sábado, 10 de mayo de 2008

¿Dogma de fe o dogma de Estado?


"¿ME acusarán de ser demasiado suspicaz si digo que la reforma de la ley de la Libertad Religiosa me huele a estratagema del Gobierno Zapatero para desviar la atención de los grandes problemas en que nos han metido sus errores e imprevisión? Espero que no, tras haberle visto maniobrar durante cuatro años entre la mentira y la estulticia.
¿Es tan urgente revisar la ley de la Libertad Religiosa? ¿Es más urgente que abordar la crisis económica, el desajuste territorial, el caos de la Justicia, las disputas sobre el agua y otros problemas por el estilo, que empiezan a agobiar a los españoles? Contesten ustedes mismos, pero desde mi modesto punto de vista, pienso que no. Como no urgía la alegre e irresponsable reforma de los estatutos de autonomía, para convertirlos en estatutos de soberanía, o aprobar una Ley de la Memoria Histórica, para volver a librar la guerra civil, o crear una asignatura para la Ciudadanía, calcadita de aquella Formación del Espíritu Nacional, que han sido los grandes éxitos de la primera legislatura de Zapatero. Pues el resto fueron todos fracasos.
Ahora quieren reformar la ley de la Libertad Religiosa, algo totalmente superfluo, ya que en lo único que estamos de acuerdo con la vicepresidenta es que en España existe plena libertad para profesar y practicar cualquier religión. Pero este gobierno de tramposos sabe que en nuestro país el anticlericalismo vende y nos olemos que, en otra de sus huidas hacia delante, va a montarse en él para salir del apuro en que se ha y nos ha metido. Para ello cuenta con la ingenuidad del PP, sabiendo que acudirá al trapo como el toro a la muleta. Con lo que divertirá de momento al respetable, para buscarse luego otra artimaña. Aunque esta vez no le resultará tan fácil, pues no podrá contar con dos de los socios que venían apoyándole: CiU y PNV, más clericales que el PP.
Atención, pues, a esta ley que, contradiciendo su nombre, puede resultar un burladero del más rancio anticlericalismo, al tiempo que se pasa factura a la jerarquía religiosa por su actitud en la legislatura anterior y se la mantiene a raya en ésta.
La prueba de su autenticidad es muy simple: ha de respetar los derechos tanto de los católicos como de los no católicos. Alegarán que son cada vez menos los que van a misa regularmente. Pero las bodas, bautizos y primeras comuniones son más frecuentes y celebradas que nunca, lo que dice algo. Tan peligroso como la religiosidad por decreto es el laicismo por decreto, al convertirse en religión de Estado. En este terreno tan personal e importante, la única norma que debe regir es aquella tan vieja, tan liberal y tan sabía de «no pienso como usted, pero estoy dispuesto a morir para que usted siga manteniendo lo que piensa». Algo que ha olvidado, si lo supo alguna vez, el gobierno Zapatero, especialista en discriminar a cuantos no piensan como él, sin importarle que sean muchos o pocos, pobres o ricos, víctimas o verdugos, españoles o extranjeros". JOSÉ MARÍA CARRASCAL en ABC.
En el mismo diario, con el título "La liebre laica", IGNACIO CAMACHO escribe:
"Experto en agendas evasivas, el Gobierno ha soltado dos liebres para que la opinión pública se entretenga en su persecución y aleje el foco de las cuestiones verdaderamente conflictivas. Los debates sobre la laicidad y la reforma electoral harán ruido suficiente para tapar, siquiera por un tiempo, la crisis económica, el colapso judicial o la inminente bronca por el dinero de las autonomías. Y además no cuestan dinero. El zapaterismo descubrió en la pasada legislatura que existe un modo muy barato y muy rentable de hacer política, que consiste en impulsar reformas legislativas de bajo coste sobre los llamados «derechos sociales». Autorizar el matrimonio homosexual, abrir el cajón de la memoria histórica o legislar sobre el tabaco y los límites de velocidad no requiere grandes inversiones correlativas y proporciona, en cambio, grandes dosis de notoriedad y protagonismo; en cambio, modernizar la administración de Justicia implica un gasto que el Gobierno no está en condiciones de hacer y una gestión que no sabe coordinar. La opción es fácil, y el poder dispone además de una batería muy activa de propaganda al servicio de su estrategia de agitación.
De modo que ahora toca «laicidad», y quizá aborto. Dos asuntos que movilizan a grandes sectores de opinión, aunque su prioridad objetiva sea más que discutible. Para redondear, una reforma del sistema electoral que encone bien los intereses de la clase política. El toma y daca con la Iglesia proporciona una pátina de progresismo y fija a la derecha en su retaguardia confesional. Polémica servida. Da igual que la Constitución no contemple el concepto de «Estado laico» que la vicepresidenta De la Vega ha manejado con confusión deliberada (es imposible que ella lo ignore); ya se las apañará el Ejecutivo para desplazar el debate hacia la financiación eclesial o hacia la presencia del crucifijo en las juras de altos cargos. Se trata de enredar, de armar ruido, y de alborotar la superficie del agua. La táctica de la provocación.
En este trastorno artificial, los socialistas son maestros de la iniciativa, sin asomo de rubor. Mientras Chaves, presidente del partido, se cuelga muy solemnemente en el Rocío la medalla de la Virgen, se disponen a pedir la supresión de los símbolos religiosos para abrir un debate dirigido exclusivamente a sembrar crispación entre los católicos, porque con los musulmanes no quieren líos. Lo que interesa es un jaleo de grandes proporciones que divida la conciencia nacional por el eje de las creencias, que es lo único que puede estar por encima de las preocupaciones inmediatas como la carestía de la vida o el crecimiento del desempleo. Además es gratis, en términos estrictamente económicos, o presupuestarios; otra cosa es que sembrar la discordia en una sociedad salga de balde. Pero para ser consciente de eso se necesita una responsabilidad weberiana, una moral de convicción que está lejos de este socialismo pragmático de finta y regate, en cuya agenda cabe cualquier cosa que sirva a sus propósitos de corto plazo. Las primeras liebres de este mandato están ya en el cajón de ZP. En cuanto las echen a correr empieza una absurda carrera hacia ninguna parte".

1 comentario:

Unknown dijo...

http://www.elnegrosalvaje.blogspot.com/