos, es lo que sobre todo importa, no al lector, sino al consultor del Diccionario, y si en este aspecto, ciertos trabajos adolecen de candor o de impropiedad o identificación abusiva con el personaje, menos aún si en esta misma línea incorporan conceptos sociopolíticos en mayor o menor grado discutibles, más me parecen defectos que desprestigian al autor de la entrada, siendo tan evidentes, que al conjunto de las demás 43. 000 estudios biográficos.
En todo caso creo que la idea aprobada por la Academia, en prueba de buena voluntad, que hubiera sido inconcebible en otra institución similar, en el sentido de admitir colaboraciones complementarias o suplementarias sobre puntos controvertidos de nuestra historia reciente, a partir de la II República y Guerra Civil, que se recogerían en la segunda y al parecer inminente segunda edición del Diccionario, en su versión digital y hasta en algún tomo donde se editasen, como Apéndice, siempre enriquecedor, los estudios alternativos que sobre alguna voz concreta, por ejemplo, «Franco», se nos enviaren, con la extensión establecida.
Para concluir, deseo manifestar, con toda mi repugnancia, que arrojo indistintamente, sobre unos y otros, respecto a ese maniqueísmo historiográfico que con cínica hipocresía, dictamina objetividades y concede o niega rango científico a los trabajos históricos, según idénticos términos se apliquen a biografiados que coincidan o no con la ideología política del lector o crítico.
Dada la obvia imposibilidad de que la caverna española azul o negra que, «confesada y comulgada ataca al hombre», o colorada, admita estas elementales nociones democráticas sería magnífico y tranquilizador que los sectores radicales de la izquierda (concepto del que no acabo de entender contenido ni fronteras ante los horizontes de la segunda década del siglo XXI) «progresista» española, disecada en 1936 y con las garras aún de la Guerra Civil sin recortar, comprendiera que la idea de democracia, con su raíz liberal, exige la libertad y el respeto a las opiniones distintas a las nuestras que no se nos intenten imponer por la violencia.
JOSÉ ALCALÁ-ZAMORA Y QUEIPO DE LLANO ES MOMIA (ANTES MEDALLA) NÚM. 17 DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA.

El asesinato de Calvo Sotelo

Bajo el título de Una lamentable manipulación, Santos Juliá ha publicado un artículo sobre el que denomina "sesgado documental". El asesinato de Calvo Sotelo, del que soy director.
Contra lo que él plantea, en ningún momento se ha pretendido defender la tesis de que "la Guerra Civil fue la consecuencia del asesinato de Calvo Sotelo". Menos aún que dicho asesinato fuera "una acción decidida en el Ministerio de la Gobernación".
Una serie sobre la Guerra Civil exige hacer referencia al clima político de España en 1936. Para ello es adecuado recordar el asesinato de Calvo Sotelo, pues en él concurren circunstancias muy especiales. Prescindiendo de los "hay que arrastrarlos" y expresiones análogas que se le solían dirigir desde los escaños del Frente Popular, prescindiendo de su enfrentamiento con Casares Quiroga, lo cierto es que Calvo Sotelo fue amenazado de muerte en la sesión de Cortes del 1 de julio por el socialista Galarza. Días más tarde los agentes de su escolta fueron sustituidos por otros cuya misión no era protegerle.
En la madrugada del 13 de julio, miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y militantes del PSOE se presentaron en su domicilio y le asesinaron. ¿Fue ello la causa de la Guerra Civil española? No.
La causa de la Guerra Civil española fue que en España existía un clima político que hacía posible que ocurriera todo cuanto llevamos descrito, incluyendo las numerosas muertes e incidentes que se producían en las calles, algo que Calvo Sotelo denunció repetidamente en el Parlamento.
El vídeo deja constancia de que la conspiración estaba en marcha desde hacía varios meses. Ahora bien, yo soy de quienes, como el militar republicano Pérez Salas, pensamos que el conflicto pudo evitarse si después del asesinato hubiera habido una "rápida y enérgica intervención del Gobierno" que diese la impresión de que "se hallaba dispuesto a terminar con el terrorismo de cualquier parte". No fue así, y aquel crimen, que pese a ser la mejor prueba del caos existente pudo ser la última oportunidad para evitar la guerra, sirvió para que se sublevaran los indecisos. ALFONSO BULLóN DE MENDOZA El País. 15/07/2011

Una lamentable manipulación
Telemadrid estrena el sesgado documental 'El asesinato de Calvo Sotelo'
SANTOS JULIÁ 13/07/2011

La catástrofe provocada por la rebelión militar de julio de 1936, y por la Guerra Civil que fue su consecuencia, alcanzó tales proporciones que, desde su misma ocurrencia, se le han buscado las causas más variopintas, desde el carácter cainita de los españoles hasta las división metahistórica de España en dos.
El primer capítulo de una serie de 13 entregas, que se estrenó anoche en Telemadrid con motivo del 75º aniversario de su comienzo, olvida todas estas zarandajas y va derecha a su objetivo: mostrar que la Guerra Civil fue la inevitable consecuencia del asesinato de Calvo Sotelo por los socialistas.
La Guerra Civil, según Alfonso Bullón de Mendoza, director y guionista de la película, comienza la noche en que unos agentes de la autoridad, estrechamente vinculados al PSOE, secuestran en su domicilio al diputado Calvo Sotelo y lo matan de dos disparos en una camioneta de la sección de Asalto de la Policía Gubernativa: ahí están las imágenes de la dramatización del secuestro seguidas de imágenes de documentales de la guerra para demostrarlo; una cosa sigue a la otra sin solución de continuidad.
Se silencia que entre el crimen y la guerra medió una rebelión militar.
Esta manipulación de la historia comienza por silenciar que entre el asesinato de Calvo Sotelo, en las primeras horas del 13 de julio de 1936, y la Guerra Civil medió una rebelión militar que se venía preparando desde el mismo día del triunfo electoral de la coalición de izquierdas, el 16 de febrero del mismo año. Pero si desaparece la conspiración, es lógico que desaparezcan también los tratos que Calvo Sotelo y su partido mantuvieron desde el triunfo del Frente Popular con los militares que planeaban el golpe de Estado.
El responsable del guion, biógrafo de Calvo Sotelo, conoce bien sin embargo los contactos que su biografiado había establecido con el general Mola y con miembros de la Unión Militar Española, a los que prestó su apoyo y dio su conformidad para el golpe que estaban preparando. En esta ocasión, sin embargo, ha preferido silenciarlos, quizá porque introducían una desagradable complejidad en una narración construida al servicio de una única idea: presentar mendazmente el asesinato de Calvo Sotelo como una acción decidida en alto lugar, el Ministerio de la Gobernación, y transmitida a lo largo de una cadena de mando hasta sus ejecutores inmediatos, militantes del PSOE; una acción que, por tanto, hace inevitable una guerra civil sin necesidad de recurrir a la conspiración militar.
El asesinato de Calvo Sotelo y, más aún, si cabe, la clamorosa ausencia de su condena pública, nítida, sin ambages -y sin buscar una excusa en los asesinatos del capitán Faraudo y del teniente Castillo-por las autoridades republicanas y por los dirigentes del Partido Socialista, no pueden tener justificación alguna: lo primero fue un crimen y lo segundo un error que magnificó el crimen. Pero de ahí a vincular causalmente, por medio de la imagen y la palabra, la Guerra Civil con su comisión hay un salto que ningún historiador que no intente utilizar esa muerte para sus intereses políticos o ideológicos se atrevería a dar.

jueves, 14 de julio de 2011

El PSOE elabora sus carteles de propaganda con el 20-N como fecha electoral

La efeméride de la muerte del dictador Francisco Franco se perfila como la fecha para las próximas elecciones generales. El PSOE ya ha dado orden de elaborar carteles y material gráfico de propaganda con el 20 de noviembre como día electoral, por lo que parecen confirmarse las sospechas de que José Luis Rodríguez Zapatero no agotará la legislatura. El anuncio de la convocatoria electoral es una de las pocas cartas que le quedan en la manga a los socialistas, que tratan de sorprender al PP con el momento elegido para disolver las Cortes.
Pero según han informado a este diario fuentes dedicadas a la elaboración de los carteles propagandísticos del PSOE, la maquinaria electoral ya está puesta en marcha. “No vamos a tener vacaciones. Se va a trabajar todo el verano para tener listo a tiempo el material”, señalaron estas fuentes, que confirman el 20 de noviembre como la fecha elegida para los comicios desde Ferraz. A cuatro meses del día D, los socialistas necesitan ultimar los recursos para la campaña e iniciar la reserva de espacios publicitarios en vallas, mobiliario urbano y transportes públicos.

 Si bien el 20-N constituye una efeméride de notables connotaciones políticas, que puede ayudar a movilizar a parte del voto más fiel al PSOE, lo cierto es que las últimas semanas de noviembre han formado parte de las apuestas de diversos dirigentes socialistas. Por su parte, en la cúpula del PP se ha llegado a situar los comicios a finales de octubre.
Estas especulaciones forman parte de la guerra psicológica que mantienen los equipos de Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy para anotarse un punto con el anticipo electoral. En Ferraz esperan tomar por sorpresa a sus adversarios, mientras que en Génova repiten el mantra del adelanto como parte de su estrategia de desgaste al PSOE.

Hipérboles.

Hipérbole.

(Del lat. hyperbŏle, y este del gr. ὑπερβολή).
1. f. Ret. Figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla.
2. f. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.

Rectificación:
(Del lat. rectificāre; de rectus, recto, y facĕre, hacer).
1. tr. Reducir algo a la exactitud que debe tener.
2. tr. Dicho de una persona: Procurar reducir a la conveniente exactitud y certeza los dichos o hechos que se le atribuyen.
3. tr. Contradecir a alguien en lo que ha dicho, por considerarlo erróneo.
4. tr. Modificar la propia opinión que se ha expuesto antes.
5. tr. Corregir las imperfecciones, errores o defectos de algo ya hecho.
6. tr. Electr. Convertir una corriente alterna en continua.
7. tr. Geom. Hallar una recta cuya longitud sea igual a la de una curva dada.
8. tr. Mec. Mecanizar una pieza con el fin de que tenga sus medidas exactas.
9. tr. Quím. Purificar líquidos por destilación.
10. prnl. Dicho de una persona: Enmendar sus actos o su proceder.

Las dos Españas no tienen sentido cuando el marco circundante, el europeo, nos invita a la unidad de acción.

MANUEL MARTÍN FERRAND. 14/07/2011
(...) la Guerra Civil Española lleva camino de alargar su resaca hasta que la crisis económica produzca un apagón general y las televisiones dejen de emitir, en lamentable alternancia, telediarios sesgados, basuras con pretensiones de divulgación histórica y lamentables espectáculos degradantes de la condición y la dignidad humanas.
El próximo lunes se cumplen setenta y cinco años del arranque de la fratricida contienda y, lejos de olvidarlo, insistimos en ello con saña improcedente. Lo que la Transición había conseguido, una reconciliación entre las partes, lo destruyó José Luis Rodríguez Zapatero con un afán revisionista y parcial de la barbarie. Sin venir a cuento y, supongo, a falta de ideas políticas de mayor enjundia y provecho, se puso a desenterrar cadáveres como un poseso en un patológico intento de honrar la memoria de su abuelo. De uno de ellos.
Ahora le toca el turno al otro bando.
Lejos de ahuyentar los viejos demonios familiares que nos empujan a una convivencia de garrotazo y tente tieso, Telemadrid acaba de estrenar una serie con pretensiones históricas —«El asesinato de Calvo Sotelo»— que insiste en el espíritu que motivó la contienda y del que, por lo que parece, no conseguimos liberarnos.
La serie, a juzgar por su primera entrega, es televisualmente mediocre, históricamente partidaria y políticamente inoportuna. Más aún en tiempos de tribulación y carestía en los que las televisiones públicas, lejos de acometer nuevos fichajes y ambiciosos proyectos, debieran ir organizando su ordenado cierre y su equitativa desaparición. No nos las podemos permitir y, aunque pudiéramos, ni esa es una función del Estado en sus administraciones regionales ni resulta deseable ningún estímulo disolvente de la convivencia nacional.
Cuando una Nación padece la desgracia de un conflicto armado entre sus ciudadanos, la tendencia que señalan los ejemplos de la Historia es la de alargar su memoria.
Cada bando guarda su afrenta y su dolor y nunca faltan razones para la efervescencia del recuerdo que avive la herida y la vuelva sangrante y rabiosa. Aquí y ahora, debiéramos compartir el esfuerzo superador de tan mala costumbre.
Las dos Españas no tienen sentido cuando el marco circundante, el europeo, nos invita a la unidad de acción y mercado y la realidad política presente se afana en la construcción de diecisiete feudos bien diferenciados y distantes. Necesitamos la elegancia del olvido, no una industria del recuerdo.

Patada al diccionario

«El juicio sesgado sobre las más de 40.000 biografías del magnífico “Diccionario Biográfico Español” nace de una sola de sus entradas —la referida a Franco—, que ha enfurecido a algunos pirómanos mentales que ignoran las demás entradas desde la manipulación de la realidad»
LAS Juventudes Socialistas están prohijando una campaña que responde al título, nada académico, de «Dale una patada al Diccionario», contra el monumental «Diccionario Biográfico Español» elaborado por la Real Academia de la Historia.
Exigen la retirada de los 25 volúmenes editados, la paralización editorial de los restantes 25 y la dimisión de Gonzalo Anes, director de la Academia y uno de nuestros más prestigiosos historiadores; un lujo.
En este desnortado asunto padecemos un disparate sobre otro.

En 1991 se publicó un antecedente del actual «Diccionario Biográfico Español» que ahora ha causado esta polémica artificial y bobalicona: el «Diccionario Biográfico» dirigido por Miguel Artola, reconocido historiador y miembro de la Real Academia de la Historia.
Este «Diccionario» fue financiado por el Ministerio de Cultura siendo ministro Jorge Semprún, y presidente del Gobierno Felipe González.
En la entrada, «Franco» no se dice que fuera «dictador» ni siquiera «autoritario».
No se produjo entonces ninguna polémica.
¿Por qué ahora sí?.
Está claro: el presidente Zapatero ha desbocado la llamada «memoria histórica» y cualquier despropósito se cobija bajo su bien subvencionada sombrilla.
La Real Academia de la Historia se fundó en 1738 por Real Cédula de Felipe V. Desde entonces, en sus cerca de trescientos años de rica trayectoria, nunca se había producido una polémica como esta. Al menos por ello el hecho no debe ser tomado a la ligera.
Recientemente la Comisión de Educación del Senado debatió una moción, defendida por el senador Joan Saura, dirigente de ICV y ex consejero de Maragall y de Montilla, en la que se pedía, en la senda de los cachorros del PSOE, la retirada del Diccionario, su paralización editorial y, además, que la Academia hiciese pública una rectificación por «manipular la Historia, ensalzar la valentía del caudillo y ocultar la represión del régimen franquista». Nada de eso es cierto en el sentido que se le quiere dar.
Es obvio que ni los jóvenes socialistas ni el defensor de la moción senatorial han leído el Diccionario.
Porque si conociesen la obra y no hablasen de oídas se trataría sencillamente de una burda manipulación para engañar a los incautos o desinformados.
Jorge Semprún, al que recientemente hemos perdido, que tenía buenos motivos para saberlo, denunció hace tres décadas en su «Autobiografía de Federico Sánchez» la memoria sesgada: «Te asombra una vez más cómo funciona la memoria de los comunistas. La desmemoria, mejor dicho. Te asombra una vez más comprobar qué selectiva es la memoria de los comunistas. Se acuerdan de ciertas cosas y otras las olvidan. Otras las expulsan de su memoria. La memoria comunista es, en realidad, una desmemoria, no consiste en recordar el pasado, sino en censurarlo. La memoria de los dirigentes comunistas funciona pragmáticamente, de acuerdo con los intereses y los objetivos políticos del momento. No es una memoria histórica, testimonial, es una memoria ideológica».
Joan Saura, defensor del alegato senatorial contra el «Diccionario», inició joven su vida política en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC).
Por su trayectoria personal es seguro que el senador conoce, probablemente haya asumido y, por su moción, parece que sigue asumiendo, aquella consideración de la Historia que denunció Semprún, que consiste en que los hechos históricos no fueron como en realidad fueron sino como se desea que hubiesen sido. Según Semprún, lo que no responde a ese patrón se manipula, se censura, se denuncia y se persigue. Es la apuesta totalitaria.
Ya en el I Congreso del PSUC, celebrado en Francia en 1956, se aprobó «la política de reconciliación nacional».
Pero ya sabemos que el cielo está empedrado de buenas intenciones. La hermosa idea de la reconciliación supone respeto a las ideas ajenas y a la libertad de creación, y es una posición diametralmente opuesta a la manipulación de la verdad y de la opinión de los demás. «Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya guárdatela», que aconsejó don Antonio Machado.
Querer dar clases de Historia a los académicos de la Historia resulta al menos chocante. Pedir la desaparición de la Academia porque es «una institución vieja», como han hecho algunos radicales hueros, nos llevaría, por ejemplo, a derribar las murallas de Ávila, el acueducto de Segovia, la Alhambra de Granada, o a quemar los jugosos recuerdos del pícaro Guzmán de Alfarache.
La resurrección de un nuevo «Index Librorum Prohibitorum», creado en el siglo XVI por la Sagrada Congregación de la Inquisición, desde un canon distinto pero canon al fin, es una memez o algo peor. El juicio sesgado sobre las más de 40.000 biografías del magnífico «Diccionario Biográfico Español» nace de una sola de sus entradas —la referida a Franco—, que ha enfurecido a algunos pirómanos mentales que ignoran las demás entradas desde la manipulación de la realidad. El «Diccionario» es una obra sinfónica, no un solo de trompeta.
Por ejemplo, estos nuevos inquisidores silencian, porque no les conviene recordarlo o porque lo ignoran, que la biografía de Marcelino Camacho la firma José Balbino Mora, de la Fundación 1º de Mayo; que la de Nicolás Redondo Urbieta es obra de Rubén Vega, de la Fundación 1º de Mayo; que de la de Felipe González es autor el ex director de «El País» y reconocido amigo del ex presidente; que la de Buenaventura Durruti la firma el historiador anarco-sindicalista Diego Camacho Escámez; que la de Domingo Malagón Alea se debe a Victoria Ramos Bello, directora del Archivo Histórico del Partido Comunista de España; que la de Pablo Iglesias la firma Joan Serrallonga, autor del libro «Pablo Iglesias. Socialista, obrero y español»; que la de Tarradellas se debe a Josep María Bricall, consejero del primer Gobierno provisional de la Generalitat; y que Susanna Tavera, experta en anarquismo y autora de una monografía de Federica Montseny, firma su biografía... Y así podrían seguirse citando biografiados y biógrafos, pero solo podrían hacerlo quienes conozcan realmente el «Diccionario Biográfico Español» y no solo referencias ignorantes o intencionadas. O ambas cosas.
En el «Diccionario» escriben las biografías autores competentes en los biografiados. Por ello el autor de la entrada dedicada a Franco, que ha resultado polémica, es el reputado historiador Luis Suárez Fernández, al que se debe la obra «Franco y su tiempo».
Tal ocurre con las biografías de Marcelino Camacho, Nicolás Redondo Urbieta, Felipe González, Buenaventura Durruti, Domingo Malagón, Pablo Iglesias, Josep Tarradellas, Federica Montseny y tantos otros personajes. Pero ese conocimiento cercano, incluso esa afinidad entre biógrafos y biografiados, no ha causado ninguna inquietud ni ha movilizado ninguna patada al «Diccionario».
He escrito media docena de biografías para el «Diccionario» sobre personajes liberales del siglo XIX. Como conocedor del mecanismo seguido en su laboriosa confección considero injusta y desproporcionada la generalización de ataques de trazo grueso que está recibiendo. Lo que procede en justicia es felicitar a la Real Academia de la Historia y a Gonzalo Anes, su director, por la decisión de afrontar un enorme esfuerzo que se ha visto coronado por el éxito. Es una obra elogiada por los historiadores, que conocen su dificultad, y denostada en su conjunto y sin matices por quienes no asumen la Historia y solo se emplean en el ejercicio inútil de reescribirla a su gusto. Pero por las páginas de la Historia no se puede pasar impunemente una goma de borrar.
Amenazar con patadas para impedir el conocimiento de la Historia y fomentar su confusión es usar las extremidades y no la cabeza, que puede resultar propio de las cuadras o de los rifirrafes tabernarios, según los casos, pero no de supuestas iniciativas intelectuales. Y que se dé carta de naturaleza a tal despropósito desde las Juventudes Socialistas, organización juvenil de un partido responsable nada menos que del Gobierno del país, resulta frustrante y como mínimo produce tristeza.
Hay que leer más y huir de la manipulación y de la mentira. No se debe utilizar la Historia desde la frivolidad.
JUAN VAN-HALEN ES ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA HISTORIA.

miércoles, 13 de julio de 2011

Zapatero I el Infausto

LA HISTORIA apoda a los gobernantes con el rasgo más característico de su personalidad o de su mandato: Pedro I el Cruel, Alfonso X el Sabio, Felipe IV el Hermoso, y así sucesivamente.
¿Cómo pasará a la posteridad José Luis Rodríguez Zapatero, en el supuesto de que los historiadores del mañana no tengan la caridad de borrarle de nuestra memoria?.
Lo primero que me viene a la mente es el calificativo de Impotente, que descarto por dos razones. Por estar atribuido ya a Enrique IV de Castilla y por su connotación sexual. La impotencia de este presidente no se refiere a sus prestaciones íntimas, que me traen sin cuidado, sino a su probada incapacidad para resolver uno solo de los problemas que padece España.
De ahí mi segunda opción: Incapaz. Incapaz de atajar una crisis económica que nos retrotrae al pasado sombrío heredado de su correligionario Felipe González, de contener la hemorragia del paro, de adecuar los gastos a los ingresos, de mostrar algo de austeridad, aunque sea por vergüenza torera, de tener una idea útil, de preservar la cohesión nacional, de mantener nuestra posición internacional y proteger nuestros mercados, de darnos algo de esperanza. ¿Cómo va a crear confianza quien vive obsesionado con corregir el pasado a costa de reabrir sus heridas? El futuro, según Zapatero, se sitúa en 1976 o más bien en 1934. Allí es donde pretende llevarnos desde que llegó al poder.


¿Deberíamos otorgarle por ello el título de Perverso?.
Perversas son, sin lugar a dudas, las consecuencias de su empeño:
*.- Una crispación política y territorial descontrolada,
*.- agresiones verbales y físicas al discrepante en ámbitos tan sagrados como la Universidad,
*.- deslegitimación de la Justicia, encarnada en el Constitucional y el Supremo, propiciada desde la Generalitat de Cataluña y su presidente, José Montilla, por no mencionar a los sindicatos, artistas y demás colectivos abonados a la subvención oficial.
*.- El país abierto en canal, enfrentado nuevamente a garrotazos, como en el magistral cuadro de Goya, y al borde de la quiebra.
Un desastre sin paliativos.
Entonces me viene a la mente el adjetivo exacto: Infausto.
«Se aplica -dice el María Moliner- a lo que constituye una desgracia, va acompañado de desgracia o la anuncia o evoca. Aciago, desdichado, desgraciado, funesto, infortunado». Eso es exactamente lo que representa José Luis Rodríguez Zapatero en la historia de esta España que antes de él fue una nación indiscutida e indiscutible: Un paréntesis de infausto recuerdo. Una desgracia. El oportunismo del PSC deja sin aire a Zapatero...
ZAPATERO apareció ayer ante los ciudadanos como un presidente al borde de la asfixia política. Su imagen que hoy ilustra nuestra portada, captada en el Senado, es lo suficientemente explícita. De puertas afuera trató de minimizar la crisis que vive el país a todos los niveles y se limitó a señalar que ha percibido «una cierta sensación de conflictividad institucional», pero la tensión y el estrés se reflejaban en su rostro.
El oportunismo del PSC volvió a dejar ayer en evidencia al presidente del Gobierno. Y es que, un día después de que María Emilia Casas, presidenta del Tribunal Constitucional, denunciara la «intolerable campaña de desprestigio» que sufren pilares básicos del Estado, sólo un día después de que pidiera «respeto» para la institución y que apelara a la «concordia» como clave para la convivencia, el presidente de la Generalitat de Cataluña le respondía con un corte de mangas. Sólo así cabe interpretar el anuncio de Montilla de que presentará una resolución en el Parlamento autonómico, que luego trasladará a las Cortes, en la que exige al Alto Tribunal que se declare incompetente para resolver la sentencia sobre el Estatuto. Eso es tanto como pedirle que se haga el haraquiri -como si se tratara de las Cortes franquistas-, porque desde el mismo momento en que el Constitucional se inhibiera perdería su propia razón de ser.

El jaque mate que plantea Montilla al Constitucional de la mano de Artur Mas volvió a tener ayer una tibia respuesta por parte del Gobierno. Ya hemos dicho que Zapatero prefirió mirar hacia otro lado pese al grave conflicto institucional que vive el país y que explica que la presidenta del Constitucional haya tenido que salir al paso con una declaración insólita. En la misma línea que el presidente, el ministro Caamaño se limitó a decir que las fuerzas políticas «están en su derecho de realizar, por los cauces procedimentales establecidos, las peticiones que estimen pertinentes», como si aquí lo trascendente fueran las formas y no el desafío intolerable que socava uno de los cimientos de nuestra democracia.


En similares términos se expresó el portavoz de los socialistas en el Congreso, Alonso, que se limitó a añadir que los votantes del PSOE pueden confiar en que, si la declaración promovida por Montilla llega a la Cámara Baja, el Grupo Socialista se atendrá a la disciplina de voto. Pero el conflicto que vive el PSOE en su seno con el PSC, y que ha acabado contagiando al resto de la vida pública por las continuas cesiones al nacionalismo, no es una cuestión que pueda resolverse con la aritmética.


Zapatero -y con él, España- empieza a recoger los frutos amargos de las semillas que sembró. Apadrinó un Estatuto claramente ilegal que ha acabado abocando al Tribunal Constitucional a la peor crisis de su historia; consintió a Montilla que compitiera en nacionalismo con CiU y ERC y, lejos de apaciguar el soberanismo, asistimos a referendos sobre la independencia de Cataluña un día sí y otro también; jaleó una Ley de Memoria Histórica que igual sirve al asesino de Bultó para reivindicar el papel «propagandístico» de Terra Lliure, que Garzón lo utiliza de coartada para cuestionar la Ley de Amnistía y la Transición entera, con la peligrosísima derivada que ha tenido después, debido a la disparatada campaña contra el Tribunal Supremo, al que se acusa de franquista por haber imputado al juez por prevaricación.
El lío en el que el presidente ha metido al país coincide además con una profunda crisis económica, y lo peor es que Zapatero está demostrando que no tiene recetas para combatir ninguno de esos males.
El Mundo, 29 de Abril de 2010.

Carta a Miguel Ángel Blanco (13-07-2011)

ETA ha vuelto a las instituciones: tus verdugos viven tiempos de euforia.
Querido Miguel Ángel: Han pasado ya 14 años y sigue pareciendo que fue ayer. Catorce años de aquel chantaje intolerable, de aquella cruel infamia, de aquel asesinato a cámara lenta que congeló para siempre en nuestra memoria y en nuestro corazón el rostro de tu eterna juventud, que nos convirtió en tus amigos para siempre, que se llevó contigo un poco de todos nosotros.
Podría contarte muchas cosas sobre estos 14 años. Podría hablarte de un sinfín de acontecimientos, de sucesos, de historias que tus asesinos sí han podido vivir y que tú, en cambio, no has podido conocer porque ellos decidieron elegirte a ti para llevar a cabo otro más de sus crímenes, quizás el más aberrante de todos, en todo caso tan injusto, inhumano y doloroso como todos los que han cometido.
Pero tú inspiraste algo que, sin duda, te habría emocionado conocer. Tú creaste algo que se dio por llamar “el espíritu de Ermua”. Fue tu gran éxito, Miguel Ángel, tu gran triunfo. Tú lograste que la sociedad vasca y del resto de España se uniera al fin sin miedo contra la barbarie terrorista. Gracias a ti, dejamos de escondernos. Nos armamos de valentía. Salimos a esas calles a las que antes sólo salían los asesinos para reclamar todo aquello de lo que te privaron a ti para siempre. Recobramos la esperanza. Nos unimos para pedir libertad, para exigir que se acabara la barbarie, para callar la voz de los terroristas y sus cómplices. Miles de personas de ideologías, origen y entorno muy diferentes nos dimos la mano para decir en voz alta que estábamos hartos, para defender y exigir que nunca más volviese a ocurrir algo tan brutal, tan salvaje y tan irracional como lo que te había ocurrido a ti.
Y, claro, enfadamos a los de siempre. A los que justifican y amparan la violencia. A los que se benefician de ella. A los que la utilizan como excusa, como coartada o como chantaje. A unos nacionalistas que vieron cómo, por primera vez, no eran ellos los que tenían el control de lo que estaba pasando en las calles de nuestra querida tierra vasca. El espíritu de Ermua no les pertenecía, no era cosa de ellos, y por tanto les incomodaba, les estorbaba. Por eso, en lugar de sumarse a ese grito colectivo de libertad, decidieron darle la espalda.
Decidieron unirse en Estella. Eligieron, una vez más, el camino equivocado. Eligieron sumar estrategias y objetivos con quienes te habían matado, Miguel Ángel. Y extendieron esa unión a Cataluña, viajando de Estella a Perpignan. Y regresaron después al País Vasco, para promover lo que ahora tenemos allí, con la ayuda de un Gobierno que se quiso sumar a ese camino oscuro y tortuoso sentándose a negociar con tus asesinos.
Siento no poder darte mejores noticias, Miguel Ángel. Pero en eso estamos ahora. ETA ha vuelto a las instituciones de las que les echamos con tu ayuda, bajo el nombre de Bildu. Incluso están gobernando en Guipúzcoa, por increíble que te pueda parecer. Tus verdugos viven tiempos de euforia. Mientras el Gobierno se empeña en decirnos que están más cerca de su final que nunca, lo cierto es que gozan de mejor salud. Se sienten más fuertes, más cerca de su objetivo, más envalentonados. Lejos quedan ahora los días en que, gracias entre muchos otros a ti, a tu sacrificio, a tu pérdida, estaban al fin silenciados, acorralados, asomados ya a su derrota final.
Sin ir más lejos, hace sólo unos días que en tu pueblo, en el Ayuntamiento de Ermua, el mismo sitio donde tú, lleno de juventud y de ganas de hacer cosas por tus paisanos, te sentaste un día como concejal, los representantes de Bildu se negaban a apoyar una moción que condenaba la violencia etarra y exigía el fin de la misma. Ellos estaban allí sentados, exhibiendo su miseria moral, justo donde tú ya no puedes estar. Tremenda injusticia…
Así estamos, Miguel Ángel. Catorce años después de perderte. Después de tanta muerte y tanto dolor. Luchando aún por librar de una vez por todas al País Vasco y a España de esa lacra. Parece mentira que aún sigamos así, ¿verdad?, que incluso vivamos ahora tiempos en que hemos perdido terreno, en que ellos parecen volver a estar ganando esta macabra partida, en que haya quien aún está dispuesto a darles oxígeno mediante negociaciones, concesiones y apoyos que sólo sirven para alimentar el delirante sueño independentista de los asesinos.
Pero en estas fechas, Miguel Ángel, no quiero abrumarte con malas noticias. Prefiero recordar tu triunfo, el triunfo que fue el espíritu de Ermua, y pensar que regresará un tiempo en que ese espíritu renacerá para excluir de una vez por todas de nuestra sociedad a tus asesinos.
Al igual que les ocurre a todos los españoles, yo también recuerdo hoy dónde estaba entonces, qué estaba haciendo exactamente cuando supe lo que habían hecho contigo. A partir de aquel momento de imborrable rabia y dolor, pasaste a formar parte de la vida y de la historia de todos nosotros. Y es tu recuerdo, junto al de tantos otros que se fueron como tú, lo que nos hace seguir creyendo con firmeza, más allá de los reveses y los retrocesos, que luchar por la libertad siempre conduce al triunfo. Un saludo, Miguel Ángel.
*Carlos Iturgaiz, eurodiputado del PP, era líder de los populares vascos el 12 de julio de 1997.

martes, 12 de julio de 2011

2. La Legislatura 2004-2008.

TODAS LAS INSTRUCCIONES Y CONSIGNAS A SEGUIR POR LOS SOCIALISTAS Y A NEUTRALIZAR POR EL PP.
El texto contiene el núcleo del mensaje de campaña del PSOE y la idea a transmitir por sus defensores; todo “lo que se separe de ella, por muy brillante que parezca, es pernicioso para la campaña” del PSOE… y beneficioso para el PP.'Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas'. (Sun Tzu: “El arte de la guerra”)

2. La Legislatura 2004-2008.

En estos cuatro años se ha cubierto la primera etapa del cambio que los ciudadanos impulsaron con su voto hace cuatro años.
Ha sido una Legislatura intensa, que puede resumirse en cinco rasgos:


a) El progreso económico, el empleo y la paz social.
Ésta ha sido la Legislatura del progreso económico, del empleo y de la paz social.
Entre 1993 y 1995, bajo la dirección de Pedro Solbes, la economía española superó su última crisis y entró en un período prolongado de crecimiento sostenido.
A partir de 2004, nuevamente con Solbes al frente de la economía, la tendencia positiva se ha intensificado.
Durante cuatro años, la economía española ha avanzado más y a más velocidad que las de todos los demás países desarrollados.
Eso nos ha permitido reducir drásticamente las diferencias que nos separaban de las economías más avanzadas de Europa.
España es ya la octava potencia económica del mundo, con una renta per cápita que acaba de superar a la de Italia y se aproxima a la de Francia.
El crecimiento de la riqueza económica de España ha ido acompañado de otros factores que dan solidez y seguridad al progreso de España:


a) La inversión en investigación, desarrollo tecnológico e investigación, que nos está permitiendo eludir el peligro –muy real en 2004- de quedarnos definitivamente descolgados del grupo de cabeza en ese terreno decisivo para el futuro.


b) El gran esfuerzo realizado en el desarrollo de las infraestructuras.


c) El ahorro derivado de una prudente gestión de las cuentas públicas que ha hecho posible finalizar los cuatro años con superávit.

En estos cuatro años,
*.- España ha aumentado su riqueza.
*.- Ha repartido esa riqueza de modo más justo.
*.- Y ha ahorrado.
El resultado de todo ello es que España ha dado un salto cualitativo en su estructura económica.
Antes éramos una economía débil, que acusaba enormemente los cambios de tendencia en la coyuntura. Hoy España tiene una economía fuerte, con bases sólidas, que le permite pasar por coyunturas favorables y desfavorables sin que ello impida mantener un buen ritmo de crecimiento y, sobre todo, sin que el bienestar de los ciudadanos se vea deteriorado.


Por ello son tan inadecuados e irresponsables los presagios atemorizadores que difunde el PP: porque siguen interesados en la visión de la economía española como una economía débil y enferma, incapaz de resistir la menor dificultad.
En esto como en todo, el PP sigue mirando a España con los ojos del pasado.
Pero la gran transformación de estos cuatro años, la más trascendental y la que más contribuye a asegurar el futuro, ha sido EL EMPLEO.


La sociedad española ha vivido durante décadas marcada y condicionada –objetiva y subjetivamente- por el problema crónico del paro.
El paro se había convertido en un rasgo estructural de la economía española.
La lucha contra el paro condicionaba las políticas económicas y sociales, impidiendo plantear objetivos más ambiciosos.
Y el paro condicionaba también la vida de las familias, ya que en casi todas había personas sin trabajo a las que tenía que sostener el resto de la familia.
A ello se añadió un rapidísimo proceso de precarización del empleo, con la generalización de prácticas de contratación temporal que situaban a los trabajadores –especialmente a los jóvenes- en condiciones de extrema inseguridad.
Un modelo laboral claramente amparado e impulsado por el Gobierno del PP durante ocho años. Paro y empleo precario. Esa fue la herencia del PP en el terreno laboral.
En los cuatro años de gobierno socialista, esa situación ha cambiado radicalmente.
Tres millones de nuevos puestos de trabajo en cuatro años. Que sumados a los dos millones que se pueden crear de aquí a 2012, supondrán cinco millones de puestos de trabajo en ocho años.
Hoy, en el 90% de las familias españolas todos sus miembros en edad de trabajar tienen un empleo.


Una auténtica revolución que transforma la realidad de España:
De ser un país abrumado por el problema del paro, hemos pasado a ser un país en el que el Pleno Empleo no es una utopía, sino un objetivo realista para los próximos años.
La sociedad española ha derrotado al paro y se dispone a conquistar el pleno empleo.
Y además, hemos conseguido cambiar la precariedad por la estabilidad laboral.

Hemos creado empleo y vamos a seguir creando empleo.
Por eso podemos mirar el futuro con confianza y sin miedo.
Además, el progreso económico y la creación de empleo se han producido dentro de un clima inédito de Paz Social.
El Gobierno socialista firmó un acuerdo trascendental con los sindicatos y los empresarios: y desde entonces, más de un millón y medio de trabajadores han visto transformados sus puestos de trabajo precarios en empleos estables; y los contratos indefinidos han aumentado un 40%.
El empleo es la base más sólida del bienestar social y del bienestar de las familias.
El empleo es el mejor seguro para el futuro. Y el empleo es el gran éxito de la sociedad española. Hemos vivido la Legislatura con menos huelgas de toda la democracia.
Ello ha sido posible gracias al diálogo social. Un clima de diálogo y de colaboración permanente entre Gobierno, empresarios y sindicatos que ha permitido firmar más de veinte acuerdos sociales y garantizar a la vez los buenos resultados de las empresas, los derechos de los trabajadores y la disminución de los conflictos.


b) Los avances sociales.
En esta legislatura España ha recuperado una política social que había entrado en retroceso durante los ochos años de gobierno del PP.
El Gobierno de Zapatero ha demostrado que la política económica y la política social son complementarias y se necesitan mutuamente: no hay progreso económico sostenible sin equilibrio social y no es posible una política social sin una buena base económica.
El Gobierno de Zapatero ha decidido dedicar los frutos del progreso económico a mejorar las condiciones de vida de la mayoría, reducir las desigualdades, ampliar los derechos sociales y ayudar a los más débiles. Y ha decidido también que la política social sea un factor más de dinamismo e impulso de la economía.
*.-Con Zapatero, el gasto social ha supuesto más de la mitad de todo el gasto del Estado.
*.-Con Zapatero, las pensiones han subido todos los años claramente por encima del coste de la vida, y la Seguridad Social ha acumulado fondos que garantizan las pensiones del futuro.
*.-Con Zapatero, el salario mínimo ha subido en cuatro años el doble que en los ocho anteriores.
*.-Con Zapatero, hay 250.000 becas más.
*.-Con Zapatero, las familias han recibido ayudas importantes y efectivas:
.- para cuidar a los mayores o a los discapacitados,
.- para tener hijos,
.- para que los jóvenes puedan alquilar una vivienda,
para garantizar la asistencia sanitaria para todos.
*.-Con Zapatero, se han aprobado leyes que mejoran la vida de millones de personas y ponen a España en la vanguardia de los derechos sociales, como la Ley de Dependencia y la Ley de Igualdad.


España es hoy un país económicamente fuerte y socialmente avanzado.
Con sus presagios catastrofistas, lo que intenta el PP es justificar una nueva política de recortes sociales y de decretazos como la que practicaron cuando estuvieron en el Gobierno.
Han anunciado un ajuste brutal –para los trabajadores- y han buscado al ejecutor de ese ajuste brutal: Pizarro, un empresario acostumbrado a mezclar política y negocios a quien nadie puede imaginar impulsando una política social.
La radicalización política del PP, visible en la marginación de Gallardón y de todos los dirigentes moderados, se complementa con la radicalización económica y antisocial visible en el fichaje de Pizarro, el empresario favorito de Aznar.


Zapatero y Solbes representan confianza en el futuro, crecimiento económico y política social. Rajoy y Pizarro anuncian pesimismo, ajustes brutales y recortes sociales.


c) Las reformas democráticas y los derechos ciudadanos.
El Gobierno de Zapatero ha impulsado reformas políticas que mejoran la convivencia y la calidad de nuestra democracia:

1. Se ha actualizado el funcionamiento del Estado de las Autonomías con la reforma de los Estatutos de aquellas Comunidades que han querido dar ese paso.
El Partido Socialista ha participado en todos los consensos que han permitido sacar adelante los nuevos Estatutos, tanto en los Parlamentos autonómicos como en el Parlamento español.
Mientras tanto, el PP ha convertido este tema en un pretexto para augurar nuevas catástrofes –España se rompe-, para atizar los rencores, los agravios y la división entre unas y otras Comunidades y para recuperar la nostalgia del centralismo.
Ha apoyado unos Estatutos y ha rechazado otros con idéntico contenido por puro oportunismo; y diciendo defender unidad de España, en realidad se ha convertido en el principal factor de desunión entre los territorios y entre los ciudadanos españoles.


2.- La radio y la televisión públicas han sido devueltas a la democracia. Se ha puesto fin al bochornoso espectáculo de unos medios públicos de comunicación utilizados como instrumentos de intoxicación de la opinión pública; una situación impropia de las democracias europeas que se ha acabado para siempre con el nuevo marco legal de RTVE.


3. La igualdad entre hombres y mujeres ha sido una de las señas de identidad del Gobierno de Zapatero y un rasgo definidor de la Legislatura. Desde la formación del primer gobierno paritario hasta la histórica Ley de Igualdad, pasando por el hecho de que más de la mitad de los tres millones de puestos de trabajo que se han creado han sido ocupados por mujeres, la causa de la igualdad ha tenido en estos años un impulso decisivo, aunque aún no definitivo.


4. Lo mismo ha ocurrido en el terreno de los derechos civiles, aquellos que permiten a cada persona ser dueña de su propia vida y gobernarla de acuerdo a sus ideas y a sus propios criterios éticos y morales sin que nadie pueda imponer a nadie creencias, doctrinas o modelos de vida.
La libertad de los individuos es más amplia y más real con las leyes que ha impulsado el Gobierno de Zapatero.
Para nosotros no hay, como para Rajoy, españoles decentes e indecentes: sólo ciudadanos libres dueños de sus vidas y de sus derechos.


d) Los cambios en la realidad social y la aparición de nuevos problemas Durante esta Legislatura, España ha entrado de lleno en el siglo XXI.
El progreso y la modernización de nuestro país producen cambios profundos en la realidad social: la sociedad española de 2008 es sustancialmente distinta en muchos aspectos a la de hace sólo diez años.
La aceleración de los cambios es el signo que distingue a este momento de tránsito entre dos eras.
Una nueva sociedad que tiene ante sí nuevas oportunidades de desarrollo y que afronta también nuevos problemas y desafíos: las oportunidades y los desafíos que se derivan del cambio climático, de la revolución tecnológica y la sociedad de la información, de la investigación biomédica, de la globalización de la economía, de la inmigración masiva, de las nuevas corrientes demográficas, de nueva dimensión de la seguridad, ,de la transformación de las ciudades, del nuevo orden internacional y la emergencia de nuevas potencias, etc.
Lo primero que se necesita son gobernantes sensibles ante estos problemas, que los conozcan y los reconozcan y estén dispuestos a salir a su encuentro sin temor.


Esta legislatura ha demostrado que Gobierno y oposición, Zapatero y Rajoy, tienen dos ópticas totalmente distintas:
*.- uno volcado hacia los nuevos problemas de la sociedad y dispuesto a afrontarlos desde la confianza y el optimismo.
*.- El otro, empeñado en reproducir los viejos debates de la vieja España, de espaldas a fenómenos como el cambio climático y transmitiendo un mensaje pesimista y temeroso ante el futuro. Un gobernante actual frente a un político obsoleto.


e) La obstrucción política desde la oposición. La radicalización del PP.
El rasgo más negativo de la Legislatura ha sido el comportamiento del PP en la oposición.
En España, los períodos de crispación política siempre coinciden con el Partido Popular en la oposición.
En esta Legislatura, el PP no ha hecho una oposición dura, sino una oposición iracunda y deliberadamente crispadora.


- Nunca han pretendido señalar y corregir los posibles errores del Gobierno: su única intención ha sido obstaculizar, impedir la labor de gobierno. Ha sido una oposición obstruccionista.


- Desde el primer día han cerrado los cauces de diálogo sobre cualquier problema y han negado su colaboración en las cuestiones de Estado.


- Han hecho todo lo posible por crear un clima de emergencia y de tensión en la ciudadanía.


- Han pregonado toda clase de desastres y catástrofes, ninguna de las cuales se ha cumplido. Ahora pregonan una catástrofe económica para atemorizar a los ciudadanos, que tampoco se cumplirá.


- Han convertido en campo de batalla precisamente aquellos ámbitos de la vida pública que deberían ser respetados como espacios de consenso y de unidad: la lucha contra el terrorismo, la organización territorial del Estado, el respeto a los poderes y a las instituciones de la democracia.


- Han cuestionado la labor de las fuerzas de seguridad, de los jueces y fiscales, de los servicios de información.


- Han enviado al expresidente del Gobierno a atacar y denigrar al Gobierno de su país en el extranjero.


- Han bloqueado el funcionamiento de órganos esenciales de la democracia En cuatro años ha sido imposible escuchar una idea o una propuesta del señor Rajoy sobre los problemas de los ciudadanos y de las familias, de los trabajadores y de las empresas, de los hombres y de las mujeres, de los jóvenes y de los mayores.


Tras su fracaso en 2004, Rajoy ha provocado una auténtica involución política del Partido Popular hacia posiciones cada vez más radicalizadas y cada vez más próximas a la extrema derecha.
*.- Ha hecho y dicho cosas que no podrían ser suscritas por ningún gobernante conservador europeo.
*.- Ha abandonado por completo el espacio de la moderación, el llamado espacio del centro.


La culminación de este proceso ha sido la purga de dirigentes moderados, todo los cuales han desaparecido de las candidaturas del PP para estas elecciones.
Un anticipo de lo que podría ser un gobierno dirigido por Rajoy, Acebes y Zaplana.
La radicalización del PP es un problema político para España.
La sociedad española necesita un partido conservador, moderno y moderado. Eso es imposible con los actuales dirigentes del PP.


3. La situación política en el inicio del período electoral.
En las elecciones municipales y autonómicas de 2007, el Partido Socialista aumentó sustancialmente su espacio de poder territorial.
Logramos más alcaldías y más gobiernos autonómicos y avanzamos muy especialmente en las alcaldías de las grandes ciudades y capitales de provincia.
Hoy la mayoría de la población española tiene alcaldes o Presidentes autonómicos del Partido Socialista.
El Partido Popular intentó presentar el resultado global de las elecciones municipales, que le dio una pequeña ventaja en número de votos, como una convalidación por parte del electorado de su descabellada política de obstrucción al Gobierno de España.
Esa interpretación les indujo a exagerar aún más los elementos de confrontación y de crispación en su discurso político, alcanzando el punto culminante en la apocalíptica intervención de Rajoy en el debate del estado de la Nación de julio de 2007.
El resultado político de ese debate no sólo puso de manifiesto lo erróneo del análisis de los dirigentes del PP, sino que evidenció también que el discurso basado en la exacerbación de las tensiones territoriales y en la utilización política del terrorismo contra el Gobierno estaba agotado y no daba más de sí.
Una estrategia destinada a durar hasta el día de las elecciones se mostraba agotada y sin fuelle con diez meses de antelación.
El PP ha intentado desde ese momento articular un discurso político ex novo, lo que resulta especialmente complicado teniendo en cuenta que durante toda la Legislatura han mantenido un clamoroso silencio sobre todos los problemas reales de la sociedad española.
La economía, las políticas sociales, la vivienda, la sanidad, la educación, el medio ambiente, etc. han estado totalmente ausentes del discurso político de Rajoy durante cuatro años.
Ninguno de esos problemas de los ciudadanos ha merecido su atención, ocupada únicamente en quebrar la legitimidad del Gobierno a través de la confrontación en las cuestiones de Estado.
Por esa razón, los datos que muestran un aumento de los precios y de las hipotecas durante los últimos meses de 2007 y los primeros de 2008 han sido recibidos con alborozo por los dirigentes del PP, que inmediatamente se han lanzado a proclamar a los cuatro vientos una inminente recesión económica tratando de crear un clima de temor en los ciudadanos y en los inversores y empujando todo lo posible para ayudar a que realmente se produzca la crisis que pregonan.
Es una más de las múltiples catástrofes que el PP ha anunciado y deseado durante la Legislatura.
Lo cierto es que la economía española no va a entrar en crisis.
De la misma forma y por la misma razón por la que España no se ha roto, la familia no se ha disuelto, los terroristas no han derrotado ni derrotarán nunca al Estado democrático, los servicios públicos no se han detenido y las empresas no se han arruinado: porque España es un país fuerte con una sociedad sana, no el país débil ni la sociedad enferma que presentan los dirigentes de la derecha para recuperar el poder por la vía de atemorizar a los ciudadanos.
Los dirigentes del PP son los únicos españoles que creen que cualquier tiempo pasado fue mejor.
El resto de la sociedad española sabe muy bien que España es el país europeo que más ha avanzado, que en el inicio del siglo XXI este país ha alcanzado niveles de bienestar y de libertad de los que nunca antes había disfrutado; y que eso nos hace fuertes y nos permite contemplar el futuro -incluidas las dificultades- con confianza y seguridad en nosotros mismos.
Por eso mismo, es necesario rechazar los discursos pesimistas que sólo pretenden que los españoles acepten pasivamente un retroceso en sus derechos y en su progreso.En las semanas previas a las elecciones, el PP pretende mantener un equilibrio imposible: combinar el diagnóstico negro de la realidad de España y los augurios catastrofistas con supuestas propuestas que, en todo caso, serían incompatibles con un país sumido en la crisis como el que ellos presentan.La contradicción es insalvable.


Nosotros sí podemos plantear un proyecto ambicioso de futuro porque creemos que España está fuerte y cohesionada, que su progreso es sólido y que la sociedad española ha conseguido tener éxito en los últimos años. Pero Rajoy pretende convencer a los españoles de que viven peor que nunca, que lo que el mundo entero ve como un éxito es en realidad un fracaso, que los tres millones de empleos y el crecimiento económico sostenido son en realidad los síntomas de una crisis.
Y precisamente por eso está invalidado para representar con credibilidad un proyecto positivo para los próximos años. Los cenizos nunca han hecho avanzar a un país.


4. La situación electoral.
En las elecciones generales de 2004 participaron 26 millones de ciudadanos sobre un censo electoral de 34,5 millones.
La participación alcanzó el 76%.El PSOE obtuvo 11 millones de votos (42,6%) y 164 escaños.
El PP obtuvo 9,7 millones de votos (37,7%) y 148 escaños.
En conjunto, puede calcularse que la izquierda sumó aproximadamente un 50% de los votos; la derecha sumó alrededor de un 40%; y los distintos partidos nacionalistas y/o regionalistas sumaron en torno a un 10%.
Las encuestas que se han ido realizando a lo largo de la Legislatura han mostrado una situación de estabilidad básica del mapa electoral resultante de las elecciones de 2004, tanto en lo que se refiere al peso relativo de los tres grandes bloques ideológicos (izquierda, derecha y nacionalistas) como a la intención de voto para cada uno de los principales partidos.


Esa situación se mantiene también en las encuestas realizadas durante el período preelectoral.
Sin embargo, la experiencia demuestra que durante las últimas semanas inmediatamente anteriores a las elecciones (es decir, en el período que transcurre desde la convocatoria de las elecciones hasta su celebración) la situación puede cambiar de forma sustancial.


En 2004, las primeras encuestas realizadas tras la convocatoria situaban al PP en primera posición.
La tendencia se fue invirtiendo a lo largo de la campaña y una semana antes de las elecciones el PSOE había ya alcanzado al PP y mostraba una línea claramente ascendente.
El resultado final intensificó la tendencia de la última fase de la campaña.
Los cambios durante la campaña no se producen fundamentalmente por la transferencia de votos entre los partidos, sino por la decisión que tomen aquellos ciudadanos que no siempre participan en las elecciones; es decir, aquellos que oscilan entre votar o abstenerse.
Podemos calcular que hasta siete millones de ciudadanos están en esa situación.
El comportamiento de estos electores es el más difícil de prever por las encuestas preelectorales, y de ahí que frecuentemente se produzcan resultados distintos de los esperados.


El Partido Socialista tiene un espacio electoral potencial muy amplio: el 50% de los españoles se declara próximo al PSOE.
En las elecciones de 2004 obtuvo el 32% de votos sobre el total del censo. Como contrapartida, su espacio electoral muestra mayor tendencia a la dispersión del voto y a la abstención.


El PP tiene un espacio electoral más reducido y una amplia zona de rechazo social: sólo el 30% de los españoles se declara próximo al PP (obtuvo el 28% de votos sobre el censo) mientras un 60% se declara distante.
Pero en ese espacio electoral hay mayor concentración del voto y más tendencia a la participación.


Desde el punto de vista de las valoraciones:
- El 42% de los ciudadanos considera que la actuación del Gobierno ha sido buena.
- El 23% considera que no ha sido ni buena ni mala.
- Y el 32% la considera mala.- El 28% considera que la actuación del PP en estos cuatro años ha sido buena. Para el 18%, no ha sido ni buena ni mala. Y el 50% considera que ha sido mala.- El 42% de los ciudadanos prefiere para los próximos años un gobierno del PSOE, frente al 27% que prefieren un gobierno del PP.- El 56% aprueba la actuación de José Luis Rodríguez Zapatero como Presidente del Gobierno, frente al 37% que la desaprueba.- El 35% aprueba la actuación de Mariano Rajoy como líder de la oposición, frente al 57% que la desaprueba.- El 52% prefiere a Zapatero como Presidente del Gobierno, frente al 28% que prefiere a Rajoy.Desde el punto de vista ideológico, la mayoría de los ciudadanos se sitúa entre el centro y el centro-izquierda. El PSOE es visto como un partido situado en la izquierda moderada y el PP como un partido fuertemente escorado a la derecha.El análisis de los datos indica que el PP está muy cerca de su límite o techo electoral, mientras el PSOE, partiendo de la situación actual, tiene aún un amplio margen para mejorar, si bien podría verse más afectado por la dispersión o por la desmovilización del voto.Como veremos a continuación, esta situación tiene un efecto directo sobre el planteamiento estratégico de la campaña.

sábado, 9 de julio de 2011

Una prueba que desmonta el origen de la versión oficial del 11-M

La declaración ante el juez de uno de los artificieros que trabajó en la investigación del 11-M desmonta la versión que sobre el teléfono hallado en la mochila de Vallecas dio en el juicio el entonces jefe de los Tedax. Manzano aseguró al tribunal que la alarma del móvil estaba programada para las 7.40, un dato que apuntalaba la tesis oficial de lo ocurrido.

EL MUNDO ya demostró en su día que eso era imposible, por cuanto en el modelo de teléfono en cuestión se borran los datos de fecha, hora y alarma una vez retirada la batería, y esa operación la habían hecho los tedax para poder acceder a la tarjeta.
El agente que declaró ayer aseguró que vio retirada la batería del terminal antes de ser activado, lo que ratifica que Manzano mintió: el móvil nunca pudo conservar la hora de la alarma.
El dato es esencial pues ese teléfono es el primer eslabón de la cadena que lleva a Zougam y a partir de él se construye la endeble versión oficial del 11-M.
En pocos días hemos visto cómo se estrenaba una serie de Telecinco sobre el caso que intenta apuntalar esa versión con omisiones y errores graves, y también se ha presentado un informe sobre los explosivos financiado por Interior que va en la misma dirección.
Decía Iñaki Gabilondo que el 11-M se ha convertido en un «símbolo de máxima desunión» en España.
Tiene razón, pero esa división no atiende a cuestiones ideológicas: hay quienes se han conformado con la mentira oficial y quienes creemos que la verdad está por descubrir.


Un tedax desmonta la versión de Manzano sobre el móvil de Vallecas.
Dice que vio el teléfono de la mochila con la batería retirada por lo que era imposible que conservara la hora de la alarma.
Un tedax que manejó el teléfono de la mochila de Vallecas refutó ayer con su declaración ante la juez la versión ofrecida por el jefe de los artificieros en el 11-M, Juan Jesús Sánchez Manzano, sobre los datos obtenidos de ese terminal.
El tedax 80.938 explicó que, en la madrugada del 12 de marzo, llegó a manipular el teléfono de la mochila bomba.
Según su relato, cuando entró en la sala en la que otros policías estaban trabajando con el terminal vio que éste estaba desmontado, con la carcasa y la batería retiradas. «El teléfono estaba ya sin batería», dijo el testigo.
Ese último dato descarta totalmente que la Policía llegara a conocer a qué hora estaba fijada la alarma, es decir, a qué hora debía activar la función de vibración y hacer estallar el artefacto.
En ese modelo de teléfono, un Mitsubishi Trium T-110, los datos de fecha, hora y alarma se pierden al retirar durante más de 10 segundos la batería.
Así lo afirma el propio fabricante en el libro de instrucciones y así lo confirmó un perito ingeniero en un informe aportado a la causa abierta por Manzano contra este diario. La demanda fue rechazada por la juez, que además confirmó la veracidad de las informaciones en las que este periódico afirmaba que Manzano nunca pudo comprobar los datos que dio como ciertos al juez.
El destituido jefe de los Tedax comunicó al juez instructor del 11-M, Juan del Olmo, en un informe del 27 de abril de 2004, que «cuando se procedió al estudio del teléfono, su hora coincidía con la real y tenía activadas las funciones de alarma (7.40) y vibrador».
El dato, recogido por Del Olmo en sus autos y la Fiscalía en su acusación, encajaba en la versión oficial, puesto que era coherente con la hora de las explosiones del resto de artefactos.
Conforme al relato del tedax, la batería debió de estar retirada durante unos minutos, lo que cerraría definitivamente la posibilidad de que un rapidísimo cambio de tarjeta habría permitido que el terminal conservara los datos.
El artificiero, que compareció como testigo a petición de la Unión de Oficiales de la Guardia Civil, declaró a la juez cómo sus compañeros le dijeron que habían intentado sin éxito encender el teléfono empleando la tarjeta Vodafone de uno de ellos.
Los policías necesitaban una nueva tarjeta para encender el terminal, ya que lo primero que habían hecho había sido extraer la tarjeta Amena que portaba para que la Policía Científica la analizara en busca de huellas. Esto lo hicieron sin llegar a encender antes el teléfono, evitando así que se perdiera un dato clave como bajo qué antena se había activado por última vez (en este caso, la de Morata de Tajuña).
Así pues, los policías intentaron encenderlo con la tarjeta Vodafone.
El teléfono, un Mitsubishi Trium T-110 de color azul y plateado de Telefónica Movistar, no funcionó.
Entonces, el tedax interrogado propuso intentarlo con su propia tarjeta, que era de Movistar.
Esta vez sí funcionó, hasta el punto de que en ese momento recibió una llamada que tuvo que atender empleando el teléfono de la mochila bomba.
«Introdujeron una tarjeta telefónica Vodafone que no funcionaba y con la tarjeta Movistar del declarante sí funcionaba. Funcionaba con Movistar», se puede leer en el acta de declaración recogida ayer en el Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid.
Según fuentes presentes en la declaración, el tedax dijo que no recordaba cuándo habían obtenido sus compañeros los datos de fecha y hora.
Al margen de lo sucedido con el teléfono de la mochila de Vallecas, el tedax explicó a la juez su actuación en los focos de explosión.
El artificiero recogió «todo tipo de fragmentos» en Atocha y Téllez.
Además, vio que en la Unidad Central dirigida por Manzano había «10 o 12 montones [de restos] que estuvieron allí varios días».
Tras una querella presentada por la asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, Manzano está imputado por la desaparición de la inmensa mayoría de los restos recogidos en los focos.
La juez Coro Cillán investiga si cometió los delitos de encubrimiento, omisión del deber de perseguir delitos y falso testimonio.
Tanto el testigo como el otro tedax citado ayer -cuya declaración fue mucho más escueta y apenas aportó datos- se refirieron también a la normativa de los artificieros, que implica que Manzano y su perito químico, también imputada, tenían que haber enviado los restos de los focos a la Policía Científica para su análisis, algo que no sucedió hasta tres años después de la masacre.
Se conformaron con el resultado que obtuvieron en el laboratorio rudimentario de los Tedax: «Componentes genéricos de la dinamita», que apenas aportaba algo a la investigación.
«Es explicada a todos los policías en el centro de formación de Ávila. Se imparte desde jefes, oficiales hasta el último policía. Todos conocen la circular 50», dijo el 80.938. «Es una circular que debe ser conocida por todos los policías», confirmó el 27.789.
M. M. / J. M. / Madrid.


El comisario pidió al agente que modificara un informe.
El tedax 80.938 explicó ayer un episodio de la investigación del 11-M que pone en duda la objetividad con la que Sánchez Manzano recibía los informes sobre la masacre. El artificiero declaró ante la juez que fue el encargado de analizar los clavos de metralla que se encontraron en la mochila de Vallecas y compararlos con otros hallados en el tren de Téllez, en Mina Conchita y en el piso de Leganés.
A Manzano no le gustaron sus resultados -que consistían en que no había ninguna coincidencia entre unos y otros- y «le dijo que era muy categórico en las conclusiones a las que llegaba», y luego que «esas periciales se iban a repetir todas».
Según su declaración, fue relevado por el tedax Fernando Blázquez, al que la Unión de Oficiales de la Guardia Civil señala como la mano derecha del principal imputado y el responsable de custodiar las muestras que desaparecieron tras el 11-M.
Sea como fuere, el informe firmado por el tedax 80.938 sí que fue enviado por Manzano al juez Del Olmo para que lo incorporase al sumario.
Y las conclusiones son las mismas: «De las muestras de varillas y clavos recibidas para su estudio y cotejo, no se aprecia ningún dato o característica coincidente con las recuperadas en el artefacto explosivo desactivado en Vallecas, ni con las recogidas en los focos de las explosiones acaecidas en la calle Téllez de Madrid y en la calle de Carmen Martín Gaite número 40 de Leganés».
Es decir, que la metralla de la mochila de Vallecas era diferente a la que se encontró en el foco de Téllez.
La declaración de este tedax tampoco deja en muy buen lugar al último en incorporarse a la lista de imputados, el comisario Pedro Ríos, que lo está por encubrimiento y falso testimonio al haber negado ante la juez que hubiera estado en los focos recogiendo restos. Él asegura, como muchos otros, que sí que estaba en Atocha. M. M. / Madrid


Dudas sobre si el teléfono estaba liberado.
Los 'tedax' no pudieron encender el terminal Movistar con una tarjeta Vodafone.
«Los equipos vendidos por Bazar Tops estaban programados para operar con tarjetas SIM de Telefónica Movistar y, sin embargo, las tarjetas utilizadas (mochila bomba desactivada) y detectadas correspondían a Amena, lo cual sólo era posible mediante la liberación de los terminales». Así consta en un informe policial incorporado al sumario del 11-M, en el que se da por confirmado que los terminales de teléfono empleados por los terroristas, entre ellos el de la mochila de Vallecas, estaban liberados.
Sin embargo, eso no cuadra con las circunstancias relatadas ayer, por primera vez, por el policía tedax 80.938.
Si el teléfono estaba liberado, ¿por qué los agentes no lograron encenderlo con la tarjeta Vodafone de uno de ellos? El siguiente intento, ya con la Movistar del tedax, sí funcionó.
Las tarjetas empleadas por los terroristas, y la encontrada en la mochila de Vallecas, eran Amena, por lo que era indispensable para usarla liberar antes el «Trium T-110 Telefónica Movistar», como lo describe la Policía. De no ser así, los terroristas nunca habrían podido encenderlo, como no pudieron hacerlo los agentes con una tarjeta que no era Movistar.
La tarjeta Amena fue la clave de la investigación, ya que condujo hasta el locutorio de Jamal Zougam y provocó la detención del marroquí, hoy único condenado por colocar las bombas del 11-M.
Pese a las dudas que pueda arrojar que sólo funcionara con Movistar, el sumario de la masacre confirma con bastante detalle que ese terminal había sido liberado.
Tal y como consta en la sentencia del 11-M, el teléfono fue adquirido en la tienda Bazar Top de Pinto (Madrid), como parte de un lote comprado por los supuestos terroristas.
Los dueños del establecimiento explicaron que los compradores -no plenamente identificados- pidieron que los teléfonos estuvieran liberados. Los propietarios de Bazar Top -que llegaron a estar en prisión por el 11-M-enviaron entonces los terminales a un comercio dedicado a ello, Test Ayman, del que era propietario el ex policía Ayman Mausili Kalaji.
En la causa constan los documentos de su negocio en los que indica que el terminal encontrado en Vallecas -con Imei 350822350941947- fue uno de los 12 terminales de Bazar Top que liberó entre el 4 y el 8 de marzo de 2004.
Lo que no se entiende es por qué unos días más tarde, en la madrugada del 12 de marzo, unos policías no lograron encenderlo empleando una tarjeta Vodafone, y sí una Movistar.

jueves, 7 de julio de 2011

Las elecciones del 14 de marzo de 2004



I. EL MARCO DE LA CAMPAÑA.

1. Las elecciones del 14 de marzo de 2004.
El 14 de marzo de 2004, los españoles decidieron poner fin al período de Gobierno del Partido Popular y abrir las puertas del cambio con un nuevo Gobierno del Partido Socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
A lo largo de la Legislatura se habían acumulado un conjunto de circunstancias que justificaban plenamente esa decisión de cambio:
- El Gobierno del PP, interpretando erróneamente la mayoría absoluta que había obtenido en las elecciones anteriores, entró en una deriva derechista con políticas cada vez más reaccionarias y cada vez más alejadas de la sensibilidad mayoritaria de la sociedad española. [Esta orientación ultraderechista del PP se ha mantenido hasta ahora, puesto que quienes la protagonizaron entonces son los mismos que siguen dirigiendo ese partido].

- España entró en una fase de retroceso de los derechos sociales, con decisiones claramente hostiles para los trabajadores (como el decretazo que pretendía consagrar el empleo precario como modelo de nuestro sistema laboral y que provocó una huelga general).
Una política antisocial que potenciaba la desigualdad y la exclusión de los más débiles y que despreciaba los mecanismos de cohesión e integración social.

- La soberbia del gobierno del PP le condujo a despreciar sistemáticamente a la opinión pública, tomando decisiones trascendentales para España a sabiendas de que la inmensa mayoría de los ciudadanos no estaban de acuerdo con ellas.
La implicación de España en la guerra de Irak fue la más grave, pero no la única de estas decisiones.

- Ello iba acompañado de un estilo de gobierno arrogante, autoritario y provocador de toda clase de conflictos y enfrentamientos con todos los sectores sociales y con todos los partidos políticos.
El PP entró en una situación de aislamiento político que también se prolonga hasta hoy: ninguna fuerza política está dispuesta a caminar del brazo del PP, que además tiene por costumbre maltratar y despreciar a sus aliados.


- El gobierno del PP hizo de la manipulación y la mentira su primer instrumento político.
Mintieron en los momentos más graves, cuando los ciudadanos más necesitan poder confiar en sus gobernantes.
Las mentiras del Prestige y de la guerra de Irak desembocaron en el engaño masivo del 11-M.
Y convirtieron a la radio y la televisión pública en una máquina de intoxicación y desinformación incompatible con la democracia.


Por último, la sucesión de Aznar se resolvió de forma oscura y palaciega mediante la designación a dedo del más oscuro y palaciego de los candidatos: Mariano Rajoy. Un error que se ha convertido en una de las principales hipotecas del PP.

Mientras tanto, el Partido Socialista, renovado y dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero, mantuvo una línea de oposición firme y a la vez constructiva, defendiendo con energía los intereses y los valores mayoritarios de los ciudadanos y a la vez defendiendo el interés de España con acuerdos de apoyo al Gobierno en las cuestiones de Estado.
Por todo ello, la voluntad de cambio fue creciendo hasta hacerse mayoritaria.

Pero además, el 11 de marzo se produjo un atentado terrorista que mató a 191 personas; y los dirigentes del PP decidieron esa misma mañana utilizar el atentado para apuntalar su victoria electoral, engañando al país sobre la naturaleza y la autoría del crimen.
Los ciudadanos detectaron el engaño y obraron en consecuencia.

Los dirigentes del PP fueron incapaces de digerir la derrota electoral.
*.- Primero, porque la derecha española siempre ha tenido dificultades para aceptar la pérdida del poder;
*.- Segundo, porque en esta ocasión el voto de los ciudadanos incorporaba también un reproche moral a quienes se habían comportado de forma desleal con la verdad y con los propios ciudadanos, y también una exigencia de rectificación que ni se produjo entonces ni se ha producido después;
*.- y tercero, porque sólo estaban preparados para ganar.
A Rajoy le habían prometido un camino fácil hasta la Moncloa y se encontró ante el difícil camino de la oposición.
No fue capaz de ganar y no supo perder.
La frustración política y personal de los dirigentes del PP tras una derrota que no esperaban ha marcado por completo su actuación durante la Legislatura.
Lejos de reflexionar sobre las causas de la derrota, admitir sus errores y plantear una estrategia positiva para recuperar la confianza de los ciudadanos desde una oposición sensata, han convertido la revancha en una obsesión que les ha condicionado.
Los dirigentes del PP han pasado estos cuatro años mirando hacia atrás con ira, y con esa misma actitud afrontan esta campaña electoral.