miércoles, 25 de julio de 2012

Me llega el siguiente mensaje sobre la necesaria modificación del Estatuto del Diputado en España.

27 JULIO MANIFESTACION YA
UNETE EN LAS PRINCIPALES PLAZAS DE TU CIUDAD:
MADRID, BARCELONA, ANDALUCIA, CANARIAS, VALENCIA, GALICIA, ZARAGOZA...

EL PUEBLO ESPAÑOL ESTA CANSADO DE TODOS LOS POLITICOS..
!!PODEMOS HACER HISTORIA!!

REDUCCION URGENTE CONGRESO Y SENADO,CANCELACION SUELDOS VITALICIOS, SUBVENCIONES A PARTIDOS POLÍTICOS Y SINDICATOS...
PASALO!!
RECUERDA 27 JULIO 2012!!

UNIDOS PODREMOS Y LO HAREMOS!!
Vamos a intentarlo
Se trata de que cada destinatario reenvíe este e-mail a un mínimo de veinte personas de su lista de contactos, y a la vez, pedir a cada uno de ellos que hagan lo mismo. En tres días, la mayoría de las personas de este país tendrán este mensaje.

Ley de Reforma del Congreso de 2011 (enmienda de la Constitución de España).
1. El diputado será asalariado solamente durante su mandato. Y no tendrá jubilación procedente solamente por dicho mandato.
2. El diputado contribuirá a la Seguridad Social como todo el mundo (pasado, presente y futuro). El actual fondo de jubilación del Congreso pasará al régimen vigente de la Seguridad Social inmediatamente. El diputado participará de los beneficios dentro del régimen de la Seguridad Social como los demás ciudadanos. El fondo de jubilación no puede ser usado para ninguna otra finalidad.
3. El diputado debe pagar su plan de jubilación, como todos los españoles.
4. El diputado dejará de votar su propio aumento de salario.
5. El diputado dejará su actual seguro de salud pagado desde Las Cortes y participará del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos españoles.
6. El diputado debe igualmente cumplir las mismas leyes que el resto de los españoles.
7. Servir en el Congreso es un honor, no una carrera. Los diputados deben cumplir sus mandatos (no más de 2 legislaturas), después irse a casa y buscar empleo.


Si cada persona pasa este mensaje a un mínimo de veinte personas, en tres días la mayoría de los españoles lo habrán recibido. La hora para esta enmienda a la Constitución es AHORA. ES ASÍ COMO PUEDES CONTRIBUIR A ARREGLAR EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.
Si estás de acuerdo con lo expuesto, reenvíalo. De lo contrario, bórralo.


Por favor, mantén este mensaje CIRCULANDO

viernes, 20 de julio de 2012

A quien pueda interesar. La invasión partidista de la cajas de ahorro ha sido ruinosa e ilegal.

La invasión partidista de la cajas de ahorro ha sido ruinosa e ilegal.

Joaquin Leguina. 20 de julio 2012

Uno de los mayores disparates cometidos contra el prestigio de la democracia en España ha venido de la mano de los partidos políticos, que han invadido la actividad de órganos legalmente autónomos (Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial…), entre los que se incluye la ruinosa invasión partidista de la cajas de ahorro.
Lo más bochornoso del caso ha consistido en aprobar leyes que hacían impecablemente autónomos a esos órganos para, de inmediato, incumplir esas leyes y entrar a saco en las instituciones sin que nadie —ni dentro ni fuera de los partidos— lo denunciara por ilegal. Mas ahora, cuando el desastre de, por ejemplo, Caja Madrid, ha entrado en la vía judicial, parece llegado el momento de cobrar la cuenta de tan larga fiesta a quienes han sido responsables de decisiones no solo indecentes desde el punto de vista de la economía de la empresa, también desde el punto de vista moral y legal.
Y conviene no equivocarse ni en las personas ni en el tiempo, porque la ruina de Caja Madrid no comenzó ni con la crisis ni con la salida de Bankia a bolsa. Se inició con el pacto firmado el 6 de septiembre de 1996 entre el Partido Popular y Comisiones Obreras que llevó a Miguel Blesa a la presidencia de la Caja. Comenzaba así:
No existe en el mundo una sola organización que admita que se le dicte lo que debe hacer desde fuera de sus propios órganos
“Reunidos D. Ricardo Romero de Tejada, secretario general del Partido Popular de Madrid, y D. Francisco Javier López, secretario de Política Institucional de la Unión Sindical de Madrid-Región de Comisiones Obreras, actuando ambos en nombre y representación, tanto de sus respectivas organizaciones regionales, como del conjunto de consejeros que por parte del Partido Popular y de CC OO forman parte de los órganos de gobierno de la Caja de Madrid, Acuerdan…”
El Sr. Romero de Tejada y el Sr. López actuaron simultánea y respectivamente como representantes del PP y de CC OO, haciéndolo en asuntos que afectaban directamente a la administración, gestión financiera y representación de la Institución, declarando actuar —así está escrito— en representación del PP y de los miembros del Consejo nombrados a propuesta del partido político y del sindicato. Una delegación que era y es ilegal. Fue así como desbancaron a toda prisa de la presidencia de la Caja a quien había sido elegido para ese cargo por unanimidad tan solo unos meses antes de ese pacto. ¿Por qué fue ilegal ese acuerdo?
Porque la ley de Cajas de la Comunidad de Madrid entonces vigente (también la actual) recogía en el artículo 22.2 lo siguiente:
“Los miembros de los Órganos de Gobierno actuarán con plena independencia respecto de las entidades y colectivos que los hubieran elegido o designado, los cuales no podrán impartirles instrucciones sobre el modo de ejercer sus funciones. Solo responderán de sus actos ante el órgano al que pertenezcan y, en todo caso, ante la Asamblea General”.
Los actuales estatutos de la Caja reproducen en su artículo 7.2 este principio legal y lo mismo hacían los anteriores estatutos en su artículo 10.

Un consejero no podía —ni puede— comprometerse u obligarse con nadie, tampoco con su partido político ni con su sindicato, respecto de su actuación en el Consejo de Administración, pues atentaba (y atenta) contra la independencia y autonomía de la Caja y subvierte los principios de su buen gobierno. Estamos ante una perversión descomunal que el mínimo respeto a las instituciones y a las leyes hubiera debido impedir. No existe en el mundo una sola organización que admita que se le dicte lo que debe hacer desde fuera de sus propios órganos y eso es, precisamente, lo que ha pasado en las Cajas, en general, y con la de Madrid, en particular.
El Consejo de Administración de la Caja, como órgano colegiado, no conoció aquel pacto y por ello no pudo debatir ni acordar acerca de su contenido, pero, eso sí, se ha visto sometido a esa ilegalidad permanentemente. Una acción capitaneada por el señor Blesa y secundada por su leal escudero José A. Moral Santín, de Izquierda Unida.
No menos chocante, dentro de esta conspiración, ha sido el hecho de que los órganos de control de la propia Caja, los de la Comunidad de Madrid y los del Banco de España no hayan intervenido nunca para impedir esa tropelía continuada. Estas prácticas ilegales de los dos grandes sindicatos (UGT también entró en ese juego) y del tándem IU-PP deberían haber sido cortadas de raíz.
Por lo tanto, si se quiere aclarar este gravísimo asunto de Caja Madrid y castigar, si fueran constitutivas de delito, algunas conductas, el juez Andreu y el Parlamento tendrían que empezar por el principio y por las dos personas que han llevado a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad hasta la ruina: Miguel Blesa y José A. Moral Santín.
Y si alguien me recuerda que fui presidente de la Comunidad de Madrid, ha de saber que los consejeros cooptados por el PSOE o los sucesivos presidentes de la Caja de aquella época jamás recibieron de mí orden alguna. Eran los tiempos en que la Caja estaba gobernada con solvencia profesional y ganaba mucho dinero.
Joaquín Leguina es economista y fue presidente de la Comunidad de Madrid.

miércoles, 11 de julio de 2012

Carta al futuro presidente

Excelentísimo señor:
¡Cómo es posible que las personas que han dilapidado, que han gestionado mal, que han despilfarrado estos últimos años tanto dinero abusando de los cargos de confianza que se les han confiado, no tengan que rendir cuentas! El Estado, en lugar de indagar los orígenes del problema -como, por ejemplo, se hace en la muy recomendable película Margin Call-, respalda y refrenda la legitimidad de los responsables de forma pública y notoria, aportando a los bancos el dinero que es del conjunto de los contribuyentes. Las ganancias de la economía dirigida por los bancos se privatizan, pero las pérdidas se nacionalizan.
¡Cómo alguien puede ser obligado a entregar a los bancos su casa y, encima, tener que seguir pagando la hipoteca de Cinco metros cuadrados!
El Parlamento Europeo y la Comisión dictan normas de austeridad a todo el mundo, pero sus miembros gastan sin control. ¿Por qué no se rebajan los sueldos y se reúnen siempre en el mismo local en vez de andar paseando de un lado para otro con el enorme derroche que ello conlleva?
Los mandamases de las cajas, valiéndose de los privilegios que les otorga su puesto, hacen cosas que, tal vez sean legales, pero que a vista de todos resultan inmorales. La ley y la moral se dan, muchas veces, de patadas y se vuelven la espalda. Dicen algunos: «Son personas normales que cobran esos despidos o finiquitos porque así está estipulado en los estatutos y en sus contratos». El peligro está, precisamente, en que se vea como gente normal a quienes hacen estas cosas. Lo terrible es que, como dijo Hannah Arendt, «la maldad cometida por gente corriente es la norma». Por eso la gente se siente desprotegida. Si la legalidad es el criterio de los medios, la Justicia es el de los fines.
Se oye con frecuencia: «La casta política me da asco», no porque las masas no amen la Justicia o detesten a los líderes, sino porque el mundo que habitamos se parece, cada día más, a un artilugio hecho a la medida de políticos, banqueros, mafiosos, narcotraficantes, financieros, jueces. Dice una regla de sentido común que los privilegios de unos no se pueden mantener a costa de los derechos de otros. «La tradición de los oprimidos nos enseña que el estado de excepción [entiéndase corrupción] en que vivimos es, sin duda, la regla»: W. Benjamin.
¿Para qué mantener varias instituciones para hacer las cosas que una sola de ellas puede hacer sin dificultad? Con las autonomías se han duplicado, triplicado y multiplicado los entes sin necesidad, lo cual, según la escolástica y el sentido común, es una estupidez. El proceso de crisis convierte con frecuencia las instituciones en reliquias de lo que fueron y pierden su razón de ser. Algunas instituciones han dejado de cumplir la función que les asigna la Constitución y se han convertido en puras alegorías de lo que fueron. Las alegorías en el reino de las instituciones son lo que las ruinas en el reino de las cosas; se conservan para garantizar un seguro de empleo y un retiro dorado a políticos eliminados de otras listas.

Muchos diputados, durante toda la legislatura, no hacen más que sentarse en su escaño del Congreso y levantar o esconder la mano cuando su jefe de filas se lo ordena, como si fueran autómatas. Y sólo por ello disfrutarán de un retiro dorado.
Hay que limitar el número de diputados, reglamentar sus actuaciones y exigirles responsabilidades por sus actuaciones irresponsables. El sentir de buena parte del pueblo español es que se suprima el Senado porque, en lo que va de democracia, se está revelando como una institución perfectamente prescindible.
Con el coste del mantenimiento de varias universidades provinciales, a todas luces innecesarias, se podría potenciar la calidad de otras universidades y dar becas a los estudiantes que viven lejos de cualquiera de éstas. Algunas universidades y algunos centros de investigación sólo sacan a concurso plazas en los momentos oportunos para colocar en ellos a sus pupilos, lo que los convierte en nidos endogámicos nefastos para el progreso científico. Con la disculpa de fomentar la investigación de base, se subvencionan proyectos carentes del más mínimo interés para nadie. Con el único objetivo de satisfacer el prurito del autor, se editan libros con dinero público cuyo destino será ser atalayas de ratas en sótanos de edificios públicos.
En todo se puede meter la mano menos en Educación, Sanidad, pensiones e investigación. Pero los gastos en estas partidas se deben racionalizar. Los coches oficiales, las comidas de trabajo pagadas con dinero público y otras fruslerías son, en su mayoría, una corrupción y un despilfarro. A los políticos les preocupa menos ver a miles de jóvenes borrachos tirados en las calles que verlos reunidos protestando y sacándoles los colores.
El Movimiento ciudadano 15-M es un grito popular contra la corrupción y refleja enormes deseos de participación. Lo demás es pura fanfarria. Hay que reforzar las células base de la sociedad, maltrechas por maltratadas, cuya función social es insustituible. Las medidas que se tomen no pueden ser fruto de la improvisación sino del estudio y la reflexión.
La gente no puede vivir sin ver una posibilidad de salida, al albur de las ocurrencias de sus dirigentes, quienes muchas veces dan por solución una frase cursi sacada de novela rosa de ínfima calidad literaria. Es impresión general que los políticos se burlan de las pequeñas necesidades de la gente. «Esta ignorancia, común a todos ellos, porque sólo miran hacia dentro y desde dentro, los disculpa de comprenderlas», me dijo tiempo atrás un filósofo. Han de atreverse a contrastar y cruzar sus pareceres y sus visiones de las cosas con los que vienen y proceden de horizontes diferentes. Sin este contacto, los políticos estarán siempre incapacitados para atisbar lo importante y se dejarán llevar sólo por lo urgente.
Las sentencias que afectan la vida diaria de los ciudadanos son ajustadas a derecho, pero, es sospecha común, que las sentencias de consecuencias políticas se dictan bajo presión del poder. Criticar con argumentos las sentencias es justo y necesario pero no obedecer a los tribunales de Justicia, cosa que proclaman harán algunos políticos, es delictivo. Algunos bandidos despiertan simpatía en las masas porque traen a la memoria colectiva la imagen de Prometeo que luchó por dar a la humanidad lo que era exclusivo de los dioses; porque le hacen sentir la alegría de la ilusión de ser libres. El derecho considera al bandido, porque en realidad lo es, un peligro para el estatu quo.
No haga, por favor, como aquel personaje de Los miserables: «Estuve a punto de preguntarme: quién es ese hombre [él mismo] pero le tuve horror» y pregúntese por qué los españoles consideran a la clase política como uno de sus graves problemas. Los españoles les detestan por la corrupción y por los privilegios que se otorgan.
Es cierto, el poder de los políticos es cada día menor frente a alianzas de instituciones poderosísimas. Gracias al divorcio del poder y la política por desplazamiento de muchas funciones, antaño políticas, la soberanía está fraccionada entre varias organizaciones. Pero, al menos aparentemente, existe una coordinación perversa entre el capital financiero y las clases dominantes, entre el liberalismo salvaje y el poder. ¿Quién está detrás de las poderosas agencias de evaluación?
Usted no puede saber qué errores vayan a cometer sus designados antes de que éstos actúen. Pero en su mano está elegir para su Gobierno a gente de conducta ética y moral intachable, y de excelente formación, que sepan gestionar bien los recursos a su disposición y puedan hablar con solvencia y defender los intereses de nuestro país en los foros internacionales. No tenga miedo a que le hagan sombra. No hay recetas de acción infalibles. La buena imagen no es fruto de una comunicación ingeniosa sino de una buena y eficaz gestión.
Su labor será muy compleja por la crisis económica y porque cada ciudadano es libre para el bien y para el mal. Mi responsabilidad es mirar el mundo y hablar sobre él, la suya la que los españoles le van a encomendar porque confían en usted. Su éxito será el de todos.
Por Manuel Mandianes, antropólogo del CSIC y escritor. Autor del blog Diario nihilista (EL MUNDO, 18/11/11).

¿Qué ha sido de lo más granado del zapaterismo?



El destino de sus representantes más destacados
Aído, Pajín, Calvo, Moratinos, Álvarez... muchos de los ministros de Zapatero hacían buena la frase "nunca menos ha sido más". ¿Qué ha sido de ellos?
(Fuente. ABC. C.Jordá 2012-07-07)

El adiós a su escaño de Leire Pajín nos ha recordado a toda una plana mayor del zapaterismo que, con algunas excepciones, se ha visto eclipsada tras el abandono del poder de su mentor: nombres que llegaron a la política nacional de diversos ámbitos –y no pocos de ellos casi desde la nada– y que nos deleitaron con una trayectoria llena de declaraciones estrambóticas, decisiones lamentables y, en suma, contribuyendo, y no poco, a que los gobiernos de Zapatero estén, sin duda, entre los peores de la historia de España.
Pero acostumbrados a la alfombra, el coche oficial y el foco de los medios para ellos no es fácil mantenerse en una posición discreta, si bien encontrar acomodo en la empresa privada todavía resulta más difícil.
Llegados a este punto, ¿qué ha sido de ellos? ¿Qué ha pasado con aquellas ministras y ministros que, día sí día también, nos sorprendían con su sectarismo, su incultura y, en general, con su escasa capacidad? Vamos a intentar descubrir qué destino se ha reservado para lo más granado del zapaterismo.

Bibiana Aído.
Por su juventud y su escasa experiencia incluso en política, Aído es quizá el mejor ejemplo de los políticos sobredimensionados de la etapa Zapatero. Pasó de la agencia del flamenco andaluza a todo un ministerio, aunque fuera el de Igualdad, y desde allí dio repetidas muestras de que su capacidad política no era sino... la que cabía esperar por su currículum.
Con la crisis y las tímidas reformas de Zapatero el Ministerio de Igualdad se vio reconvertido en secretaría de Estado, con la propia Aído al frente, hasta que en junio del año pasado, dadas las perspectivas del PSOE y probablemente sus propias perspectivas dentro del partido, eligió un destino lejano que le permitiese seguir viviendo del dinero público: asesora en el organismo para la mujer de la ONU.
Lo peor de todo, comprobar que el nombramiento no les ha salido a los españoles barato, ni mucho menos: Zapatero se comprometió con el organismo en cuestión a donaciones por casi 100 millones de euros que, obviamente, no saldrán de su bolsillo sino del nuestro.

Magdalena Álvarez.
Con más experiencia política que algunos de sus compañeros en el Consejo de Ministros, Magdalena Álvarez llegó a un ministerio importante como Fomento desde donde unió a una gestión más que cuestionable –recordemos los episodios de las nevadas o el estado financiero de compañías públicas como Aena o Renfe– a un historial de declaraciones difícilmente igualable: desde colocar a Aguirre "colgada de una catenaria" hasta aclararnos sus problemas de expresión explicándonos que "cuido tanto hablar, que hablo peor. Porque pienso más rápido que estoy hablando".
Al dejar su ministerio en abril del 2009 se incorporó a las listas del parlamento Europeo de su partido, consiguiendo una plaza en el cómodo retiro que Bruselas es para muchos políticos.
Sin embargo, al parecer aquello no era suficiente para el genio de la Álvarez, así que algo más de un año después lograba, con el apoyo del Gobierno, un cargo y una remuneración más acordes con sus cualidades: vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, una entidad pública, cobrando 20.000 euros al mes.

José Blanco.
Siempre a la sombra de Zapatero, José Blanco fue mucho en el Gobierno, ministro de Fomento, y absolutamente todo en el PSOE: controlaba la organización con mano férrea e incluso recuperó para sí un cargo, el de vicesecretario general, que hasta ahora sólo había ocupado el otrora todopoderoso Alfonso Guerra.
Después de acumular tanto poder, con el dibujo del nuevo PSOE de Rubalcaba en el horizonte sin que guardase para él un lugar preeminente, y con el caso Campeón gravitando sobre su cabeza, Blanco anunció que se retiraba "de la primera línea de la política".
Hasta ahora sigue en el Congreso de los Diputados, en un papel no de segunda sino de tercera fila, pero se especula con su pronto retorno a la política gallega desde donde podría intentar, incluso, el asalto a la Presidencia de la Junta.

Carmen Calvo
Si a algún ministro socialista de la historia de nuestro país se le recordará por sus declaraciones, será probablemente a Carmen Calvo. Desde sus problemas con el latín a su peculiar –pero se diría que muy secundada– teoría sobre "el dinero público".
Tras su paso por el Ministerio de Cultura, que acabó en abril de 2007, fue recompensada con un puesto en las listas al Congreso en las elecciones de 2008. A pesar de mantener un papel más que discreto durante toda la legislatura se mantuvo hasta el final y, de hecho, probablemente seguiría siéndolo en la actualidad de no haberse enfrentado a la excomunista Rosa Aguilar.
Actualmente ha vuelto a la docencia –es catedrática de Derecho Constitucional– y ofrece conferencias ocasionalmente.

Carmen Chacón.
La "niña de Felipe" y la ministra de preferida de Zapatero, al menos durante un tiempo, ya desde antes de dejar el Ministerio de Defensa Carme Chacón lanzó su propia apuesta por ser el futuro del PSOE.
Una apuesta que, en contra de lo que se podría pensar, no ha frenado tras su propio desastre electoral en Cataluña, donde el PSC logró incluso superar la debacle del PSOE a nivel nacional: la candidatura liderada por Chacón tuvo 19 puntos de caída por "sólo" 15 de Rubalcaba.
Tras ser derrotada en el congreso de Sevilla por sólo 22 votos de cerca de un millar de delegados, Chacón se ha hecho fuerte en el PSC, donde ha colocado a hombres muy cercanos en la mayor parte de los puestos clave y ha elegido una estrategia de perfil bajo que pasa por muy escasas apariciones públicas y algún esfuerzo concreto en temas puntuales en los que en ocasiones logra imponer su criterio al propio Rubalcaba.

Mariano Fernández Bermejo.
No es fácil encontrar a un profesional de la Justicia tan significado políticamente como ya lo estaba Mariano Fernández Bermejo antes de ser ministro del ramo por encargo de Zapatero. Bermejo había desarrollado una carrera trufada de ideología y con notable éxito, gracias sobre todo a puestos en los que se es designado, como el que ocupaba antes de entrar en el Gobierno: Fiscal Jefe de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo.
Como otros compañeros de gabinete Fernández Bermejo logró su escaño en el Congreso en las elecciones de 2008, pero la alegría no le duró mucho: en febrero de 2009 se veía abocado a la dimisión después de la primera huelga de jueces de la historia de España y, sobre todo, de la polémica cacería en la que compartió mesa y mantel como Garzón y el comisario de la operación Gürtel y para la que no tenía licencia en regla.
Tras mantenerse como diputado hasta el final de la legislatura abandona la política y vuelve a la carrera judicial, lo que provoca que el suyo sea, probablemente, el destino más sorprendente de todas las grandes estrellas del zapaterismo: ser nombrado por el Gobierno de Mariano Rajoy, que lo ha colocado fiscal de Sala de lo Militar del Tribunal Supremo.

Trinidad Jiménez.
Aunque Trinidad Jiménez ya era un personaje con alguna relevancia en el PSOE, fue con la llegada de Zapatero a la secretaría general cuando Trini, como se la conoce en el propio partido, empezó a disfrutar de grandes oportunidades y un elevado grado de exposición pública.
Así, fue candidata a la alcaldía de Madrid en unas elecciones que perdió por goleada frente a Ruiz Gallardón, para tiempo después ser premiada con una secretaría de estado y, más tarde, ser ministra de Sanidad y cosechar una todavía más humillante derrota frente a Tomás Gómez en las primarias de la comunidad de Madrid. Llegaría entonces el premio gordo: sustituir a otro de los miembros de esta lista, Moratinos, en el Ministerio de Exteriores.
Trinidad Jiménez no ha abandonado la política y tras la debacle electoral sigue jugando un papel bastante activo en el PSOE: apoyó a Rubalcaba frente a Chacón y gracias a ello es secretaria de política social dentro del partido y además de diputada acumula diversas vocalías y cargos tanto en la mesa del Congreso como en varias comisiones.

Miguel Ángel Moratinos.
El que fuera ministro de Exteriores y responsable de buena parte de la desastrosa política exterior de los últimos años, ha destacado por su alianza de civilizaciones, las relaciones privilegiadas con las dictaduras de medio mundo y, desde el punto de vista del humor, por su genial y muy recordado discurso en lingala.
Probablemente Miguel Ángel Moratinos fue el único sorprendido por su cese como ministro en la crisis de Gobierno de octubre de 2010, abandonando el cargo con lágrimas en los ojos, literalmente. Tras las elecciones dejó también su escaño y desde entonces ha sido uno de los que más ha costado reubicar: de muestra, su fracaso en su intento de ser Secretario General de al FAO a pesar de sentirse capaz de acabar con el hambre.
Finalmente, haciendo honor a sus buenas relaciones con los países árabes ha acabado fichando por Qatar, donde será consejero del Programa Nacional de Seguridad Alimentaria del país del golfo Pérsico.

Leire Pajín.
Finalmente, nos detenemos en la última joya del zapaterismo que ha anunciado un cambio en su vida, asegurando que va a hacer "un paréntesis" en su carrera política: la exministra de Sanidad se marcha a una entidad internacional, la Organización Panamericana de Salud.
Pajín es uno de los productos más puros del zapaterismo: llegó a una secretaría de Estado con menos de 30 años y después fue secretaria de organización del PSOE – en la práctica eso suponía ser la número tres del partido, sólo por detrás de Blanco y el propio Zapatero – para acabar el ciclo socialista como ministra de Sanidad. 
Su apuesta por Carme Chacón en el pasado congreso del PSOE es sin duda una de las razones que ha contribuido a su "paréntesis" en Washington, sede de la organización para la que trabajará ahora. Un destino, por cierto, que como en el caso de su compañera Bibiana parece que nos ha salido bastante caro

Me llega el siguiente correo

RAJOY:
¡Entérate!
El principal problema de España soy vosotros: LA CASTA POLITICA
Te hemos elegido (por mayoría absoluta) para que reduzcas la estructura administrativa, persigas a los malversadores de caudales públicos y elimines a los designados a dedo, sustituyéndolos por funcionarios de oposición que no están politizados y no deben favores a partidos políticos.
Comienza limpiando a los elegidos de tu propio partido, amigotes, familiares, etc y continúa con los demás. Predica con el ejemplo.
Si haces esto se soluciona la crisis económica con rapidez.

Tranquilo, presidente

LUIS ARROYO 26/11/2011
Saldremos de esta. No por lo que hagas sino por Europa y por la corriente de los ciclos económicos
A: Presidente electo.

Asunto: ¿Y ahora qué?.
Qué gozosa esta sensación de haber arrasado cuando solo tenemos medio millón largo más de votos que en 2008. Qué curioso que hace cuatro años te diéramos incluso nosotros por amortizado y hoy veamos en ti al hombre de Estado que salvará a España de la crisis. Caprichos y espejismos implacables de la opinión pública. No hay líderes buenos o malos per se. El liderazgo es contextual: depende del momento y de la competencia. Que se lo pregunten a Obama, el líder perfecto hoy denostado; a Lula, el persistente perdedor que luego pasó a la historia dorada de Brasil; o más cerca, a Artur Mas... o a ti mismo.

Qué bien, presidente, que aunque el crecimiento empezara en 1994 con Felipe González y Pedro Solbes, quedara fijado en la gente que fuimos nosotros los gestores del milagro económico. Esa idea va a quedar ahora fuertemente asentada. Los socialistas destrozan la economía y los conservadores la salvamos. Es falso, pero verosímil. La gente tiende a atribuir a los líderes poderes taumatúrgicos que no tienen, y culpas que no les corresponden. Aprovechemos esa simplicidad de las narrativas colectivas.

Primero, en dos palabras: herencia recibida. Durante un par de años ese puede ser el mantra cuando haya problemas: que te has encontrado con tal desastre que tienes que tomar decisiones duras o difíciles de comprender. El país está tan cansando y angustiado que aguantará lo que sea. Hasta que se subasten coches oficiales por unos cuantos euros (sin que nadie se pregunte qué pasará con sus conductores).

Segundo, sin líos: la tentación de utilizar la mayoría absoluta para ceder a las presiones de los más conservadores puede ser muy fuerte. Ahuyéntala. Toca dureza en lo económico, que para los nuestros es lo importante, pero centrismo en lo social.

Ya sabes: mejor que no haya follón en los asuntos que mueven a la izquierda. Pon de vice a alguien moderado, de entre los gallardones y similares.

Tercero, olvídate de la prima de riesgo y de otros indicadores ingobernables. Aunque queramos justificar su evolución por decisiones racionales, como sucede con la Bolsa, todo el mundo sabe que son caóticos e incontrolables. Tú, sin embargo, escenifica el esfuerzo: con Merkel, con Sarkozy, con los sindicatos -antes que con el Ibex 35, que ya lo tenemos de nuestro lado-.

Tendrás que tomar medidas duras, pero eso ya se da por descontado. Zapatero tuvo que hacerlo sin que nadie se lo agradeciera y ya nos ha dejado el país preparado para la medicina dura. Aprovecha las consecuencias de esas decisiones sombrías, que nadie entendió pero que se verán en el balance del país y tú capitalizarás.

Y cuarto, presidente, sigue bajando las expectativas, el gran problema de Zapatero. Que te pasen la primera charla junto a la hoguera de Roosevelt tras la Gran Depresión: situación dura, medidas necesarias, patriotismo, unidad, optimismo realista. Y no te preocupes, que, por supuesto, "saldremos de esta", como dijiste. No tanto por lo que hagas como por lo que haga Europa y por la corriente inexorable de los ciclos económicos. A ti te tocará -paciencia- uno mejor que el actual.

El problema lo tienen ellos, presidente, los socialistas. Durante tres años han sumido a los suyos, una amplia mayoría progresista, en el desencanto y la resignación. Se han ido en masa a IU, a UPyD, a la abstención, y te han dado así la victoria.

Tienen dos caminos. El primero posible, un repliegue conservador, la continuidad y la pelea por las migajas -sabes bien que cuando hay pastel que repartir y se tiene el poder nadie pelea.

O un segundo camino: el reinicio. Una verdadera renovación del discurso progresista, el único posible a medio y largo plazo: la defensa de los débiles frente a los poderosos, la confianza en la intervención y la eficacia de lo público, la regulación democrática en defensa de los intereses de la mayoría.

En Estados Unidos los grupos de izquierda (Occupy Wall Street, el 99%, etcétera) están contando con la complicidad de los demócratas y plantando cara a los republicanos. Han promovido incluso un boicot a los bancos que no se portan bien, pidiendo a la gente que traslade su dinero a bancos más sociales. Y empiezan a tener éxito.

Reza porque eso no ocurra en España y los indignados sigan diluyéndose sin fijar objetivos ni enemigos concretos. Si el PSOE opta por una renovación de su discurso y su liderazgo que resulte pacífica, optimista, democrática, unificadora, claramente progresista, joven pero no ingenua, abierta a toda esa gente deprimida y desesperanzada... si optan por ese segundo camino, entonces pueden ponernos en dificultades y recuperar, poco a poco, a lo largo de los próximos cuatro años, la mayoría que ahora, sin querer, te ha dado a ti el Gobierno. Felicidades, presidente.

Luis Arroyo es presidente de Asesores de Comunicación Pública (www.luisarroyo.com).