sábado, 16 de febrero de 2013

Una conversación de la Ministra de Exteriores de España (Ana Palacio) con Robert Kagan.



Una conversación de la Ministra de Exteriores de España (Ana Palacio) con Robert Kagan en relación al papel desempeñado por Francia en el 11-M (Atentados terroristas)
Pocos días después del 14-M, la ex ministra de Exteriores, Ana Palacio, de viaje por los Estados Unidos, tuvo ocasión de charlar distendidamente con Robert Kagan, columnista del Washington Post, miembro del Carnegie Endowment for International Peace y escritor de best-sellers, además de resuelto opositor a la presencia de tropas norteamericanas en Iraq.
En el curso de la conversación, el escritor relató a la Palacio una curiosa conversación que había mantenido con un destacado líder “europeo”, cuya nacionalidad no reveló, en torno a lo acontecido en Madrid el 11-M. El argumento de Kagan era simple: El 11-S sirvió para unir a los norteamericanos, que ese día tomaron conciencia como nación de la existencia de una amenaza nueva y terrible a la que debían hacer frente unidos. El 11-S impulsó esa unidad.
Es evidente –prosiguió Kagan- que el 11-M ha sido el 11-S no sólo de España, sino de Europa, pero en Europa no ha unido nada, y sólo ha servido, a parte de para forzar un cambio de gobierno inesperado en España, para mandar el tratado de Niza al cubo de la basura. Niza se acabó tras el 11-M. ¿No os dais cuenta en Europa de la importancia de lo ocurrido?
Y entonces, en versión Kagan, el “líder europeo no identificado” respondió sin dudarlo: “Nada, nada, Europa sigue patrones distintos de los norteamericanos. Aquí hacemos las cosas de otra forma, y, además, una cosa te digo: España no ha sido ni será nunca un país importante en Europa...”.
Es decir, para Francia, España será siempre un país periférico, un país segundón, del montón, nunca una primera potencia, capaz de irritar con sus pretensiones la grandeur francesa. ¿A quién ha beneficiado la tragedia del 11-M?
En torno a las generales del 14-M existe una curiosa clave que, hasta el momento, nadie ha sacado a la luz: ¡El Gobierno Chirac era el único de toda la UE que creía en una victoria del PSOE...! El único que no creía que el PP fuera a revalidar victoria electoral. De hecho, ese sentimiento fue conocido y debatido por el Gobierno de Madrid, diantre, se preguntaban en Exteriores, ¿qué tipo de información está pasando el embajador francés en Madrid a su Gobierno para que en París crean eso? La situación llegó a ser tan llamativa que el asunto fue tratado entre Ana Palacio y José María Aznar.
Curiosamente, los alemanes pensaban lo contrario. El Gobierno Schröder daba por segura la victoria del PP, hasta el punto de que las negociaciones en torno a un posible acuerdo de futuro sobre el reparto de poder en la nueva Constitución europea estaban avanzandas. No así con París.
Más curiosidades: No se habían cumplido ni 24 horas de la victoria electoral del PSOE, y el señor Moratinos ya había dado oficialmente por muerto el tratado de Niza, objeto de la discrepancia. España había dejado de ser un problema para el reparto del poder en la nueva UE ampliada a 25. Francia había ganado la partida.
Viene todo ello a cuento de la sospecha que sigue aleteando en no pocos sobre la eventual participación de los servicios secretos franceses en los atentados del 11-M. Ángel Acebes decía ayer en estas páginas que “estaban tan despistados como nosotros”.
Seguramente es una exageración sin fundamento atribuir a La Piscina una participación activa en la tragedia, pero, teniendo en cuenta su patronazgo sobre los servicios iraquíes, la pregunta es otra: ¿Sabían algo y no hicieron nada por impedirlo?
Y es que falta por saber quién fue el Mister X de los atentados del 11-M, el autor intelectual de tan formidable desastre, que difícilmente puede ser atribuido a la tribu de Lavapiés. Es obvio que la comisión parlamentaria creada al efecto no despejará esa incógnita, ni seguramente entre en sus objetivos el hacerlo. Pero la pregunta seguirá viva hasta que hallemos una respuesta: ¿Quién fue el autor intelectual de unos atentados que cambiaron la política española, también la europea, e incluso la correlación mundial de fuerzas que combaten en Iraq?
Jesús Cacho : 18/05/2004.- jcacho@elconfidencial.com





11-M: Claves de una conspiración por BRUNO CARDEÑOSA
Estimados amigos: Os informo que en estos mismos días se está distribuyendo en las librerías de toda España mi nuevo libro: 11-M: Claves de una conspiración, editado por Espejo de Tinta. En esta nueva obra, que será muy polémica, desvelo y expongo algunos de los muchos puntos oscuros respecto a los terribles atentados ocurridos en Madrid el pasado 11 de marzo. Del mismo modo que hice con mi anterior trabajo -11-S: Historia de una infamia (Corona Borealis, 6» edición)- la versión oficial de los hechos queda al descubierto tras la investigación que he efectuado. 11-M Claves de una conspiración analiza además de los atentados las oscuras razones que llevaron a España a apoyar a George Bush y denuncia las irregularidades cometidas en las investigaciones efectuadas respecto al Al Qaeda en España. En suma, en mi nuevo trabajo vuelvo a mostrar cómo las autoridades utilizan en su propio beneficio las consecuencias del terrorismo hasta el punto de poder estar detrás de algunas tramas ocultas a este respecto.
Entre otras muchas informaciones, 11-M: Claves de una conspiración ofrece las siguientes revelaciones:
• Las autoridades tenían conocimiento de que se podía producir un atentado en España.
• Estados Unidos ocultó a España referencias exactas sobre quienes iban a provocar la matanza.
• En los días previos al 11-M se produjeron extraños movimientos en la Bolsa española que indicaban que en las altas esferas del poder financiero existía información previa sobre los atentados que iban a cometerse.
• En los meses previos a los atentados, satélites norteamericano fotografiaron a fruición la estación de Atocha, ¿por qué?
• Tras los atentados de Madrid se escondían intereses petrolíferos.
• Una 'mano negra' guió a la policía para dar con los presuntos culpables de la matanza.
• Las pruebas utilizadas por la policía para detener a los culpables fueron colocalas a modo de 'señuelos'. Alguien delató intencionadamente a los activistas.
• ¿Fue dinamita el explosivo utilizado en la masacre? Aún existen dudas al respecto...
• Informes de expertos presentados en el libro demuestran que la reivindicación que hizo Al Qaeda de los atentados fue una falsificación.
• Las cámaras de seguridad de las estaciones de tren utilizadas por los terroristas no captaron a ninguno de los sospechosos.
• Tras el 11-M, Estados Unidos y Marruecos llegaron a varios acuerdos que beneficiaban a ambos países.
• Los atentados fueron orquestados a modo de operación de inteligencia militar.
• La realidad es que no existen pruebas de peso para acusar a los detenidos por el 11-M. A este respecto, en el seno de la Audiencia Nacional se ha desatado una crisis.
• Apenas 20 minutos después de los atentados, el gobierno español sabía que ETA no estaba detrás de los hechos. Sin embargo, durante un tiempo previo a los hechos se preparó a la población para la explicación que se iba a dar.
• Varios de los acusados eran confidentes de la policía y muchos de ellos estaban vigilados desde hacía años, pero en los días previos a los hechos se les dejó trabajar en su siniestro plan.
• Las explosiones de los trenes fueron controladas a distancia y, posiblemente, disponiendo de una visión en conjunto de la ubicación de los trenes.
• Los cuatro trenes que estallaron viajaban con retraso aquella mañana, ¿por qué? El nivel de puntualidad de esta línea es diariamente del 100 %. Pero ese día, algo extraño estaba ocurriendo.
• La biografía del terrorista que dio la orden del atentado, Al Zarqawi, es en realidad una figura casi mitológica fabricada por Estados Unidos.
• El líder religioso de los supuestos miembros de Al Qaeda en España, Abu Qatada, había llegado a un acuerdo con los servicios secretos británicos para informar sobre sus conexiones con islamistas residentes en España.
• En realidad, Al Qaeda, tal cual nos dicen que es, no existe. En este libro se muestran las pruebas.
• España tuvo una participación decisiva en los preparativos del 11-S en Nueva York y Washington. Sin embargo, se ha demostrado que servicios secretos de Pakistán y Estados Unidos financieron los viajes de Mohamed Atta a España para preparar los atentados.
• El instructor que enseñó a pilotar a Mohamed Atta asegura que el terrorista no estaba preparado para pilotar aviones.
• En las detenciones de supuestos miembros de Al Qaeda en España se han producido muchas irregularidades. En la mayor parte de los casos, no hay pruebas de ningún tipo contra los acusados. Sin embargo, la Justicia española ha seguido en este caso todas las indicaciones de potencias extranjeras.
• Empresas españolas tienen importantes intereses en la reconstrucción de Irak.
• Los terroristas que supuestamente participaron en la matanza no eran suicidas. Sin embargo, días después de los hechos se inmolaron en una vivienda de Leganés (Madrid). Sin embargo, este libro demuestra que aquella explosión pudo haber sido controlada y que, por tanto, no respondería al intento de suicidio colectivo.


Puntadas con hilo
4 de Septiembre de 2006 - 12:47:35 - Luis del Pino
 Hace no muchos días, Pedro J. Ramírez dedicaba su dominical "Carta del director" en el periódico El Mundo al asunto de la excarcelación de Rafael Vera. El artículo de Pedro J., titulado “Del Gal al 11-M”, se preguntaba, de forma nada velada, sobre la relación existente entre la excarcelación de Vera y el posible pago de silencios en lo que respecta a la masacre de Madrid.
 Esa carta de Pedro J. ha tenido un efecto curioso e inesperado, que es hacer que Rodríguez Ibarra rompa su prolongado silencio. El otrora verborreico presidente extremeño se había refugiado en el mutismo más absoluto hace ya muchos meses, en parte como consecuencia de los problemas de salud sufridos y en parte por desacuerdo con el rumbo
Y Rodríguez Ibarra ha roto su silencio con una interesante carta publicada en ABC, aparentemente escrita como respuesta al artículo del director de El Mundo. Y digo "aparentemente" porque una lectura atenta de la carta sugiere que el verdadero destinatario de esa misiva no es, en modo alguno, Pedro J. Ramírez, sino el presidente Zapatero.
 Es cierto que, en su carta, el presidente extremeño arremete con dureza contra Pedro J.: le acusa indirectamente de estar animado por el odio; dice que las informaciones publicadas no son sino un ajuste de cuentas con los socialistas; tilda de "bazofia" el artículo escrito por Pedro J. y pide que la Justicia tome medidas contra el director de El Mundo si éste no es capaz de probar sus acusaciones.
 Sin embargo, tras esa aparente arremetida contra Pedro J., el artículo constituye (tanto por el tono de la misiva, cuanto por la literalidad de algunos de los párrafos) una auténtica carga de profundidad contra Zapatero. Bajo la apariencia de un ataque a El Mundo, Ibarra aprovecha la carta para reconocer como conceptualmente posible una hipotética implicación del PSOE en la masacre del 11-M:
Solo habría algo capaz de llevarme a pedir la baja en el PSOE, y ese algo sería la confirmación de que el Sr. Ramírez llevara razón. Ni yo, y seguro que miles de militantes socialistas, tendríamos estomago suficiente para militar en un partido que hubiera tenido la más mínima responsabilidad por acción u omisión en el atentado más criminal de la historia democrática española.
 No se trata de un párrafo aislado, en cuya redacción Ibarra hubiera estado particularmente desacertado. El presidente extremeño vuelve a recalcar la idea un poco más adelante, al analizar las dos posibilidades existentes:
Si esa implicación de la que hace doctrina el director de El Mundo fuera cierta, el PSOE debería disolverse y desaparecer para siempre, algunos de sus dirigentes procesados rápidamente y Rafael Vera y Alfredo Pérez Rubalcaba deberían entrar en prisión con la condena máxima posible. De igual forma, debería iniciarse un proceso de depuración de los Servicios de Información y Seguridad del Estado según las acusaciones de que son objeto por el Sr. Ramírez en función de su papel en el atentado del 11-M.
A esta posibilidad, Ibarra contrapone una segunda alternativa: la de que lo que dice El Mundo no sea cierto, en cuyo caso reclama que Pedro J. Ramírez abandone la profesión de periodista. Sin embargo, lo que resulta llamativo es que Ibarra no se decanta por ninguna de las dos posibilidades. Antes bien, manifiesta su extrañeza porque el Gobierno no salga al paso de las acusaciones:
Me inquieta que se dejen circular teorías como la expuesta por el director de El Mundo sin que nada ni nadie hagan algo para evitarlas o para confirmarlas. Me aterra que el Fiscal General del Estado no haga nada.
Obsérvese la primera frase: Ibarra no dice que se tomen medidas para que no circule una teoría que él considera falsa; lo que dice es que no se haga nada para evitar que circulen esas teorías o para confirmarlas. Con lo que implícitamente asume que esas teorías son posibles.
Y, por si no había quedado suficientemente claro, Ibarra vuelve a recalcarlo en el último párrafo de su misiva:
Yo quiero saber si miente el Sr. Ramírez o si dice la verdad
Sólo hay un momento en la carta donde Ibarra rompe una lanza en favor de la no implicación de su partido. Y las palabras con las que lo hace confirman todavía más el carácter de aviso a Zapatero que tiene la misiva:
Si lo que escribió el domingo pasado el Sr. Ramírez fuera cierto, que no puede serlo, ...
 Fíjense en la cuidada elección de las palabras: "...que no puede serlo". Podía haber utilizado un mucho más contundente "...que no lo es", pero Ibarra se refugia deliberadamente en una frase que deja abierta la puerta a cualquier posibilidad que uno imagine. Sólo le falta escribir "...que me niego a creer que lo sea".
¿De verdad es esta carta un ataque a Pedro J. Ramírez? Puedo equivocarme, pero permítanme que lo dude. Ibarra está lanzando a Zapatero dos avisos muy claros. El primero: las acusaciones que hay sobre la mesa son lo suficientemente graves como para que el Gobierno las confirme o las desmienta, pero lo que no resulta ya de recibo es que el Gobierno se refugie en el silencio. Y el segundo: en caso de existir cualquier tipo de implicación del Partido Socialista en la masacre del 11-M, por acción o por omisión, Ibarra no va a salir en defensa de los implicados

 .

No hay comentarios: