Constitucionalistas consultados por ABC cuestionan las medidas adoptadas por el Gobierno con los controladores .
A dos días de que el presidente del Gobierno decida si prorroga o no el estado de alarma, expertos en Derecho Constitucional no solo dudan de que esa prórroga se ajuste a la legalidad, al tratarse ya de una actuación preventiva, sino que cuestionan el propio Real Decreto que declaró ese estado previsto para calamidades, catástrofes, desabastecimientos o paralización de los servicios públicos. Otro tanto cabe decir del sometimiento de los controladores aéreos a la jurisdicción militar. El debate está servido.
*.- Roberto Blanco.-Catedrático de Derecho Constitucional Universidad de Santiago de Compostela.
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?.
1 La cuestión de la legalidad del Decreto se centra en dilucidar si el Gobierno ha respetado las exigencias contenidas en el artículo 4º.c) de la Ley Orgánica de estados de alarma, excepción y sitio, que permite declarar el primero de los tres cuando se produzca una paralización de servicios esenciales, pero siempre que, junto a ello concurra alguna otra de las circunstancias previstas en ese precepto: calamidades naturales (tales como terremotos, inundaciones e incendios) o accidentes de gran magnitud, crisis sanitarias o desabastecimiento de productos de primera necesidad. Los defensores de la legalidad del Decreto sostienen que ha existido tal concurrencia, dado que el plante de los controladores constituía, en sí mismo, una calamidad, pero a mi juicio tal argumento es muy endeble por dos motivos: primero, porque las calamidades a las que se refiere la ley son, como se deduce de su literalidad, de carácter natural o accidental, lo que obviamente no era el caso; y segundo, y más importante, porque esa interpretación lleva a eliminar de raíz la limitación de las facultades del Gobierno contenida en el artículo. Es evidente que la paralización de los servicios públicos que puede llevar a declarar un estado de alarma ha de ser siempre tan extrema que genere un calamitoso deterioro en su funcionamiento, pero lo que exige la ley es que, además de ello, se dé también alguna de las circunstancias del artículo 4. Con la interpretación que ha hecho el Gobierno, cualquier huelga salvaje que produjera una paralización de los servicios públicos podría conducir, al ser por definición calamitosa, a la declaración del estado de alarma, que es justamente lo que, con buen criterio, el legislador orgánico trató de evitar.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?.
2 Claramente no: la Constitución limita taxativamente la jurisdicción militar al ámbito estrictamente castrense y al estado de sitio. Por tanto, la utilización de la movilización como un instrumento para someter a los civiles a los tribunales militares (echando mano, por cierto, de una ley franquista) constituye un fraude de ley, pues trata de llegar por medios presuntamente legales a una finalidad no sólo ilegal, sino inconstitucional: someter a civiles —que no pertenecen al ámbito castrense— a los tribunales militares en un estado de alarma, lo que sólo es posible bajo el estado de sitio. De hecho, que el Gobierno pueda por Decreto someter a miles de personas a la jurisdicción militar me parece no sólo una monstruosidad política, sino además una violación flagrante de la letra y del espíritu de la Constitución, que trató de limitar al máximo la aplicación a los civiles de la jurisdicción militar y dispuso que tal cosa sólo podía hacerse por decisión del Congreso de los Diputados.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?.
3 El principio de partida ha de ser el de que el estado de alarma (en tanto que excepcional) debe ser levantado en cuanto desaparecen las circunstancias que llevaron a declararlo. Aunque el margen de apreciación del Gobierno puede ser aquí de cierta amplitud, a mi juicio es evidente que el estado de alarma no puede ser utilizado de modo preventivo, es decir, con la finalidad de evitar una más o menos previsible repetición de la situación que llevó a declararlo.
Javier Corcuera.- Catedrático Dcho. Constitucional Universidad del País Vasco.
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?.
1. Sí. Desde luego, se cumplen los requisitos definidos en la Constitución y en la LO 4/1981 sobre los estados de alarma, excepción y sitio: se había producido la paralización de unos servicios públicos esenciales para la comunidad y, por otra parte, no había datos para pensar que tal anomalía pudiera solucionarse de inmediato.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?.
2 La Constitución establece que «la ley regulará el ejercicio de la jurisdicción militar en el ámbito estrictamente castrense y en los supuestos de estado de sitio» y puede intervenir sólo cuando se dan tales circunstancias. En virtud del artículo 8.5 de la LO Penal Militar invocada por el Real Decreto que nos ocupa, se entiende que los controladores son militares a los efectos de dicha Ley, y lo seguirán siendo durante el tiempo en que se mantenga en los mismos términos el estado de alarma.
Ha de decirse, en todo caso, que el Real Decreto se preocupa de dejar claro que los procedimientos iniciados y no terminados durante la vigencia del estado de alarma continuarán su tramitación, una vez extinguido dicho estado, con sujeción a la legislación laboral o administrativa. Ciertamente, no se refiere a la penal, pero no creo que tenga sentido plantearse ahora qué tipo de comportamientos de los controladores pudieran ser considerados delitos y cuáles de ellos entrarían en el ámbito estrictamente castrense. No es imposible imaginar algunos que podrían cumplir los dos requisitos, y en tal caso no me parecería inconstitucional que la jurisdicción llamada para entender de ellos fuera la militar. En todo caso, quiero dejar claro que la Constitución no prevé la suspensión de ningún derecho durante la vigencia del estado de alarma. Ello sólo es posible en los estados de excepción y de sitio, únicamente en alguno de los derechos previstos en el artículo 55.1 CE, y con las garantías que éste define. No supone ninguna limitación de derechos el ser juzgado por el juez previsto por la Ley, que en ocasiones establece que el juez ordinario es el militar.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?.
3 Sería deseable que la prórroga no fuera necesaria, pero eso es algo que tendrá que valorar el Gobierno, presentando razones suficientes para que el Congreso decida o no el mantenimiento de la situación por otros quince días.
Enrique Álvarez.- Catedrático de Derecho Constitucional Universidad Rey Juan Carlos
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?.
1 Es de dudosa constitucionalidad. Por un lado, el Gobierno ha incumplido el requisito formal de convocar inmediatamente al Congreso de los Diputados. Y esa inmediatez puede ser utilizada para poder justificar o no el supuesto de hecho habilitante. Por otro, es más que discutible que el estado de alarma se pueda aplicar a conflictos laborales, pues la voluntad del constituyente no fue esa. En todo caso se puede afirmar que existían otras vías para lograr la finalidad perseguida dando el mismo tipo de instrucciones a los controladores aéreos y sin necesidad de declarar el estado de alarma, que, sin duda, como se ha visto, es eficaz.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?.
2 No, ni a la población civil en general ni a ningún colectivo en particular, salvo en el estado de sitio o de excepción. El estado de alarma regulado en la ley de 1981 nunca ha contemplado ese sometimiento. Además, el artículo 117 de la Constitución Española establece el principio de unidad jurisdiccional, y la jurisdicción militar sólo es aplicable a los militares y a la población civil únicamente en los estados de excepción y sitio.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?.
3 Una prórroga sería una decisión del Gobierno muy temeraria, porque los propios ocntroladores han anunciado que no van a ir a la huelga y su situación laboral ya está normalizada. Si se prorrogase se haría con carácter preventivo y eso es absolutamente inconstitucional porque, además, en estos casos no caben interpretaciones analógicas.
José A. Portero Molina. Catedrát. Dcho Constit. Universidad de La Coruña.
1. ¿Cree que el Real Decreto sobre el estado de alarma dictado por el Gobierno se ajusta a la legalidad?.
1 La LO 4/1981 de los estados de alarma, excepción y sitio establece en su artículo 4 los supuestos que pueden justificar la declaración del estado de alarma: catástrofes naturales, crisis sanitarias, desabastecimiento de productos de primera necesidad o paralización de servicios públicos esenciales cuando provoquen alguna de las consecuencias citadas. El conflicto de los controladores no entra en estos supuestos y hacer interpretaciones expansivas de unos supuestos de emergencia tasados es vulnerar la ley. La respuesta a la pregunta es no.
2 ¿Bajo un estado de alarma se puede someter a la población civil a la jurisdicción militar?.
2 La LO 4/1981 habla en el artículo 12 de movilización, pero no dice en qué consiste. Como la Ley de Movilización de 1969 está derogada sólo podemos saber en qué no consiste la movilización. La movilización no puede consistir en la militarización, que es una situación de protagonismo militar muy intensa y que la LO 4/1981 establece para el estado de sitio que es, como se sabe, de gravedad extraordinaria próxima a la declaración de guerra. Y sabemos también que los controladores no pueden ser sometidos a la jurisdicción militar porque la CE en su art. 117.5 restringe la jurisdicción militar al ámbito castrense y a los supuestos de estado de sitio. Además, el artículo 35 de la LO 4/1981 dice que el Congreso decide, en estado de sitio, de qué delitos conocerá la jurisdicción militar. La respuesta a la pregunta es no.
3 ¿Se dan las circunstancias para la prórroga de ese estado de alarma?.
3 Evidentemente no. Creo además que la petición de los fiscales de ocho años por el delito de sedición es un disparate que vulnera el principio de proporcionalidad de las penas. Confío en que el asunto se saldará con sanciones laborales y pecuniarias, de modo que la utilización del derecho penal quede en nada.
domingo, 12 de diciembre de 2010
sábado, 11 de diciembre de 2010
Testitocracia
Por Pablo Molina
España es un lugar en el vértice suroriental del continente europeo en el que para prosperar en la administración pública es requisito imprescindible estar bien relacionado con las gónadas del señor ministro. O la señora ministra, que tanto da, aunque en este caso con grave desdoro para los fingidos esfuerzos igualitarios del Feminista.
Y es que para vergüenza de una degradada (profesionalmente) Aído, cuando se trata de tomar decisiones las ministras no apelan a los ovarios –ni siquiera a las trompas de Falopio, tan progresistas–, sino a los apéndices masculinos por antonomasia, como si en lugar de enun consejo de ministros las protagonistas estuvieran en una discoteca del polígono o en un episodio de cualquier teleserie española.
El comentario de Leyre Pajín sobre sus testículos inexistentes y los procesos de selección de personal que lleva a cabo para designar a sus colaboradores podría ser considerado un exabrupto (esabruto, que diría un colega suyo) si no estuviéramos hablando, precisamente, de la niña Pajín, elevada a la dignidad ministerial por una decisión de Zapatero que, con seguridad, procede de la misma región anatómica que la indicada por la flamante ministra para justificar el nombramiento de una amigacha suya como responsable del Plan Nacional contra las Drogas.
Para acabar de arreglarlo, la gran Leyre aclaró, antes de explicar que la nombraba por que le salía de ahí mismo, que su amiga Nuria Espí es una gran conocedora de las drogas, aunque seguimos sin saber exactamente desde qué perspectiva se ha aproximado a ese oscuro mundo para trabar un conocimiento tan preciso sobre los estupefacientes. Lo sabremos muy pronto, claro, porque, puesto a decir disparates y avergonzar a los contribuyentes, el gineceo de la Pajín al frente de Sanidad va a ser una auténtica competición, a ver quién dice la barbaridad más grande en las ruedas de prensa semanales que todas las altas cargas nombradas por los huevos de doña Leyre van a protagonizar con gran entusiasmo.
Dijo la ilustre egabrense que dirigió la kultureta en los primeros gabinetes de ZP que el dinero público no es de nadie, y realizó tan sorprendente afirmación con una sinceridad enternecedora, prueba de que, en efecto, la ausencia de dueño en los dineros que se entrega a los sociatas para su gestión es un dogma que todos aprenden de forma instintiva. Si el dinero no es de alguien, entonces los ministros pueden contratar, en efecto, a quien les salga de las narices o de más abajo sin tener que dar explicaciones más que a Zapatero, en el caso de que alguna vez las pida, cosa que no ha sucedido en el pasado ni es previsible que acontezca antes de 2012.
Por otra parte, dado que el plantel ministerial es una colección de mindundis a la altura de los merecimientos del jefe que los nombró, no resulta extraño que los ministros hayan seguido esa misma política de nombramientos con sus colaboradores más cercanos. Si en España puede llegar a ser presidente un tipo como Zapatero, a ver por qué no va a poder ser nombrada alta carga una amiga de farra de la titular del ministerio que, además, conoce mucho el asunto de su jurisdicción.
Aquí no se asciende por talento, mérito profesional, inteligencia o esfuerzo, sino por los santos bemoles del titular político del órgano administrativo de que se trate, especialmente si es una institución gobernada por el PSOE. Los socialistas han dejado en mantillas las escuelas de administración pública, de tan arraigada tradición continental, y se han convertido en auténticos virtuosos de la selección del personal en la cosa pública, a cuyo fin han sistematizado y simplificado los procedimientos al uso, llegando al minimalismo conceptual de entrar en nómina por las santas pelotas de la señora ministra, ejemplo donde los haya de aplicación de la sencillez zen a la gestión política. Y además lo dicen en público, con total displicencia y orgullosos de lo que hacen con el dinero de los ciudadanos. Al lado de estas tiorras, el caballo de Espartero es un castrati.
España es un lugar en el vértice suroriental del continente europeo en el que para prosperar en la administración pública es requisito imprescindible estar bien relacionado con las gónadas del señor ministro. O la señora ministra, que tanto da, aunque en este caso con grave desdoro para los fingidos esfuerzos igualitarios del Feminista.
Y es que para vergüenza de una degradada (profesionalmente) Aído, cuando se trata de tomar decisiones las ministras no apelan a los ovarios –ni siquiera a las trompas de Falopio, tan progresistas–, sino a los apéndices masculinos por antonomasia, como si en lugar de enun consejo de ministros las protagonistas estuvieran en una discoteca del polígono o en un episodio de cualquier teleserie española.
El comentario de Leyre Pajín sobre sus testículos inexistentes y los procesos de selección de personal que lleva a cabo para designar a sus colaboradores podría ser considerado un exabrupto (esabruto, que diría un colega suyo) si no estuviéramos hablando, precisamente, de la niña Pajín, elevada a la dignidad ministerial por una decisión de Zapatero que, con seguridad, procede de la misma región anatómica que la indicada por la flamante ministra para justificar el nombramiento de una amigacha suya como responsable del Plan Nacional contra las Drogas.
Para acabar de arreglarlo, la gran Leyre aclaró, antes de explicar que la nombraba por que le salía de ahí mismo, que su amiga Nuria Espí es una gran conocedora de las drogas, aunque seguimos sin saber exactamente desde qué perspectiva se ha aproximado a ese oscuro mundo para trabar un conocimiento tan preciso sobre los estupefacientes. Lo sabremos muy pronto, claro, porque, puesto a decir disparates y avergonzar a los contribuyentes, el gineceo de la Pajín al frente de Sanidad va a ser una auténtica competición, a ver quién dice la barbaridad más grande en las ruedas de prensa semanales que todas las altas cargas nombradas por los huevos de doña Leyre van a protagonizar con gran entusiasmo.
Dijo la ilustre egabrense que dirigió la kultureta en los primeros gabinetes de ZP que el dinero público no es de nadie, y realizó tan sorprendente afirmación con una sinceridad enternecedora, prueba de que, en efecto, la ausencia de dueño en los dineros que se entrega a los sociatas para su gestión es un dogma que todos aprenden de forma instintiva. Si el dinero no es de alguien, entonces los ministros pueden contratar, en efecto, a quien les salga de las narices o de más abajo sin tener que dar explicaciones más que a Zapatero, en el caso de que alguna vez las pida, cosa que no ha sucedido en el pasado ni es previsible que acontezca antes de 2012.
Por otra parte, dado que el plantel ministerial es una colección de mindundis a la altura de los merecimientos del jefe que los nombró, no resulta extraño que los ministros hayan seguido esa misma política de nombramientos con sus colaboradores más cercanos. Si en España puede llegar a ser presidente un tipo como Zapatero, a ver por qué no va a poder ser nombrada alta carga una amiga de farra de la titular del ministerio que, además, conoce mucho el asunto de su jurisdicción.
Aquí no se asciende por talento, mérito profesional, inteligencia o esfuerzo, sino por los santos bemoles del titular político del órgano administrativo de que se trate, especialmente si es una institución gobernada por el PSOE. Los socialistas han dejado en mantillas las escuelas de administración pública, de tan arraigada tradición continental, y se han convertido en auténticos virtuosos de la selección del personal en la cosa pública, a cuyo fin han sistematizado y simplificado los procedimientos al uso, llegando al minimalismo conceptual de entrar en nómina por las santas pelotas de la señora ministra, ejemplo donde los haya de aplicación de la sencillez zen a la gestión política. Y además lo dicen en público, con total displicencia y orgullosos de lo que hacen con el dinero de los ciudadanos. Al lado de estas tiorras, el caballo de Espartero es un castrati.
Guía para descartar pretendientes
Por Remedios Morales
El matrimonio es difícil, no voy a decir que no. Principalmente porque los humanos no somos como los pajaritos, que cuando toca darse el pico se lo dan como posesos; pero después de la época de celo permanecen juntos, formando parejas sin sexo en las que hembras y machos derrochan instinto conyugal y paternal.
Con respecto a la coyunda, los humanos tenemos que aprenderlo todo. Afortunadamente, la sociedad nos ofrece unos estereotipos sexuales que ya están experimentados y, más o menos, nos adaptamos a ellos Pero esos estereotipos pueden cambiar bruscamente, que es lo que ha pasado en los países occidentales; y si en una de éstas la sociedad se equivoca y reinterpreta mal las estrategias sexuales y reproductivas, puede ponerse en peligro, porque el futuro de cada sociedad depende de que lo que se transmita a la siguiente generación sea un mensaje correcto acerca de cómo debe conducirse para traer al mundo otra generación.
Actualmente los jóvenes tienen una imagen del matrimonio muy negativa. Hay pocas bodas, y los contrayentes son ya mayorcitos porque se lo han pensado mucho y tienen el colmillo retorcido. El 50% de las bodas acaba en divorcio y los casados se ven a sí mismos como prisioneros, porque añoran una vida interesante llena de aventuras y libertad. Pero todo cansa...y hasta Julio Iglesias acaba casándose.
Todo el mundo lo dice: el matrimonio y la familia están en crisis. Y eso es como decir que la sociedad está en la agonía. Pero yo os digo que el matrimonio y la familia, además de tener la capacidad de dar continuidad a una sociedad, también son una forma muy buena para vivir una vida feliz y plena y morir con la tranquilidad de haber hecho cosas verdaderamente útiles. Si en el fondo de vuestro corazón queréis encontrar a alguien adecuado para casaros y tener hijos, no os acobardéis y adelante.
La primera condición para casarse bien es que hay que estar enamorado; pero eso no es suficiente, porque os podéis enamorar de una persona incompatible con el matrimonio. Hay que conservar la cabeza fría. Sólo se puede tomar en serio al pretendiente con el perfil adecuado. Os voy a echar una mano y empezaré por preveniros contra los tipos de pretendientes más abominables, para que no os embauquen.
– Hay que aprender a detectar a los casados y quitárselos de encima. Están por todos lados y no discriminan, les vale cualquiera porque no van en serio. Suelen quitarse el anillo y disimular, pero los hay que se hacen los sinceros y aseguran estar a punto de divorciarse. No os creáis nada. En el mejor de los casos, os harán perder el tiempo. En el peor, desharéis un matrimonio, y eso es un mal comienzo.
– Quedan también descartados los drogadictos, los desequilibrados y los borrachos –sobre todo los llorones–, porque tienen muy mal rollo. Redimirlos está fuera de vuestras posibilidades. Son carne de psiquiatra. A lo mejor cantando rock duro o como artistas de vanguardia son geniales, pero no sirven para casarse.
– No salgáis con gente violenta, porque pueden convertirse en maltratadores. Mi amiga Benigna, la lotera, me recuerda que ella dio puerta a un novio porque le vio dando una patada a un gato. ¡Bien! Es un dato revelador, ya que enseguida piensas que la próxima patada puede recibirla tu nalga. También hay mujeres muy brutas. Yo he visto a una sacando medio cuerpo por la ventanilla para llamarle sietemesino a un taxista, y os aseguro que daba miedo. A los violentos se les desenmascara fácilmente, pero os aseguro que es imposible neutralizarlos.
– Os prevengo también contra los hombres mujeriegos y las mujeres coquetas y frívolas, porque son muchos los matrimonios que se rompen por infidelidades. Los hombres son más infieles. ¿Cómo detectar a un hombre infiel? Ya lo dice el refrán: "El hombre que no es casero canta en otro gallinero". También hay mujeres propensas, y hasta se dice que un hombre sin cuernos es un animal indefenso. Chorradas. La mera sospecha suele cabrear, así que ni se os ocurra jugar a dar celos. Además es una memez.
– Los varones tacaños (¡ej!) son especimenes siniestros. Jamás os caséis con un mal proveedor, porque un mal proveedor es un mal marido y no cumple con su destino biológico. Mi vecina Adelaida dejó atrás una horrible experiencia con un hombre roñoso hasta la sordidez, que siempre conseguía entradas de claque, y mi pobre prima estaba harta de salir del teatro con las manos hinchadas de tanto aplaudir. Tampoco convienen las chicas derrochonas, sobre todo si vienen con lo puesto. Las parejas que no se rompen por infidelidades suelen romperse por cuestiones de dinero.
– Ojo con los hombres vagos. A veces son también cantamañanas y mentirosos. Toda la fuerza se les va por la boca, y tienen mucho peligro porque suelen ser marrulleros y conquistan a traición. Mi profesora de refuerzo de suelo pélvico se hizo novia de un joven médico rico y de buena familia y resultó que era afinador de pianos y su padre, bedel del conservatorio. Lo bueno es que mentía tan bien que, aun después de casada, la pobre tardó un par de años en caer de la higuera. Hay que pedir siempre informes.
– Ciertos individuos son capaces de amargar la vida a cualquiera. Los hipocondríacos, los melancólicos, los depresivos y los acongojados, por ejemplo. Son capaces de hablar de las agonías de toda su parentela y amistades. Lloran oyendo lo del ramito de violetas de Cecilia y te echan a perder la tarde. Una cosa es no ser alegre y otra muy distinta es ser tétrico y pelma.
– Los retorcidos, los dramáticos y los discutidores tienen una convivencia difícil. Suelen ser patéticos, y tan pesados que se repiten más que un surtido de morcillas. Les gusta buscar culpables (tú, por ejemplo) y montar un pollo que acaba como el rosario de la aurora. Mi compañera de tonificación de glúteos me apunta un dato que dice extraer de su propia experiencia: si son hombres, dan gatillazos. Os lo digo de su parte, pero yo no estoy muy segura.
– Los groseros y misóginos mejoran si se les educa, pero hay que tener paciencia con ellos. Reconozco que yo no la tuve cuando mi segundo novio me explicó cómo prefería él a las mujeres: "Dámelas delgadas y limpias, que gordas y sucias ya se vuelven ellas". Lamentable.
– Mi último consejo de hoy es que no os enredéis con jefes o jefas, secretarios o secretarias, etc. Mi primo el crápula siempre lo dice: "Donde tengas la olla no metas la po–-."
Indulgentes copulantes míos: Decía el actor Tony Curtis: "El matrimonio es muy difícil. Son muy pocos los afortunados que pueden casarse con chicas multimillonarias de un metro de busto y que hayan sido sometidas a lobotomía frontal".
Sí, y también muy pocas las afortunadas que pueden casarse con hombres ricos que no hagan preguntas impertinentes sobre la forma en que nos gastamos su dinero, que no dejen por ahí los calzoncillos sucios y a los que no les brille la calva.El matrimonio es difícil, no voy a decir que no. Principalmente porque los humanos no somos como los pajaritos, que cuando toca darse el pico se lo dan como posesos; pero después de la época de celo permanecen juntos, formando parejas sin sexo en las que hembras y machos derrochan instinto conyugal y paternal.
Con respecto a la coyunda, los humanos tenemos que aprenderlo todo. Afortunadamente, la sociedad nos ofrece unos estereotipos sexuales que ya están experimentados y, más o menos, nos adaptamos a ellos Pero esos estereotipos pueden cambiar bruscamente, que es lo que ha pasado en los países occidentales; y si en una de éstas la sociedad se equivoca y reinterpreta mal las estrategias sexuales y reproductivas, puede ponerse en peligro, porque el futuro de cada sociedad depende de que lo que se transmita a la siguiente generación sea un mensaje correcto acerca de cómo debe conducirse para traer al mundo otra generación.
Actualmente los jóvenes tienen una imagen del matrimonio muy negativa. Hay pocas bodas, y los contrayentes son ya mayorcitos porque se lo han pensado mucho y tienen el colmillo retorcido. El 50% de las bodas acaba en divorcio y los casados se ven a sí mismos como prisioneros, porque añoran una vida interesante llena de aventuras y libertad. Pero todo cansa...y hasta Julio Iglesias acaba casándose.
Todo el mundo lo dice: el matrimonio y la familia están en crisis. Y eso es como decir que la sociedad está en la agonía. Pero yo os digo que el matrimonio y la familia, además de tener la capacidad de dar continuidad a una sociedad, también son una forma muy buena para vivir una vida feliz y plena y morir con la tranquilidad de haber hecho cosas verdaderamente útiles. Si en el fondo de vuestro corazón queréis encontrar a alguien adecuado para casaros y tener hijos, no os acobardéis y adelante.
La primera condición para casarse bien es que hay que estar enamorado; pero eso no es suficiente, porque os podéis enamorar de una persona incompatible con el matrimonio. Hay que conservar la cabeza fría. Sólo se puede tomar en serio al pretendiente con el perfil adecuado. Os voy a echar una mano y empezaré por preveniros contra los tipos de pretendientes más abominables, para que no os embauquen.
– Hay que aprender a detectar a los casados y quitárselos de encima. Están por todos lados y no discriminan, les vale cualquiera porque no van en serio. Suelen quitarse el anillo y disimular, pero los hay que se hacen los sinceros y aseguran estar a punto de divorciarse. No os creáis nada. En el mejor de los casos, os harán perder el tiempo. En el peor, desharéis un matrimonio, y eso es un mal comienzo.
– Quedan también descartados los drogadictos, los desequilibrados y los borrachos –sobre todo los llorones–, porque tienen muy mal rollo. Redimirlos está fuera de vuestras posibilidades. Son carne de psiquiatra. A lo mejor cantando rock duro o como artistas de vanguardia son geniales, pero no sirven para casarse.
– No salgáis con gente violenta, porque pueden convertirse en maltratadores. Mi amiga Benigna, la lotera, me recuerda que ella dio puerta a un novio porque le vio dando una patada a un gato. ¡Bien! Es un dato revelador, ya que enseguida piensas que la próxima patada puede recibirla tu nalga. También hay mujeres muy brutas. Yo he visto a una sacando medio cuerpo por la ventanilla para llamarle sietemesino a un taxista, y os aseguro que daba miedo. A los violentos se les desenmascara fácilmente, pero os aseguro que es imposible neutralizarlos.
– Os prevengo también contra los hombres mujeriegos y las mujeres coquetas y frívolas, porque son muchos los matrimonios que se rompen por infidelidades. Los hombres son más infieles. ¿Cómo detectar a un hombre infiel? Ya lo dice el refrán: "El hombre que no es casero canta en otro gallinero". También hay mujeres propensas, y hasta se dice que un hombre sin cuernos es un animal indefenso. Chorradas. La mera sospecha suele cabrear, así que ni se os ocurra jugar a dar celos. Además es una memez.
– Los varones tacaños (¡ej!) son especimenes siniestros. Jamás os caséis con un mal proveedor, porque un mal proveedor es un mal marido y no cumple con su destino biológico. Mi vecina Adelaida dejó atrás una horrible experiencia con un hombre roñoso hasta la sordidez, que siempre conseguía entradas de claque, y mi pobre prima estaba harta de salir del teatro con las manos hinchadas de tanto aplaudir. Tampoco convienen las chicas derrochonas, sobre todo si vienen con lo puesto. Las parejas que no se rompen por infidelidades suelen romperse por cuestiones de dinero.
– Ojo con los hombres vagos. A veces son también cantamañanas y mentirosos. Toda la fuerza se les va por la boca, y tienen mucho peligro porque suelen ser marrulleros y conquistan a traición. Mi profesora de refuerzo de suelo pélvico se hizo novia de un joven médico rico y de buena familia y resultó que era afinador de pianos y su padre, bedel del conservatorio. Lo bueno es que mentía tan bien que, aun después de casada, la pobre tardó un par de años en caer de la higuera. Hay que pedir siempre informes.
– Ciertos individuos son capaces de amargar la vida a cualquiera. Los hipocondríacos, los melancólicos, los depresivos y los acongojados, por ejemplo. Son capaces de hablar de las agonías de toda su parentela y amistades. Lloran oyendo lo del ramito de violetas de Cecilia y te echan a perder la tarde. Una cosa es no ser alegre y otra muy distinta es ser tétrico y pelma.
– Los retorcidos, los dramáticos y los discutidores tienen una convivencia difícil. Suelen ser patéticos, y tan pesados que se repiten más que un surtido de morcillas. Les gusta buscar culpables (tú, por ejemplo) y montar un pollo que acaba como el rosario de la aurora. Mi compañera de tonificación de glúteos me apunta un dato que dice extraer de su propia experiencia: si son hombres, dan gatillazos. Os lo digo de su parte, pero yo no estoy muy segura.
– Los groseros y misóginos mejoran si se les educa, pero hay que tener paciencia con ellos. Reconozco que yo no la tuve cuando mi segundo novio me explicó cómo prefería él a las mujeres: "Dámelas delgadas y limpias, que gordas y sucias ya se vuelven ellas". Lamentable.
– Mi último consejo de hoy es que no os enredéis con jefes o jefas, secretarios o secretarias, etc. Mi primo el crápula siempre lo dice: "Donde tengas la olla no metas la po–-."
El Gobierno tenía «infiltrados» entre los controladores y conocía su rebelión
Recibía información periódica interna desde hace meses, que se ha convertido en diaria en el último mesEl Gobierno recibía desde hace meses información periódica de los movimientos de los controladores aéreos y desde hace más o menos un mes esta información era prácticamente diaria.
Es decir, el Ejecutivo sabía en qué andaban, sus movimientos y la que estaban preparando. Como en otras crisis que afectan a servicios públicos esenciales y que, en suma, son cuestión de Estado, también en ese caso los servicios de inteligencia han estado encima del problema y han hecho un seguimiento puntual de la evolución del conflicto.No se trata de una excepcionalidad, al contrario. Hasta a un delegado del Gobierno le llega información de algaradas o del desarrollo interno de protestas enconadas en sectores delicados de la producción industrial. Con más razón que esos «partes» reservados existan cuando por medio entra en liza un conflicto que ha concluido en un bloqueo del espacio aéreo sin precedentes. Para encontrarlos hay que remontarse a la huelga que lidió el norteamericano Ronald Reagan en 1981 o a la que conmocionó en 1973 a Francia, cuyo Gobierno de entonces también se vio obligado a dejar en manos de los militares la gestión del tránsito aéreo. Aquella huelga quedó grabada en el recuerdo por el trágico choque entre dos aviones españoles de Spantax e Iberia en las inmediaciones de Nantes.
En el caso de los controladores españoles, la luz de alarma se encendió en febrero, cuando el Gobierno dio el primer puñetazo encima de la mesa y llevó al Congreso de los Diputados el Real Decreto de 5 de febrero que fue ratificado por la mayoría de la Cámara. Ese nuevo marco legal, pendiente aún de ser desarrollado, fue el principio del fin de los privilegios de un colectivo que ha rentabilizado de manera abusiva su situación de monopolio, dentro del monopolio estatal de AENA.
El hecho de que al Gobierno no le pillaran por sorpresa –más grave sería que hubiera sido así– los acontecimientos del pasado viernes, que pusieron en marcha el proceso que llevó al Estado de Alarma, hace todavía más pertinente la pregunta de por qué fue ese viernes, arranque del Puente de la Constitución, el día elegido para llevar al Consejo de Ministros el Real Decreto que añadía la puntilla a la regulación de la jornada laboral de los controladores.
¿Por qué si sabía que la iban a armar no había un «plan B» que evitara tener que echar mano de medidas de fuerza y de coacción sin precedentes en la historia de la democracia española? ¿O por qué no intentó doblegarles y ganarles el pulso sin daños colaterales irreparables desde el punto de vista económico, de imagen de España y de calidad de vida de la ciudadanía?.
Miembros del Gobierno, empezando por el presidente Rodríguez Zapatero o el vicepresidente Pérez Rubalcaba, han sido los primeros en reconocer que la guerra abierta por los controladores el pasado viernes no les sorprendió.
El jefe del Ejecutivo así lo dejó caer durante el Pleno parlamentario del jueves, en el que reconoció que conocía el «riesgo» de que estallara el conflicto, mientras que Rubalcaba aseguraba en la resaca de la crisis que «sabían que la iban a armar y había que cortarlo».
La situación, por tanto, era sabida de antemano por el Ejecutivo. Tanto es así que en las primeras horas del viernes, mientras en Moncloa se celebraba el Consejo de Ministros, los militares destinados en el centro de control «Pegaso», junto a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid, uno de los más importantes de España, fueron avisados de que debían permanecer en sus puestos ante una inminente situación de crisis. Los militares que no se encontraban en ese momento en el centro de control aéreo y que están adscritos al mismo también fueron alertados para que se incorporaran al servicio de forma inmediata.
A lo largo de la tarde, horas antes de que el Gobierno hiciera oficial el Estado de Alarma, militares del Ejército del Aire eran llamados para que acudieran a los centros y torres de control, en unos casos, los oficiales, para velar porque los controladores cumplieran con su trabajo y en otros, los suboficiales, para reforzar las torres de control en caso de que hiciera falta.
A vueltas con la prórroga
- El vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró ayer que el Ejecutivo no ha decidido aún si prorrogará el Estado de Alarma decretado el pasado sábado, pero que lo hará si lo considera necesario «para mantener la normalidad en los aeropuertos y que la gente pueda viajar con normalidad» ante la proximidad de las fiestas navideñas.
- Rubalcaba reconoció que durante la reunión del Consejo de Ministros se trató el asunto y que, a falta de una decisión, ha confiado en que si finalmente el Gobierno solicita una prórroga obtendrá la mayoría necesaria del pleno del Congreso (mayoría simple).
- «Si el Gobierno cree que es necesario que se prorrogue, desde luego lo hará y pedirá la prórroga al Parlamento», dijo.
¿Golpe de Estado del PP?
El portavoz del grupo socialista en el Parlamento, Mario Jiménez, ha instado al presidente del PP, Mariano Rajoy, a dar una explicación sobre "qué ha tenido que ver" la formación popular en el "golpe de estado económico" y en la huelga "salvaje" llevada a cabo por los controladores aéreos, que han "secuestrado" España desde una posición "absolutamente insolidaria, egoísta e intolerable".
En declaraciones a los periodistas durante una visita a las obras de la Biblioteca Universitaria de Mairena del Aljarafe (Sevilla), Jiménez ha criticado que los controladores "han pretendido chantajear a todo un país, empezando por su Gobierno", a través de una medida de huelga "salvaje, deleznable y sin razón y motivo". "Se han creído dueños del país y han pretendido secuestrarlo en un momento muy delicado desde el punto de vista económico", ha señalado.
En este sentido, el dirigente socialista ha querido felicitar al Gobierno "por la gestión rápida, contundente, clara y eficaz" de la huelga llevada a cabo "por unos cobardes que han estado jugando con los españoles", al tiempo que ha aseverado que "ahora llega el momento de las responsabilidades, y el Gobierno debe exigir la máxima responsabilidad a todos los que hayan tenido que ver con esa huelga salvaje".
En este punto, Jiménez ha apostado por aclarar "el papel que el PP ha jugado en la planificación de la huelga", así como que los populares expliquen "qué salió de la reunión que importantes dirigentes populares, incluidos senadores, mantuvieron el pasado día 3 con el portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), César Cabo". "Nos tememos que el PP haya tenido que ver algo en ese golpe de estado económico que intentaron dar los controladores", ha lamentado.
De este modo, ha criticado que la reacción del PP en torno al problema "demuestra la máxima insensibilidad e irresponsabilidad", agregando que los populares "quieren llegar al poder a cualquier precio", en este caso "desprestigiando la imagen del país", y ha incidido en que el PP "no ha defendido a España ni al Gobierno en un momento tan delicado, sino que ha defendido a los controladores, que no son trabajadores como los trabajadores de España, sino votantes del PP, gente privilegiada que prefiere un Gobierno del PP y que ayer formaron parte de la estrategia política irresponsable y dañina del PP".
En declaraciones a los periodistas durante una visita a las obras de la Biblioteca Universitaria de Mairena del Aljarafe (Sevilla), Jiménez ha criticado que los controladores "han pretendido chantajear a todo un país, empezando por su Gobierno", a través de una medida de huelga "salvaje, deleznable y sin razón y motivo". "Se han creído dueños del país y han pretendido secuestrarlo en un momento muy delicado desde el punto de vista económico", ha señalado.
En este sentido, el dirigente socialista ha querido felicitar al Gobierno "por la gestión rápida, contundente, clara y eficaz" de la huelga llevada a cabo "por unos cobardes que han estado jugando con los españoles", al tiempo que ha aseverado que "ahora llega el momento de las responsabilidades, y el Gobierno debe exigir la máxima responsabilidad a todos los que hayan tenido que ver con esa huelga salvaje".
En este punto, Jiménez ha apostado por aclarar "el papel que el PP ha jugado en la planificación de la huelga", así como que los populares expliquen "qué salió de la reunión que importantes dirigentes populares, incluidos senadores, mantuvieron el pasado día 3 con el portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), César Cabo". "Nos tememos que el PP haya tenido que ver algo en ese golpe de estado económico que intentaron dar los controladores", ha lamentado.
De este modo, ha criticado que la reacción del PP en torno al problema "demuestra la máxima insensibilidad e irresponsabilidad", agregando que los populares "quieren llegar al poder a cualquier precio", en este caso "desprestigiando la imagen del país", y ha incidido en que el PP "no ha defendido a España ni al Gobierno en un momento tan delicado, sino que ha defendido a los controladores, que no son trabajadores como los trabajadores de España, sino votantes del PP, gente privilegiada que prefiere un Gobierno del PP y que ayer formaron parte de la estrategia política irresponsable y dañina del PP".
Por pelotones
Llámenlo rufianismo, llámenlo gentucismo.
Hemos conseguido que mande la calle, el callejón del gato.
Por cojones HERMANN TERTSCH
LES aseguro que pasé la tarde pensando en el título que al final no lleva esta columna.
Me lo había regalado —impensable en bandeja, mejor en tartera sobre un hule—, la inefable ministra de Sanidad. Era el título ideal. Pero la venerable cabecera del ABC, el espíritu de los Luca de Tena, los más de cien años del diario, despertaron en mí un miedo reverencial que me han llevado a esconderlo aquí en el texto.
Esta columna debía haberse llamado «Los cojones de Pajín».
Y, no les voy a engañar, me ha dado no sé qué. Es un pudor irracional. Porque, al fin y al cabo, es puro lenguaje ministerial.
Pero vayamos a los antecedentes.
Resulta que doña Leire Pajín, ministra responsable de nuestra salud gracias a su ineptitud para dirigir la organización socialista de Ferraz, nombró a una amiga —una tronca, que se supone diría ella— como delegada del Gobierno en el Plan Nacional contra la Droga.
La amigota de tierras alicantinas no cumple con los requisitos.
Al parecer para este cargo, director general u otros de rango similar, hay que ser funcionario en capacidad A o B. Y ella sólo es auxiliar administrativa.
Eso, como comprenderán, a esta altura de la fiesta, ya no irrita a nadie.
Con unas sólidas ideas socialistas y feministas uno —perdón, una— puede en este país ya dirigir y presidir lo que sea, por supuesto todo en la administración, y pronto también una orquesta filarmónica o un instituto de física cuántica.
Lo importante es el progresismo creativo. Como dice Zapatero, «lo que no se estudia se retiene con más facilidad».
En una comida en la sede del ministerio que tan sabiamente dirige, doña Pajín presentó el 17 de noviembre a su nuevo fichaje, compañera de mil fiestas, a un grupo de diputados y senadores.
Alguien debió ser tan descortés como para recordarle a Pajín la regla administrativa que no cumple su amiga que, si a alguien pudiera interesar, se llama Nuria Espí de Navas.
La respuesta fue contundente. Doña Leire en estado puro: «Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones».
Y tiene razón doña Leire, con dos pelotas.
Las reglas, los reglamentos, las leyes, las jerarquías, los escalafones, las normas, son trampas saduceas de la reacción, que es machista por mucho que se esconda tras el femenino. Y que intentan evitar que las chicas sencillas del pueblo asuman poder. Por eso los progresistas están dinamitando todas las estructuras funcionariales.
Resulta absolutamente contraproducente tener funcionarios que deben su cargo a sus cualificaciones y oposiciones. Porque pueden creerse a salvo de la voluntad política que a su vez es la voluntad del pueblo. La voluntad del pueblo español es que Pajín mande.
Que ahora no nos vengan algunos estrechos con monsergas.
La derecha lleva gobernando, según nos cuentan los magos de las ciencias sociales del progreso, unos cinco mil años.
La izquierda auténtica, los herederos de la impoluta democracia de la II República, tan sólo siete.
«Ahora nos toca.» Por eso hay que romper ahora todas las reglas y, cuando molestan, también las leyes. Por cojones
Por eso hay que convertir todas las carreras funcionariales, —judicatura o diplomacia, administración y policía— en un alegre gruyere por cuyos agujeros entren pizpiretas con el puño en alto las chicas del barrio, amigas para siempre, y los jóvenes y jóvenas libres de la intoxicación del estudio clasista.
La resistencia ha sido menor de lo que temían los lozanos soldados del progreso. Han tenido ayuda de todos los que temen a la excelencia y de los que no han sabido defender la meritocracia. La selección negativa es un hecho. Llámenlo rufianismo, llámenlo gentucismo. Hemos conseguido que mande la calle, el callejón del gato. Por cojones.
Hemos conseguido que mande la calle, el callejón del gato.
Por cojones HERMANN TERTSCH
LES aseguro que pasé la tarde pensando en el título que al final no lleva esta columna.
Me lo había regalado —impensable en bandeja, mejor en tartera sobre un hule—, la inefable ministra de Sanidad. Era el título ideal. Pero la venerable cabecera del ABC, el espíritu de los Luca de Tena, los más de cien años del diario, despertaron en mí un miedo reverencial que me han llevado a esconderlo aquí en el texto.
Esta columna debía haberse llamado «Los cojones de Pajín».
Y, no les voy a engañar, me ha dado no sé qué. Es un pudor irracional. Porque, al fin y al cabo, es puro lenguaje ministerial.
Pero vayamos a los antecedentes.
Resulta que doña Leire Pajín, ministra responsable de nuestra salud gracias a su ineptitud para dirigir la organización socialista de Ferraz, nombró a una amiga —una tronca, que se supone diría ella— como delegada del Gobierno en el Plan Nacional contra la Droga.
La amigota de tierras alicantinas no cumple con los requisitos.
Al parecer para este cargo, director general u otros de rango similar, hay que ser funcionario en capacidad A o B. Y ella sólo es auxiliar administrativa.
Eso, como comprenderán, a esta altura de la fiesta, ya no irrita a nadie.
Con unas sólidas ideas socialistas y feministas uno —perdón, una— puede en este país ya dirigir y presidir lo que sea, por supuesto todo en la administración, y pronto también una orquesta filarmónica o un instituto de física cuántica.
Lo importante es el progresismo creativo. Como dice Zapatero, «lo que no se estudia se retiene con más facilidad».
En una comida en la sede del ministerio que tan sabiamente dirige, doña Pajín presentó el 17 de noviembre a su nuevo fichaje, compañera de mil fiestas, a un grupo de diputados y senadores.
Alguien debió ser tan descortés como para recordarle a Pajín la regla administrativa que no cumple su amiga que, si a alguien pudiera interesar, se llama Nuria Espí de Navas.
La respuesta fue contundente. Doña Leire en estado puro: «Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones».
Y tiene razón doña Leire, con dos pelotas.
Las reglas, los reglamentos, las leyes, las jerarquías, los escalafones, las normas, son trampas saduceas de la reacción, que es machista por mucho que se esconda tras el femenino. Y que intentan evitar que las chicas sencillas del pueblo asuman poder. Por eso los progresistas están dinamitando todas las estructuras funcionariales.
Resulta absolutamente contraproducente tener funcionarios que deben su cargo a sus cualificaciones y oposiciones. Porque pueden creerse a salvo de la voluntad política que a su vez es la voluntad del pueblo. La voluntad del pueblo español es que Pajín mande.
Que ahora no nos vengan algunos estrechos con monsergas.
La derecha lleva gobernando, según nos cuentan los magos de las ciencias sociales del progreso, unos cinco mil años.
La izquierda auténtica, los herederos de la impoluta democracia de la II República, tan sólo siete.
«Ahora nos toca.» Por eso hay que romper ahora todas las reglas y, cuando molestan, también las leyes. Por cojones
Por eso hay que convertir todas las carreras funcionariales, —judicatura o diplomacia, administración y policía— en un alegre gruyere por cuyos agujeros entren pizpiretas con el puño en alto las chicas del barrio, amigas para siempre, y los jóvenes y jóvenas libres de la intoxicación del estudio clasista.
La resistencia ha sido menor de lo que temían los lozanos soldados del progreso. Han tenido ayuda de todos los que temen a la excelencia y de los que no han sabido defender la meritocracia. La selección negativa es un hecho. Llámenlo rufianismo, llámenlo gentucismo. Hemos conseguido que mande la calle, el callejón del gato. Por cojones.
La coartada
Los controladores han servido como coartada perfecta para decretar una situación que de hecho ya padecen los españoles. JOSÉ ANTONIO NAVAS.
El Gobierno se niega a reconocer el problema de los controladores aéreos como un conflicto laboral y prefiere introducir el debate político por el atolladero judicial, con la Fiscalía anunciando penas de hasta ocho años de cárcel por un presunto delito de sedición.
Nadie osará defender, ni siquiera matizar con atenuantes, el plante de los supuestos responsables del control del tráfico aéreo en nuestro país que, de una manera indirecta, han facilitado que el presidente se suba al pedestal de la necesidad para convertir en virtud los defectos de su nefasta gestión.
Ante la incapacidad para desenredar la maraña, Zapatero ha recurrido a la más patética solemnidad para aventurar incluso la prórroga del la situación de emergencia si continúa lo que el Gobierno entiende como una actitud de chantaje por parte de los controladores.
El estado de alarma durará hasta el domingo día 19 y no será hasta el 21 cuando el Pleno del Congreso resuelva la eventual prolongación del decreto acordado el sábado.
El lunes día 20 es la fecha mágica para comprobar el grado de resistencia de los empleados de Aena y la prueba del nueve que fundamentará la decisión del Gobierno.
Zapatero tiene hasta entonces para sacar a pasear su mano izquierda, representada por Rubalcaba, sin saber lo que hace la mano derecha que maneja José Blanco como gran adalid en la militarización de los controladores.
El ministro de Fomento se ha salvado de la quema porque el presidente no puede mostrar flaqueza en sede parlamentaria, pero el vicesecretario del PSOE no debería confiar su suerte a una renovación del estado de alarma.
Los controladores, con sus pompas y sus obras, han servido como coartada perfecta para decretar jurídicamente una situación que ya padecen de hecho muchos miles de españoles, pero si la emergencia persiste de oficio será Blanco quien se coloque junto a sus adversarios en el centro de la diana como chivo expiatorio de Zapatero.
El Gobierno se niega a reconocer el problema de los controladores aéreos como un conflicto laboral y prefiere introducir el debate político por el atolladero judicial, con la Fiscalía anunciando penas de hasta ocho años de cárcel por un presunto delito de sedición.
Nadie osará defender, ni siquiera matizar con atenuantes, el plante de los supuestos responsables del control del tráfico aéreo en nuestro país que, de una manera indirecta, han facilitado que el presidente se suba al pedestal de la necesidad para convertir en virtud los defectos de su nefasta gestión.
Ante la incapacidad para desenredar la maraña, Zapatero ha recurrido a la más patética solemnidad para aventurar incluso la prórroga del la situación de emergencia si continúa lo que el Gobierno entiende como una actitud de chantaje por parte de los controladores.
El estado de alarma durará hasta el domingo día 19 y no será hasta el 21 cuando el Pleno del Congreso resuelva la eventual prolongación del decreto acordado el sábado.
El lunes día 20 es la fecha mágica para comprobar el grado de resistencia de los empleados de Aena y la prueba del nueve que fundamentará la decisión del Gobierno.
Zapatero tiene hasta entonces para sacar a pasear su mano izquierda, representada por Rubalcaba, sin saber lo que hace la mano derecha que maneja José Blanco como gran adalid en la militarización de los controladores.
El ministro de Fomento se ha salvado de la quema porque el presidente no puede mostrar flaqueza en sede parlamentaria, pero el vicesecretario del PSOE no debería confiar su suerte a una renovación del estado de alarma.
Los controladores, con sus pompas y sus obras, han servido como coartada perfecta para decretar jurídicamente una situación que ya padecen de hecho muchos miles de españoles, pero si la emergencia persiste de oficio será Blanco quien se coloque junto a sus adversarios en el centro de la diana como chivo expiatorio de Zapatero.
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