martes, 3 de febrero de 2009

Cada uno hace lo que puede y puede lo que sabe.


Por lo que supone de "empleo de la trampa y el engaño" y de "desprestigio" de la profesión periodística.

Opinión de los lectores:
En el programa «El intermedio», El Gran Wyoming nos dio una lección de lo que no debería ser nunca la televisión: un instrumento para generar infundios con la malévola intención de provocar al competidor, confundiendo a la audiencia con patrañas de más que dudoso gusto. Cualquiera puede inventar una historia y emitirla por la tele, pero la ética es otra cosa. De tan acostumbrados que nos tienen ya algunos mediocres medios informativos de la tomadura de pelo perpetua, pasará como con el cuento del lobo: cuando nos cuenten una verdad, ya no los vamos a creer. Arturo Milton Sony. Barcelona

La Asociación de la Prensa condena la broma de Wyoming con una becaria; considera que el montaje del humorista 'desprestigia' el periodismo
El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Fernando González Urbaneja, ha criticado con dureza la broma de Wyoming en su programa de laSexta sobre las vejaciones a una becaria, por lo que supone de "empleo de la trampa y el engaño" y de "desprestigio" de la profesión periodística. En declaraciones a Servimedia, Urbaneja mostró su "profundo pesar e irritación" por este episodio y por el comportamiento que han tenido "unos y otros", en referencia a la Sexta e Intereconomía.

"Revela un desprecio y una enorme ignorancia de las reglas de este oficio", afirmó.
La APM se ha visto salpicada por este asunto, ya que cuando se enteró de que la posible afectada por las vejaciones era una becaria, se interesó para salir en su defensa si era preciso. "Ayer", explicó Urbaneja, "ya supimos que se trataba de una celada a Intereconomía y nos pareció deplorable". A su juicio, los periodistas tienen que medir las consecuencias de lo que hacen y "no se puede engañar a la gente".
"Lo que han hecho en este caso unos y otros es muy triste", subrayó.
En definitiva, agregó Urbaneja, "esto no revela más que el estado deplorable en que está la profesión en estos momentos, y con comportamientos así sólo se entra en una dinámica que conduce al desprestigio de todos". El affaire de Wyoming y la becaria también pone en evidencia, en su opinión, que "en las redacciones no hay mecanismos de alerta, porque alguien puede imaginar algún desatino, pero debe haber siempre quien lo pare
".

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