martes, 13 de enero de 2009

Zapatero sabe ya que durante todo este año habrá recesión


Maneja tres informes coincidentes que retrasan hasta 2010 la vuelta al crecimiento / España, a punto de perder la Triple A de la solvencia
MARISA CRUZ/ Madrid
El presidente del Gobierno trabaja con tres informes que hacen un dibujo global de la crisis y pronostican todo un año 2009 con tasas de crecimiento negativo, es decir, un ejercicio completo en recesión. El panorama adquiere un tinte más negro después de que ayer se conociera que España ha visto en peligro por primera vez su calificación económica de Triple A, que es la de máxima solvencia.
Los documentos sobre los que Zapatero prepara sus próximos pasos económicos son de recientísima elaboración. De hecho llegaron a la mesa del presidente hace apenas 48 horas y él los analizó por primera vez el domingo por la noche a su regreso de Orense, donde participó en un mitin de precampaña de las elecciones gallegas.
Los escenarios económicos que obran en poder de Zapatero vaticinan, por tanto, un año de importantes dificultades y pronostican una salida del túnel lenta y costosa.
La foto que los documentos pintan de la actualidad habla de «datos malos y expectativas también malas». Para los expertos, en economía resultan ser tan importantes los primeros como las segundas.
Es en este aspecto donde los informes apuntan una versión más alentadora: a partir del segundo semestre del año, la segunda variable de la ecuación debería empezar a cambiar de signo, de manera que, aun con datos de crecimiento y paro que se mantendrán negativos, las expectativas registrarán una tendencia a la mejoría que poco a poco debería ir consolidándose hasta convertirse en «síntomas de recuperación».
Los problemas persistirán tras el verano pero, de acuerdo con los datos que baraja Zapatero, al menos para entonces se habrá frenado la actual caída en picado y podrá «vislumbrarse, ya para 2010», el inicio de la senda hacia el crecimiento.
Entre tanto, todo el ejercicio 2009 arrojará tasas de actividad económica en números rojos. En Moncloa restan importancia a la medición exacta. Consideran que tres o cuatro décimas de mayor o menor crecimiento tienen una «trascendencia relativa».
Insisten en que, para el presidente del Gobierno, lo que importa es la tendencia, de manera que, una vez llegado al punto de inflexión, el avance hacia los números positivos no se frenará.
Los informes concluyen que a finales de 2009 o principios de 2010 se habrá entrado ya en esta senda. «Empezaremos a tirar de nuevo hacia arriba, aunque el movimiento sea lento», explican altos funcionarios conocedores de los datos.
Sin embargo, el problema que más preocupa a Zapatero no es tanto el nivel exacto de crecimiento como el poder calibrar cuándo tocará fondo la destrucción de empleo, aunque uno y otro sean caras de la misma moneda, explican las fuentes. Por ahora, los economistas sólo se refieren a este momento con aproximaciones y mantienen la incógnita sin resolver.
Lo lógico sería que sólo cuando se empiecen a recuperar los niveles de actividad y consumo, el mercado de trabajo vuelva a expandirse; de esta manera, la creación de empleo llegaría ya entrado 2010.

Las cifras abultadísimas de paro -2008 ha finalizado con más de 3,1 millones de desempleados- son la «obsesión» de La Moncloa.Todos los esfuerzos se concentran en frenar esta sangría. De hecho, Zapatero reclamó al vicepresidente segundo, Pedro Solbes, y a los ministros del área económica que todas las medidas de reactivación tuvieran como objetivo prioritario la creación de puestos de trabajo.
Ahora ha exigido que todos los informes económicos que se elaboren tengan en cuenta el impacto positivo que debe venir aparejado a la mayor inversión pública de la Historia de España. Hasta la fecha, los documentos y análisis que se ponían sobre su mesa obviaban el enorme esfuerzo que se va a hacer con dinero público.El, además, pretende insistir ante los ciudadanos en que las valoraciones en torno a las cifras de desempleo deben hacerse siempre en relación con la población activa que, en el caso de España, supera los 20 millones de trabajadores.
El Gobierno ha previsto hasta 33.000 millones de euros para inversiones públicas -22.000 incluidos en los Presupuestos Generales del Estado y 11.000 más recogidos en el Fondo de Inversión Local (8.000 millones) y en el dedicado a sectores en especiales dificultades como el del automóvil (3.000 millones)- que deberían generar un número muy importante de puestos de trabajo.
Los nuevos empleos no bastarán para invertir la tendencia, pero sí para poner coto a la caída libre del mercado laboral.
A fecha de ayer, sólo el Fondo de Inversión Local había adjudicado proyectos públicos diseminados por toda España por un valor de 2.833 millones de euros, con los que se prevé crear un total de 74.869 puestos de trabajo.
Los cálculos iniciales del Gobierno apuntaban a que, sólo con los 11.000 millones de los dos fondos aprobados con carácter especial al margen de los Presupuestos Generales del Estado, podrían crearse en torno a 300.000 empleos.
El empeño del presidente del Gobierno en esta cuestión tendrá también derivadas políticas.
En su entorno más próximo insisten en que la gestión de los 33.000 millones destinados a inversiones públicas será la clave en función de la cual «se medirá la eficacia de los miembros del Ejecutivo».
Esta interpretación viene a confirmar la teoría de que José Luis Rodríguez Zapatero sólo se planteará cambios en su equipo ministerial cuando todos los planes y medidas previstas para intentar salir del marasmo económico empiecen a ofrecer resultados.
Hasta entonces, el presidente mantiene firme su decisión de no hacer ningún ahorro en gasto social sobre la base de que, aun a costa de incrementar el déficit público, España se lo puede permitir.
Su teoría, más allá de los principios ideológicos de tinte solidario, incide constantemente en el hecho de que, pese a las actuales pésimas circunstancias, España es un país rico, que se sitúa sólo a tres puntos de renta per cápita de Francia y que cuenta con bases lo suficientemente sólidas para retomar el camino del crecimiento.

Los peores momentos de cinco años en La Moncloa
Colapso. El momento «más tenso y más intenso» de cinco años al frente del país se produjo para Zapatero en la última semana de septiembre y en la primera de octubre. Hoy, considera que el grave peligro que se corrió -«el sistema estuvo al borde del colapso»- ha sido superado. No obstante, cree que el funcionamiento normal del crédito tardará en recuperarse, pese a la cantidad astronómica que ha puesto sobre la mesa para ayudar a bancos y cajas.
Convocatoria. Ahora, el presidente se encuentra a la espera de recibir los últimos datos sobre concesión de créditos. Su intención es volver a convocar a los responsables de los principales bancos y cajas a finales de enero o principios de febrero para analizar la situación, comprobar el efecto de las medidas tomadas e intentar animar el crédito.

Explicaciones. En paralelo, está decidido a emprender una campaña de explicación didáctica con el objetivo de trasladar a los ciudadanos la idea de que a los bancos «no se les ha regalado nada»; insistir en que, con el Fondo de Adquisición de Activos, incluso el Estado puede ganar dinero porque cobra interés a las entidades, y recalcar la idea de que se llegó a una situación de deterioro tal que el plan de rescate «era imprescindible».
Apuros. Sabe que para muchos es difícil de entender un plan de ayuda para los bancos sin que el mismo repercuta inmediatamente en la economía de la calle. Por eso se dispone, tres meses después del tsunami financiero, a explicar los graves apuros que se pasaron fuera y dentro de España.

El Gobierno ya tiene respuesta para hacer frente a la crisis económica.
El Plan-E, de estímulo de la economía y el empleo. Lo presentó ayer el presidente del Gobierno a través de internet, mediante un vídeo difundido en la página web de La Moncloa.
Pero lo cierto es que en el catálogo de 82 medidas incluidas bajo cinco epígrafes no hay ninguna novedad. Si acaso, que en los tres minutos y 52 segundos que dura el vídeo, el jefe del Ejecutivo pronuncia hasta seis veces la palabra crisis, desaparecida del vocabulario gubernamental hasta hace sólo unos meses.
Esos cinco puntos, o «ejes de actuación», según la terminología del Gobierno, son las familias, las empresas, el empleo, el sector financiero y la modernización de la economía. Los tres primeros se acompañan de otros tantos vídeos en los que tres ciudadanos simulan que han recibido alguna de las ayudas aprobadas por el Ejecutivo.
Y, ciertamente, en algunos casos sólo se han podido encontrar simulaciones. Como, por ejemplo, personas que se hayan acogido al alargamiento gratuito del plazo de su hipoteca, anunciado hace casi un año y de cuyo efecto nada se sabe. Para afrontar la «grave crisis económica», Zapatero pide la «colaboración de todos» y advierte de que «todos tendremos que hacer esfuerzos y sacrificios».
El Partido Popular enjuició la iniciativa del presidente del Gobierno como «la utilización de las nuevas tecnologías para reconocer un fracaso», según indicó a este diario Alvaro Nadal, secretario de Economía de los 'populares'.
Para el PP, «el Plan-E lleva implícita la 'E' de error, de una política económica equivocada. No hay ni un giro ni un cambio» en las medidas incluidas en dicho plan. Es más, hay algunas «incumplidas» y otras, como las ayudas del ICO, cuyo impacto final se desconoce.«El Gobierno ha hecho un vídeo que envuelve la crisis en papel de celofán, en vez de tomar medidas para gestionarla», lamentó el diputado del PP.

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