La mujer irrumpió en la clase y atacó a la profesora en presencia de los niños.
Se presentó en el aula al enterarse de que su hijo no pudo comerse el bocadillo.
La agarró por el cabello, la zarandeó y la golpeó contra la pizarra.
Efe Granada
Un Juzgado de Granada ha condenado a tres años de prisión por un delito de atentado a la madre de un alumno de 5 años que agredió a la maestra de su hijo tras enterarse de que el menor no había podido comerse su bocadillo durante el recreo.
En el fallo, al que ha tenido hoy acceso Efe, el Juzgado de lo Penal 1 de Granada impone además a la agresora, Estefanía C.F., de 23 años, que ya fue condenada por otro delito de atentado, el pago de una multa por una falta de lesiones y que indemnice a la víctima con 300 euros.
En la sentencia, contra la que cabe recurso de apelación, se declara probado que el pasado 18 de noviembre, poco antes de las 2 de la tarde, la mujer se personó en el colegio público Federico García Lorca de la localidad de Fuente Vaqueros (Granada) y se dirigió al aula de su hijo, en la que entró "violentamente".
En ese aula, la procesada cogió del pelo a la profesora de su hijo, le propinó un empujón y la lanzó contra la pizarra.
A consecuencia de estos hechos, que se produjeron en presencia de los menores, la agredida sufrió un ataque de ansiedad, recoge la resolución judicial, que califica la conducta de la condenada de "un grado de gravedad extrema" dentro de los supuestos hipotéticos de ataque a un docente público.
Sin educación ni civismo.
La sentencia subraya que la acusada irrumpió en el aula con violencia y mostró "el grado de educación y civismo más bajo que podía mostrar" ya que, si quería pedir explicaciones sobre el motivo de dejar a su hijo sin bocadillo, "el modo en que lo hizo es absolutamente desproporcionado e inapropiado".
La agresión se produjo en presencia de niños de 5 años, incluido su hijo, "que empiezan a interiorizar las normas de convivencia, y a los que resulta gravemente perjudicial para su educación observar la imposición violenta y agresiva", indica el juez.
La sentencia recoge que la acusada menoscabó el principio de autoridad a la docente agredida y dio a los alumnos "una lección práctica de cómo eludir el cumplimiento de las normas de conducta".
viernes, 10 de diciembre de 2010
La crisis financiera explicada de manera sencilla
Heidi es la propietaria de un bar en Berlín, que ha comprado con un préstamo bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.
Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.
Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.
Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.
Nota: Pero en realidad, es un margen de beneficios virtual, ficticio; la caja sigue estando vacía de ingresos contantes.
Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.
Nota: ¿Vais pillando la dimensión del castillo de naipes?
En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en "bebida-bonos", "alco-bonos" y "vomita-bonos" bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.
Nota: El castillo de naipes crece y crece y no para de crecer, pero todo es camelancia; no hay detrás solidez monetaria que lo sustente. Todo son "bonos", es decir, papelitos que "representan" tener valor siempre y cuando el castillo de naipes se sostenga.
Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto, despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar a Heidi el pago de su préstamo bancario; y Heidi, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.
Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas.
Nota: ¡¡¡Porque siguen sin tener ni un céntimo!!! Han podido beber cada día en el bar porque "se comprometían" a pagar sus deudas, pero el dinero físico no existe.
Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.
Nota: Y Heidi pierde el bar.
Los "bebida-bonos" y los "alco-bonos" sufren una caída de un 95% de su valor. Los "vomito-bonos" van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.
Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.
Nota: Porque los proveedores de vinos y cervezas también le fiaban a Heidi, creyendo que estaban seguros de que cobrarían con creces al cabo del tiempo. Como no han podido cobrar dado que el dinero no existe, la deuda de Heidi se los ha comido a ellos.
El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.
Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.
Nota: Que es lo que de verdad ha pasado. Con los impuestos de los ciudadanos inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la estupidez de los bancos.
¡Por fin! ¡Una explicación que entiendo!
Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.
Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.
Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.
Nota: Pero en realidad, es un margen de beneficios virtual, ficticio; la caja sigue estando vacía de ingresos contantes.
Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.
Nota: ¿Vais pillando la dimensión del castillo de naipes?
En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en "bebida-bonos", "alco-bonos" y "vomita-bonos" bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.
Nota: El castillo de naipes crece y crece y no para de crecer, pero todo es camelancia; no hay detrás solidez monetaria que lo sustente. Todo son "bonos", es decir, papelitos que "representan" tener valor siempre y cuando el castillo de naipes se sostenga.
Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto, despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar a Heidi el pago de su préstamo bancario; y Heidi, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.
Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas.
Nota: ¡¡¡Porque siguen sin tener ni un céntimo!!! Han podido beber cada día en el bar porque "se comprometían" a pagar sus deudas, pero el dinero físico no existe.
Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.
Nota: Y Heidi pierde el bar.
Los "bebida-bonos" y los "alco-bonos" sufren una caída de un 95% de su valor. Los "vomito-bonos" van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.
Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.
Nota: Porque los proveedores de vinos y cervezas también le fiaban a Heidi, creyendo que estaban seguros de que cobrarían con creces al cabo del tiempo. Como no han podido cobrar dado que el dinero no existe, la deuda de Heidi se los ha comido a ellos.
El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.
Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagarán los abstemios.
Nota: Que es lo que de verdad ha pasado. Con los impuestos de los ciudadanos inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la estupidez de los bancos.
¡Por fin! ¡Una explicación que entiendo!
Trozos
Con algunas de sus actuaciones ZP da la impresión no solo de debilidad sino de gobernante poco previsor que, al actuar tardíamente, se mete en callejones y tiene que terminar tomando medidas indeseables, repugnantes para su ideología y, por lo mismo, para su popularidad. Me refiero a la congelación de las pensiones, a la retirada de las ayudas de cuatrocientos dólares a los parados o la militarización de la navegación aérea…
Después de haber oído al presidente, queda más claro que nunca la cerrazón de los controladores y la imprevisión del gobierno. Si conocía la determinación de aquéllos de echarse al monte, ¿por qué aprobó el recorte de sus sueldos y el aumento de sus horas de trabajo justo el día que comenzaba el mayor puente del año? Si no era una torpeza, era una provocación. Y si fue una provocación, le salió el tiro por la culata, al desencadenar precisamente lo que quería evitar.
Por no hablar ya de cómo lo hizo. Echando mano del estado de alarma, esa bomba atómica del orden constitucional. Es más, la militarización de los controladores se decretó antes del estado de alarma, lo que arroja dudas sobre su legalidad. Con el agravante de que esa militarización se basa en una ley franquista, la de Movilización Nacional de 1969, superada por la Constitución de 1978, que sólo permite militarizaciones en estado de sitio, no decretado por el gobierno. ¿Porque el estado de sitio requiere la aprobación del Congreso, y el estado de alarma, no? Dada la forma temeraria e incompetente que tiene de actuar el gobierno, la pregunta es legítima.Gobernar es enfrentarse a la realidad y la afición española a los paños calientes hace que en pocas ocasiones el Ejecutivo, como corresponde, conjugue el verbo ejecutar. Ayer el Congreso le refrendó al Gobierno una sobredosis de alarma y, como decía mi abuela Rafaela, las sobredosis no son buenas ni aunque fueran de agua bendita. La prolongación del estado de alarma nos permite la sospecha de una parte sumergida del iceberg del conflicto o, peor todavía, una licencia para aliviar al Gobierno de los incómodos, pero imprescindibles, trámites que, en el Estado de Derecho, exige la liturgia garantista.
Sandios
Ninguna pandilla de sandios tiene derecho a dudar de la estabilidad democrática de quienes quieran saber cómo era.
EN la España de la anormalidad todo es posible. Que acabe siendo normal que un coronel trabaje en la torre de control de Barajas, que el estado de Alerta, o de Alarma, que no lo tengo claro, persista durante quince días —como si durante quince días estuviese sonando la alarma de su casa— o que una Comisión de Seguimiento de la Memoria Histórica presione a Patrimonio nacional para que supriman el dormitorio de Franco del recorrido de visitas del Palacio del Pardo… Y que Patrimonio lo conceda.
En España empieza a ser normal lo anormal, incluidos los anormales que gestionan la cosa pública, sean inútiles, caraduras o timoratos.
Sabemos por información que recoge la web de ABC que las dependencias privadas del matrimonio Franco han sido eliminadas del circuito visitable del Palacio en el que el dictador vivió durante cerca de cuarenta años. Evidentemente, lo primordial son las obras de arte o las referencias históricas que el Palacio atesora, pero un símbolo que sintetiza la España de la época es la cama de Franco. Ahí dormía el hombre que sometió al país a un régimen autoritario continuado y casi longevo. De ser ruso por nada del mundo quisiera perderme las dependencias en las que vivía, planificaba asesinatos o descansaba Stalin. De ser rumano estaría vivamente interesado en conocer cómo vivía el sujeto megalómano y perverso que sometió al país en la pesadilla creada por el matrimonio Ceaucescu. De ser chino no quisiera perderme la posibilidad de contemplar la mesa de trabajo del visionario de Mao. De ser nicaragüense reclamaría el derecho a comprobar cómo pasaban sus días los mangantes de los Somoza. De ser italiano consideraría parte de mi historia el entorno del chalado de Mussolini y por nada del mundo quisiera que me evitaran su conocimiento. De ser alemán, al fin, entendería como una afrenta que me impidieran visitar los campos de concentración de Breitenau o Buchenwald. Si la práctica de la contemplación de la historia consiste en eliminar aquello que ha resultado contrario a la dinámica democrática del siglo XXI que cierren inmediatamente Auschwitz, que dinamiten la momia de Lennin y que clausuren los osarios de Pol Pot.
El paternalismo estomagante de la izquierda más sectaria ha decidido que no somos lo suficientemente estables como para visitar la parte del Palacio desde la que se gobernaba España —o se dormía— en la noche perpetua de la dictadura franquista; y yo pregunto ¿quiénes son los necios de Patrimonio Nacional para decidir lo que puedo o no puedo visitar?, ¿quiénes son los cretinos de la Comisión de Seguimiento de la Memoria Histórica para decidir por mí lo que puedo ver o lo que no puedo ver?, ¿qué tipo de trampa y de mentira me quieren inocular esta serie de profesionales de ocultar los hechos, estos profesionales especialistas en reescribir la historia como si las cosas no hubieran ocurrido?.
Resulta una anormalidad histórica que persista un retén de neuróticos en vigilancia permanente. Pese a quien le pese, los españoles ya somos mayores, leídos y suficientemente adultos como para interpretar los símbolos de nuestro pasado sin que un grupo de sectarios decida aquello para lo que no estamos preparados. El dormitorio de Franco, treinta y cinco años después de haberse empezado a morir en su cama, no es una apología del fascismo, es un dato revelador de nuestro devenir. Y ninguna pandilla de sandios tiene derecho a dudar de la estabilidad democrática de quienes quieran saber cómo era.
EN la España de la anormalidad todo es posible. Que acabe siendo normal que un coronel trabaje en la torre de control de Barajas, que el estado de Alerta, o de Alarma, que no lo tengo claro, persista durante quince días —como si durante quince días estuviese sonando la alarma de su casa— o que una Comisión de Seguimiento de la Memoria Histórica presione a Patrimonio nacional para que supriman el dormitorio de Franco del recorrido de visitas del Palacio del Pardo… Y que Patrimonio lo conceda.
En España empieza a ser normal lo anormal, incluidos los anormales que gestionan la cosa pública, sean inútiles, caraduras o timoratos.
Sabemos por información que recoge la web de ABC que las dependencias privadas del matrimonio Franco han sido eliminadas del circuito visitable del Palacio en el que el dictador vivió durante cerca de cuarenta años. Evidentemente, lo primordial son las obras de arte o las referencias históricas que el Palacio atesora, pero un símbolo que sintetiza la España de la época es la cama de Franco. Ahí dormía el hombre que sometió al país a un régimen autoritario continuado y casi longevo. De ser ruso por nada del mundo quisiera perderme las dependencias en las que vivía, planificaba asesinatos o descansaba Stalin. De ser rumano estaría vivamente interesado en conocer cómo vivía el sujeto megalómano y perverso que sometió al país en la pesadilla creada por el matrimonio Ceaucescu. De ser chino no quisiera perderme la posibilidad de contemplar la mesa de trabajo del visionario de Mao. De ser nicaragüense reclamaría el derecho a comprobar cómo pasaban sus días los mangantes de los Somoza. De ser italiano consideraría parte de mi historia el entorno del chalado de Mussolini y por nada del mundo quisiera que me evitaran su conocimiento. De ser alemán, al fin, entendería como una afrenta que me impidieran visitar los campos de concentración de Breitenau o Buchenwald. Si la práctica de la contemplación de la historia consiste en eliminar aquello que ha resultado contrario a la dinámica democrática del siglo XXI que cierren inmediatamente Auschwitz, que dinamiten la momia de Lennin y que clausuren los osarios de Pol Pot.
El paternalismo estomagante de la izquierda más sectaria ha decidido que no somos lo suficientemente estables como para visitar la parte del Palacio desde la que se gobernaba España —o se dormía— en la noche perpetua de la dictadura franquista; y yo pregunto ¿quiénes son los necios de Patrimonio Nacional para decidir lo que puedo o no puedo visitar?, ¿quiénes son los cretinos de la Comisión de Seguimiento de la Memoria Histórica para decidir por mí lo que puedo ver o lo que no puedo ver?, ¿qué tipo de trampa y de mentira me quieren inocular esta serie de profesionales de ocultar los hechos, estos profesionales especialistas en reescribir la historia como si las cosas no hubieran ocurrido?.
Resulta una anormalidad histórica que persista un retén de neuróticos en vigilancia permanente. Pese a quien le pese, los españoles ya somos mayores, leídos y suficientemente adultos como para interpretar los símbolos de nuestro pasado sin que un grupo de sectarios decida aquello para lo que no estamos preparados. El dormitorio de Franco, treinta y cinco años después de haberse empezado a morir en su cama, no es una apología del fascismo, es un dato revelador de nuestro devenir. Y ninguna pandilla de sandios tiene derecho a dudar de la estabilidad democrática de quienes quieran saber cómo era.
Palabras mayores
Los españoles han comenzado a mostrarse decepcionados del funcionamiento de la democracia
IGNACIO CAMACHO.- 10/12/2010
DESPUÉS de dos años largos quejándose de los partidos y su burbuja endogámica hasta situarlos como el tercer problema nacional, los españoles han comenzado a expresar —casi cinco de cada diez en el último barómetro del CIS— su decepción por el funcionamiento de la democracia y del Parlamento. Ojo que se trata de palabras mayores: por esas grietas de desencanto se cuelan los populistas, los giles, los berlusconisy los salvapatrias.
Que la gente se lamente del egoísmo o de la corrupción de la clase política no deja de ser un reflejo desengañado de angustia ante una crisis de desamparo, pero cuando la queja alcanza a las instituciones y al propio mecanismo democrático hay motivos para un auténtico estado de alarma y conviene llamar a los bomberos porque se está quemando la cocina del sistema.
El problema es que los bomberos son los mismos que le han prendido fuego a esta desesperanza, y sólo ellos pueden sofocar el incendio a riesgo de socarrarse en las brasas.
Aquí se está incubando una crisis sistémica a consecuencia de la degradación de la actividad pública, y tienen que ser los protagonistas de la dirigencia quienes procedan a recomponer la confianza rota mediante una autodepuración de su credibilidad.
No es asunto fácil; se han alejado demasiado de la calle y se han acostumbrado a circular por un carril propio con las ventanillas ahumadas.
Precisamente por ahí hay que empezar, por un recorte de privilegios que aproxime la vida de los políticos a la sensibilidad de los ciudadanos, que ahora los ven como una casta que no desgasta sus zapatos porque sólo pisa moqueta.
Luego es menester que los partidos vuelvan a reclutar a personas con prestigio social y experiencia profesional y abandonen la retroalimentación interna que hace de la militancia una carrera en sí misma.
Y por último resulta imprescindible que quienes tienen responsabilidad institucional hagan un esfuerzo visible de acercamiento entre ellos; una de las causas patentes del recelo popular es la falta de acuerdo ante situaciones de evidente interés público, preteridas por el enfrentamiento sectario de una lucha por el poder en la que no se atisba vocación de servicio sino un vulgar tironeo por el reparto de prerrogativas.
Las larguísimas colas de horas para ver el Congreso durante el puente de la Constitución muestran que no es interés político lo que falta entre los ciudadanos. Pero la mayoría de los comentarios de los visitantes se referían a la necesidad de pactos sobre cuestiones de Estado. Muchos españoles se están cansando de ese cerrado debate para hooligansque constituye el núcleo de la vida parlamentaria. Están hartos de extremismos banderizos y desean que se escuche su voz sin suplantarla. En eso consiste la verdadera representatividad democrática a la que hay que volver antes de que el descreimiento arrase cualquier posibilidad regenerativa.
IGNACIO CAMACHO.- 10/12/2010
DESPUÉS de dos años largos quejándose de los partidos y su burbuja endogámica hasta situarlos como el tercer problema nacional, los españoles han comenzado a expresar —casi cinco de cada diez en el último barómetro del CIS— su decepción por el funcionamiento de la democracia y del Parlamento. Ojo que se trata de palabras mayores: por esas grietas de desencanto se cuelan los populistas, los giles, los berlusconisy los salvapatrias.
Que la gente se lamente del egoísmo o de la corrupción de la clase política no deja de ser un reflejo desengañado de angustia ante una crisis de desamparo, pero cuando la queja alcanza a las instituciones y al propio mecanismo democrático hay motivos para un auténtico estado de alarma y conviene llamar a los bomberos porque se está quemando la cocina del sistema.
El problema es que los bomberos son los mismos que le han prendido fuego a esta desesperanza, y sólo ellos pueden sofocar el incendio a riesgo de socarrarse en las brasas.
Aquí se está incubando una crisis sistémica a consecuencia de la degradación de la actividad pública, y tienen que ser los protagonistas de la dirigencia quienes procedan a recomponer la confianza rota mediante una autodepuración de su credibilidad.
No es asunto fácil; se han alejado demasiado de la calle y se han acostumbrado a circular por un carril propio con las ventanillas ahumadas.
Precisamente por ahí hay que empezar, por un recorte de privilegios que aproxime la vida de los políticos a la sensibilidad de los ciudadanos, que ahora los ven como una casta que no desgasta sus zapatos porque sólo pisa moqueta.
Luego es menester que los partidos vuelvan a reclutar a personas con prestigio social y experiencia profesional y abandonen la retroalimentación interna que hace de la militancia una carrera en sí misma.
Y por último resulta imprescindible que quienes tienen responsabilidad institucional hagan un esfuerzo visible de acercamiento entre ellos; una de las causas patentes del recelo popular es la falta de acuerdo ante situaciones de evidente interés público, preteridas por el enfrentamiento sectario de una lucha por el poder en la que no se atisba vocación de servicio sino un vulgar tironeo por el reparto de prerrogativas.
Las larguísimas colas de horas para ver el Congreso durante el puente de la Constitución muestran que no es interés político lo que falta entre los ciudadanos. Pero la mayoría de los comentarios de los visitantes se referían a la necesidad de pactos sobre cuestiones de Estado. Muchos españoles se están cansando de ese cerrado debate para hooligansque constituye el núcleo de la vida parlamentaria. Están hartos de extremismos banderizos y desean que se escuche su voz sin suplantarla. En eso consiste la verdadera representatividad democrática a la que hay que volver antes de que el descreimiento arrase cualquier posibilidad regenerativa.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Patrimonio cierra al público las habitaciones de Franco en El Pardo Excluidas de la visita turística por orden de la Comisión de la Memoria Histórica
Excluidas de la visita turística por orden de la Comisión de la Memoria Histórica.
Las estancias utilizadas por Francisco Franco en el Palacio del Pardo han sido eliminadas del recorrido turístico por el edificio. Según confirman a ABC fuentes de Patrimonio Nacional, «continúan visitándose las dependencias del palacio del XVI y las del XVIII, repletas de obras artísticas de gran nivel, pero la Comisión de Seguimiento de la Memoria Histórica ha decidido que el recorrido no incluya las dependencias de Franco porque no aportan nada».
La orden incluye el dormitorio y el baño adyacente, en el que ya sólo quedan dos camas, dos mesillas y sus lámparas, «todas de los años 50, como el entelado verde, porque ya fueron devueltas todas las piezas de interés, incluido el brazo incorrupto de Santa Teresa, que el dictador tuvo consigo al final de su vida».
La Ley de Memoria Histórica prevé una retirada de todos los símbolos que tengan que ver con la dictadura y la represión militar. El único caso por el que esta retirada no se cumpliría sería si prevalecen razones artísticas, religiosas o arquitectónicas.
Patrimonio Nacional ha concluido que las habitaciones no incluyen obras de arte ni cumplen otros motivos, lo cual impide que sean rescatadas de acuerdo con las excepciones de la ley.
Valle de los Caídos
Por otra parte, el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, anunció ayer que el domingo 19 de diciembre se reabrirá «definitivamente» la basílica del Valle de los Caídos, después de colocar un túnel, una especie de «finger» de los utilizados en los aeropuertos, a la entrada del templo.
Jáuregui dio estos detalles ante la Comisión Constitucional del Senado. La medida pondrá fin a la polémica desatada en los últimos meses al cerrarse el templo por motivos de seguridad. Los problemas en la zona, según aseguraron los responsables del mantenimiento del lugar, se deben al estado de la escultura de la Piedad —cuyo autor es Juan de Ávalos—, situada justo en la entrada. Esta colosal estatua sufría desprendimientos que obligaron a intervenir en ella. En los próximos días, según explicó el ministro de la Presidencia, los trabajos estarán terminados.
El ministro reconoció que el cierre del templo por estos motivos ha ocasionado «problemas importantes con la comunidad que gestiona el templo», pero ha añadido que ha hablado con el abad benedictino y que la solución prevista ha sido acordada con él. Como ha informado ABC, la comunidad decidió hacer las misas al aire libre hasta contar con el permiso para reabrir el templo, lo que dio lugar los primeros domingos a importantes atascos en torno a la zona.
Las estancias utilizadas por Francisco Franco en el Palacio del Pardo han sido eliminadas del recorrido turístico por el edificio. Según confirman a ABC fuentes de Patrimonio Nacional, «continúan visitándose las dependencias del palacio del XVI y las del XVIII, repletas de obras artísticas de gran nivel, pero la Comisión de Seguimiento de la Memoria Histórica ha decidido que el recorrido no incluya las dependencias de Franco porque no aportan nada».
La orden incluye el dormitorio y el baño adyacente, en el que ya sólo quedan dos camas, dos mesillas y sus lámparas, «todas de los años 50, como el entelado verde, porque ya fueron devueltas todas las piezas de interés, incluido el brazo incorrupto de Santa Teresa, que el dictador tuvo consigo al final de su vida».
La Ley de Memoria Histórica prevé una retirada de todos los símbolos que tengan que ver con la dictadura y la represión militar. El único caso por el que esta retirada no se cumpliría sería si prevalecen razones artísticas, religiosas o arquitectónicas.
Patrimonio Nacional ha concluido que las habitaciones no incluyen obras de arte ni cumplen otros motivos, lo cual impide que sean rescatadas de acuerdo con las excepciones de la ley.
Valle de los Caídos
Por otra parte, el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, anunció ayer que el domingo 19 de diciembre se reabrirá «definitivamente» la basílica del Valle de los Caídos, después de colocar un túnel, una especie de «finger» de los utilizados en los aeropuertos, a la entrada del templo.
Jáuregui dio estos detalles ante la Comisión Constitucional del Senado. La medida pondrá fin a la polémica desatada en los últimos meses al cerrarse el templo por motivos de seguridad. Los problemas en la zona, según aseguraron los responsables del mantenimiento del lugar, se deben al estado de la escultura de la Piedad —cuyo autor es Juan de Ávalos—, situada justo en la entrada. Esta colosal estatua sufría desprendimientos que obligaron a intervenir en ella. En los próximos días, según explicó el ministro de la Presidencia, los trabajos estarán terminados.
El ministro reconoció que el cierre del templo por estos motivos ha ocasionado «problemas importantes con la comunidad que gestiona el templo», pero ha añadido que ha hablado con el abad benedictino y que la solución prevista ha sido acordada con él. Como ha informado ABC, la comunidad decidió hacer las misas al aire libre hasta contar con el permiso para reabrir el templo, lo que dio lugar los primeros domingos a importantes atascos en torno a la zona.
Chávez lanza una ley para controlar internet y las redes sociales
Caracas prohibirá la difusión de textos, sonidos e imágenes que perjudiquen al presidente venezolano. Obligará a las compañías a contar con mecanismos para las restricciones
El gobierno de Hugo Chávez lanzará una ley para controlar el internet y las redes sociales y prohibir la difusión de textos, sonidos e imágenes que le perjudiquen.
Ya está en marcha el proyecto para que lo apruebe rápidamente la Asamblea Nacional en los próximos días antes de su traspaso a la nueva legislatura el 5 de enero.
Esta tarde el vicepresidente Elías Jaua, considerado del ala dura del chavismo, ha enviado el proyecto de ley para reformar la denominada Ley Resorte (Ley de Responsabilidad Social de la radio y televisión), incluyendo los medios digitales, sitios web (redes sociales, internet) y televisión por cable, es decir, toda nueva tecnología habida y por haber con el fin de abarcar la difusión y recepción de mensajes.
Hay que recordar que todos los poderes están dominados por Chávez. Por eso, el oficialismo va a aprobar todas las leyes socialistas o chavistas antes de su cierre el 15 o 28 de diciembre, aunque sean consideradas de inconstitucionales por la nueva legislatura que tomará posesión el 5 de de enero.
Restricciones.
Los aspectos que ataca del proyecto son “aquellas informaciones que puedan constituir manipulaciones mediáticas dirigidas a fomentar zozobra en la ciudadanía o alterar el orden público. Los que estén destinados a desconocer las autoridades legítimamente constituidas, irrespetar a los poderes públicos o personas que ejerzan dichos cargos”.
El proyecto establece que “los proveedores de servicios de internet deberán establecer mecanismos que permitan restringir, sin dilaciones, la difusión de mensajes y acceso a portales divulgados”.
El gobierno de Hugo Chávez lanzará una ley para controlar el internet y las redes sociales y prohibir la difusión de textos, sonidos e imágenes que le perjudiquen.
Ya está en marcha el proyecto para que lo apruebe rápidamente la Asamblea Nacional en los próximos días antes de su traspaso a la nueva legislatura el 5 de enero.
Esta tarde el vicepresidente Elías Jaua, considerado del ala dura del chavismo, ha enviado el proyecto de ley para reformar la denominada Ley Resorte (Ley de Responsabilidad Social de la radio y televisión), incluyendo los medios digitales, sitios web (redes sociales, internet) y televisión por cable, es decir, toda nueva tecnología habida y por haber con el fin de abarcar la difusión y recepción de mensajes.
Hay que recordar que todos los poderes están dominados por Chávez. Por eso, el oficialismo va a aprobar todas las leyes socialistas o chavistas antes de su cierre el 15 o 28 de diciembre, aunque sean consideradas de inconstitucionales por la nueva legislatura que tomará posesión el 5 de de enero.
Restricciones.
Los aspectos que ataca del proyecto son “aquellas informaciones que puedan constituir manipulaciones mediáticas dirigidas a fomentar zozobra en la ciudadanía o alterar el orden público. Los que estén destinados a desconocer las autoridades legítimamente constituidas, irrespetar a los poderes públicos o personas que ejerzan dichos cargos”.
El proyecto establece que “los proveedores de servicios de internet deberán establecer mecanismos que permitan restringir, sin dilaciones, la difusión de mensajes y acceso a portales divulgados”.
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