domingo, 18 de enero de 2009

Sin acritud


Me hacen un comentario por reproducir la "foto de Soraya", que hoy acompaño con una interesante valoración de otra mujer.

Reproduzco, además, lo que Yolanda González escribe en Público:
"Hace poco más de cuatro años, el PP se llevaba las manos a la cabeza al descubrir que las ministras de Rodríguez Zapatero ocupaban, vestidas con ropa de firma, la portada de la revista Vogue.
Ahora, la pelota está en el tejado de Mariano Rajoy.
Él, que en agosto de 2004 se preguntaba cómo era posible que mientras el petróleo subía las ministras de Rodríguez Zapatero hicieran “el ridículo”, tuvo que desayunar ayer con una fotografía artística de su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, en la portada de un periódico nacional.
La portavoz de los conservadores en la Cámara Baja aparecía en una fotografía en blanco y negro en la primera página del diario El Mundo descalza, sentada sobre el suelo con un vaporoso vestido negro de fiesta. Sólo un avance de la entrevista “insólita” que será publicada mañana.

Actitud contradictoria
“Frívolo”, “poco ejemplarizante y de corte machista” y “ostentoso” fueron algunos de los calificativos con los que diferentes cargos conservadores bautizaron las páginas del reportaje de
Incluso el Grupo Parlamentario Popular, del que Sáenz de Santamaría es hoy portavoz, estudió pedir la comparecencia de las ministras tras el posado. Esta actitud contrasta con la exhibida ayer por varios cargos conservadores.
“No hace daño a nadie”, comentaba uno de sus compañeros de filas. “¿Es que el PP no puede tener gente a la que le guste vestirse bien o tiene que ser la imagen de la carcunda y la rigidez?”, se preguntaba el diputado Gustavo de Arístegui. Este cree, además, que la instantánea de la portavoz de su grupo da la imagen de un PP “nuevo, diferente”.

“Diferencias fundamentales”
De Arístegui coincide con otros compañeros de partido, como Santiago Abascal, en que este episodio no es extrapolable al de la revista Vogue. “Hay una diferencia fundamental. El de las ministras tuvo como escenario La Moncloa y se hizo con vestidos de alta calidad, pieles... Se trata de matices estéticos objetivamente valorables”, añade Abascal. “El reportaje de las ministras hablaba de la opulencia del poder. Este habla de Soraya como mujer”, explica otro de sus compañeros de filas.
Fuentes del partido insisten en que el carácter de la entrevista es “totalmente personal, nada político”, por lo que “nadie se planteó que fuera a ocupar la portada de un periódico”. Y aclaran que las quejas del PP contra la fotografía de las ministras de Zapatero fueron porque el reportaje se planteó en términos políticos. Explican que no les encajaba que una de las primeras actuaciones del primer Gobierno paritario fuera la de protagonizar la portada de una revista de moda.
Es precisamente el hecho de que sea su portavoz la que haya ocupado la portada de un periódico con este posado lo que preocupa a algunos de sus compañeros de filas. “Es someterse a una presentación que no tiene nada que ver con el papel y la labor de un político con independencia de su sexo”, se lamentaba un diputado.
Otro parlamentario criticaba que la fotografía “no se corresponde ni con la nueva ni con la vieja imagen del PP. Simplemente hace un flaco favor a la presencia de la mujer en la política”. De la cúpula del PP sólo se pronunció ayer la secretaria general. María Dolores de Cospedal mantuvo que se trataba de “una fotografía en un periódico”.

En una rueda de prensa ofrecida en Barcelona, Soraya Santamaría, se limitó a repetir que se trata de una entrevista “personal” y “atípica”, informa Pau Cortina. En este sentido, recordó que su emplazamiento es “un dominical, y a eso tiene que circunscribirse”. Desde el Partido Socialista, su secretaria de Organización, Leire Pajín, consideró que las “mofas” sobre Soraya Sáenz de Santamaría “huelen a rancio”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A veces, el público (yo mismo me considero público, nada del otro mundo) se deja llevar por el aparente atractivo de la frase atractiva, del brillo personal, del atractivo aparente, se físico, sea de una idea que alguien propone. Y de ahí, que un partido que se llama obrero (y español), se saque de la manga la paridad cuando le interesa, pero nos proponga como modelo que Vogue se fije en las mujeres que acceden a ministerios.
Y así, los feos, los bajitos, los cejijuntos, y peor aún las personas que entran en la madurez se ven como algo prescindible, de manera que se desperdicia el valor de la experiencia. Por eso, deseo hacer un homenaje a Chesley Sullenberger, piloto americano con cuarenta años de experiencia que fue capaz de aterrizar (o amerizar, o mejor aún, afluviar) un Airbus A320 sobre las aguas del Hudson. El valor de la experiencia.
No todo el mundo lo reconoce. No hace mucho se incorporó a mi instituto una profesora (joven, los demás miembros del departamento de inglés podíamos ser sus padres o madres), y en la primera reunión dijo sin dudar que los profesores que llevan tiempo en la enseñanza están anquilosados.
Angelico. La que le espera.
Rafael Esteban

Anónimo dijo...

(Compruebo que el tiempo pasa: la anécdota siempre nos parece que es de "no hace mucho"... ésta que contaba arriba es de hace ¡doce años!)