domingo, 20 de abril de 2008

Educación fundamentada en evidencias y no en creencias ajenas a la realidad.




El viceconsejero de Castilla y León explica, en una larga entrevista a un periódico de educación, el cómo han conseguido reducir los niveles de fracaso escolar aumentando a su vez los niveles de exigencia a los alumnos, como demuestra PISA.

De las comunidades que se presentaron en PISA 2003 y 2006, Castilla y León fue la que mejores resultados obtuvo: manteniendo a la vez unos buenos resultados y una alta equidad.
“Nuestras evaluaciones de diagnóstico, tanto de Primaria como de Secundaria, tienen una diferencia esencial con la evaluación PISA: las nuestras son evaluaciones de carácter curricular y PISA es de carácter de competencial.
Es esencial que las evaluaciones de diagnóstico que hacemos, que no sirven para clasificar los centros, que sirvan para sacar conclusiones, permiten a los profesores y a los equipos directivos, de forma fácil, analizar con respecto a los resultados generales a qué distancia se encuentra el centro".
"Vivimos una época interesantísima en Educación, porque estamos pasando de las creencias a las evidencias.
"En nuestras evaluaciones diagnósticas, el primer nivel consideramos que es inaceptable, y así lo transcribimos y translucimos: no es un nivel mínimo, sino inaceptable. No se puede partir de una base que diga que esto es lo mínimo".

"La Educación no es simplemente para crear personas buenas –que también, eso ya lo doy por supuesto– es para desarrollar la libertad individual de las personas, en toda la proyección que ellos quieran, que tengan competencias de conocimiento y habilidades sociales para desarrollar su libertad individual –que nunca tiene que estar coartada a la libertad colectiva de nadie–, y luego para hacer un país competente y un país potente. Hablar de Educación es hablar de la economía y del futuro de un país".

"Todos los alumnos son alumnos nuestros, los que van muy bien y los que van muy mal. Y también tenemos el convencimiento de que si hay alumnos que van mal, la culpa es nuestra.
Cuando digo que si el niño no estudia es responsabilidad del sistema educativo, no lo digo porque haya que crear metodologías que sustituyan el esfuerzo del niño, lo digo porque no hay que inhibirse de decir al niño que estudia poco, y que con lo que estudia no va a llegar a nada.
Y tampoco hay que inhibirse de decir a los padres que el niño estudia poco, y que ellos tiene una responsabilidad muy importante en que pueda estudiar más.
Desde luego, lo que no va a haber nunca son metodologías didácticas alternativas al esfuerzo que tiene que hacer el alumno".


Hacemos verdaderos esfuerzos –y se ve además en PISA– para que los alumnos de la zona baja de la tabla vayan mejorando, es decir, que los altos rendimientos y los niveles de excelencia no penalicen el que también las zonas bajas vayan hacia arriba".
"Un país moderno no puede permitirse el lujo de que un niño condicione su vida a lo que son sus padres ahora: ya sabemos que lo condiciona, pero habrá que hacer esfuerzos para que no lo condicionen tanto. Trabajamos mucho para que no haya centros donde los recursos condicionen los resultados que pueda obtener el alumno. La excelencia tira de la parte baja del sistema pero, a su vez, cuando consigues subir los resultados mediocres a una situación de normalidad, también estas elevando la cúspide".

"En realidad hemos vivido en un mundo educativo basado en las creencias, que huía totalmente de las evidencias. Pero ese modelo a quien más ha perjudicado es a los niños que más ayuda necesitan, ya sean por sus condicionantes socioculturales o económicos o por algún tipo de ayuda de déficit de aprendizaje o intelectual".
"La mejor política social que se puede hacer en Educación para favorecer la equidad es hacer de los sistemas educativos sistemas transparentes, y de los centros docentes también.
No creo que haya que ocultar los resultados de los sistemas educativos ni de los centros. Hacerlos públicos nos hace a todos mejores, la única manera de mejorar es conocer tu realidad.
Si partes del desconocimiento nunca vas a mejorar".

"Los datos de PISA demuestran que lo que estamos haciendo en comprensión lectora, al menos en los alumnos de 15 años, no es suficiente, y que algo serio está pasando. Desde hace tiempo habíamos detectado, ya desde la evaluación de Primaria, que en los aspectos de la lectura teníamos un déficit, y por ello implantamos planes de mejora.
"Cuando expusimos públicamente en la Consejería durante una hora los resultados PISA, 35 minutos fueron dedicados a analizar los malos resultados en compresión lectora. Además de medidas de carácter extraordinario, vamos a pasar una prueba de comprensión lectora de carácter extraordinario a una muestra de más de 1.400 alumnos. Queremos buscar las causas...
Nuestro objetivo es que en la próxima evaluación PISA tenemos que mejorar nuestros resultados en comprensión lectora.
Vamos a hacer actuaciones de carácter extraordinario y vamos a intentar una mejora ostensible. Sería una cosa increíble que aceptáramos los buenos resultados y no aceptáramos los malos".

"En nuestra Consejería la repetición es un instrumento pedagógico, que puede tener un mal uso y un buen uso. Un buen uso si al final consigues que ese chico obtenga el objetivo principal, que un alumno consiga determinada titulación. El éxito del sistema está en tener altas tasas de graduados con bajas tasas de repetición.
Ahora bien, lo que no vamos a hacer bajo ningún aspecto es disminuir los criterios de evaluación en cuanto a exigencia de conocimientos para elevar las tasas de idoneidad. Tenemos que conseguir mayores tasas de éxito escolar y disminuir el índice de repetición, y si no conseguimos las dos cosas no lo estaremos haciendo bien, pero bajo ningún concepto disminuiremos los criterios de evaluación y los niveles de exigencia para conseguir disminuir el índice de repetición.
Un año más que tarde el alumno en obtenerlo, a los efectos de su vida personal –porque va a ser una persona mayor– no tiene mucha importancia, mientras que sí es absolutamente determinante que obtenga o no el título de Secundaria.

El título de ESO le da muchas posibilidades de felicidad en la vida, de poder seguir desarrollando su formación, de poder alcanzar metas, satisfacciones, y el no tener ese título, a un ciudadano en España, en Europa, le coloca en una situación de verdadera dificultad para el desarrollo de la vida. Si para obtener el título el alumno tiene que repetir un curso, porque es necesario por su desarrollo madurativo, pues repetirá. Lo que queremos es que solamente lo repitan aquellos que lo necesitan por su retraso madurativo. Lo que vamos a intentar es disminuir ese índice de repetición poniendo los recursos necesarios para que aquellos críos que tienen alguna dificultad, pasen, pero pasen bien, con buenos conocimientos".

"El fracaso escolar no es el fracaso de una Consejería o un Ministerio, es el fracaso de una persona, de un alumno. Al irle pasando sin exigencia lo único que consigues es que ese chico al final se estrelle. La Educación debe estar basada en la verdad, la verdad al usuario –en este caso al alumno–, y al alumno hay que decirle cuál es su realidad en todo momento, porque si vive engañado va a llegar a un muro que no va a poder saltar.
Cuando decimos que nuestros alumnos tienen que tener un título de Secundaria, es un título de Secundaria con los conocimientos que requiere ese graduado, pero por una razón muy sencilla, para que puedan tener luego éxito en Bachillerato.
Lo que no puede ser y es inadmisible, es que en 6º de Primaria suspendan de media en España de un 6 a un 10%, y en la primera evaluación de ESO suspendan entre el 30 y el 40%, porque son los mismo alumnos, no han cambiado.
Creemos que hay que aumentar su nivel de dificultad de los contenidos curriculares de Primaria, los niños pueden aprender más. A base de bajar los contenido curriculares no hacemos favor a nadie, porque los niños que podrían aprender más, no lo aprenden, y los niños que se deberían esforzar más, no se esfuerzan.
Y cuando llegan a Secundaria, los que tendrían que haber aprendido más y no lo aprenden, lo notan, y los que tenían que haberse esforzado más y no se han esforzado, notan también que no tienen el hábito de esfuerzo.
“Hay que potenciar la autonomía de gestión y de organización de los centros, pero debe haber una prueba que ponga a todo el mundo en su sitio, en aras del conocimiento de la realidad”.

“Debe haber un nivel medio que el país debe poner para determinadas edades, y lo alcanzas o no. Y si no lo alcanza, el alumno tiene que saber que no lo alcanza, y el centro tiene que saber que ellos como centro tampoco consiguen alcanzar ese nivel. La Educación comprensiva, en el sentido de que el título de ESO es flexible y se puede alcanzar de muchas maneras, me parece que lo único que aporta al sistema educativo es mediocridad, y además no le aporta sentido de la realidad”.
“Si hay niños que para alcanzar determinados niveles de conocimientos necesitas más recursos, pónganse, pero que no se rebaje el nivel, que no se de el título a todo el mundo. Esforcémonos todos porque el título signifique determinado nivel y que los alumnos puedan alcanzarlo”.

“El retrasar los exámenes extraordinarios a septiembre mejora los resultados, no sólo esa vez, sino en el curso siguiente”.
“Hacemos un seguimiento de los resultados escolares de forma constante, y al analizar las series históricas, vimos cómo los exámenes de septiembre permitían aprobar a chicos que antes, cuando no existían, no tenían esa oportunidad. Y un sistema tiene que ser sobre todo recuperador, dar opciones de mejorar, de corregir las equivocaciones, porque si no, no es un sistema educativo”.
“Nos ha llamado mucho la atención es que las cohortes de alumnos que han tenido exámenes de septiembre tienen mejores resultados en las evaluaciones parciales en los cursos siguientes. Prácticamente aprueba el mismo porcentaje sin exámenes de septiembre que con exámenes de septiembre: la única diferencia es que antes hay un número de examinandos que pasaban sin estudiar durante el verano y clavar los codos, y ahora estudian durante el verano y eso al final se nota. La competencia de conocimientos que los niños adquieren en ese esfuerzo consigue que, en los cursos siguientes, su base sea más sólida”.
El mayor plan de éxito escolar que pueda existir es ser exigente. Ese es el mayor plan de éxito, ser exigentes y ayudar a los niños a superarlo, porque eso significa que los niños saben, que los niños aprenden y que cuando pasan al curso siguiente entienden al profesor.
Lo que es una verdadera aberración es dejar pasar a los chicos sin el conocimiento suficiente para que al año siguiente los alumnos no se enteren de nada, porque se les está engañando, y se les está llevando no sólo al fracaso académico, sino al fracaso personal y al fracaso vital: y eso es un crimen”.

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