Ya que en la doctrina constitucional progresista el fin justifica los medios, apliquémosla a una buena causa
FERNANDO FERNÁNDEZ , ABC
UN aniversario previsiblemente insulso de la Constitución nos ha traído sin embargo una inesperada novedad.
El estado de alarma puede ser decretado para devolver la normalidad a los servicios públicos esenciales. Ese es al menos el aparente consenso de constitucionalistas y opinión pública.
No lo comparto porque me cuesta calificar de calamidad pública o catástrofe natural el cierre del espacio aéreo.
Pero como no soy experto jurista, acato su sabia doctrina y me limito a extraer las consecuencias oportunas.
Teníamos un problema y lo hemos resuelto es el nuevo catecismo de la izquierda. Sobra recordar que cuando Aznar pronunció esa frase ardió Troya, pero la vida cambia y las opiniones también, según el color del gobierno de turno.
El estado de alarma ya puede invocarse para resolver un problema de negociación colectiva, para suspender convenios y derechos sindicales, para saltarse el Estatuto de los Trabajadores, para suplir la incapacidad de los legisladores para aprobar una ley de huelga. Con una sola salvedad, que los trabajadores afectados sean unos privilegiados. Me cuesta creer que esa fuera la voluntad de los padres constituyentes, pero tal ha sido el juicio casi unánime de la opinión pública. Que se echen a temblar los altos funcionarios del Estado, los directivos de banca, los conductores de Renfe o del metro de Madrid. Ellos pueden ser los siguientes, porque es fácil argumentar que con casi más de cuatro millones y medio de parados son unos privilegiados.
España tiene un problema con la educación que debería producir alarma. Si las pérdidas de la huelga salvaje de los controladores, sabiamente infladas, pueden ascender a quinientos millones de euros, las de suspender repetidamente el examen de Pisa son incalculables. Y los afectados, cuarenta y seis millones de españoles, nuestros hijos y nuestros nietos. Y si la imagen del país quedó tocada el viernes, ha sido definitivamente hundida ayer. No solo suspendemos sino que aparecemos con todos los PIGS -Portugal, Irlanda, Grecia y hasta Italia. No se salva ni uno, muy lejos del Reino Unido, Francia, Alemania y no digamos Finlandia. Por no hablar de los mejores, todos ellos países asiáticos donde son tan antiguos que insisten en que hay que estudiar, dedicarle horas, examinarse y competir. Pobrecitos, no han entendido que la economía no es el PIB sino la búsqueda de la felicidad.
Propongo aplicar a la educación la doctrina Rubalcaba, no me atrevo a llamarla Zapatero porque todavía ando buscándole.
Hay un problema, resolvámoslo. Suspendamos los derechos sindicales de los profesores y maestros, recalculemos sus horas de trabajo para incluir solo las que están dentro del aula, retirémosles el derecho a elegir a los directores de Centros y de organizar su jornada de trabajo, ignoremos sus propuestas educativas pues solo piensan en mantener sus privilegios, liberémosles de la captura sindical, animémosles a delatar las presiones recibidas de sus colegas y representantes, amenacémosles con importar profesores —los hay a manadas en el mundo hispánico y a menor coste—, y si aún así se resisten procesémosles por sedición.
Convendrán conmigo que la calidad de la educación es mucho más determinante para el futuro de España que mantener abierto el espacio aéreo un fin de semana. Sin embargo a muchos les parecerá un exceso generalizar la doctrina Rubalcaba a la educación. Pero recuerden que se ha intentado ya casi todo. Y no funciona. Quizás un estado de alarma a tiempo permita cortar de raíz. Ya que parece que en la doctrina constitucional progresista el fin justifica los medios, apliquémosla a una buena causa.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Pajín: "Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones"
Leire Pajín fue nombrada ministra de Sanidad en la última remodelación del Gobierno llevada a cabo por Rodríguez Zapatero.
Según informa el diario de Intereconomía, tras llegar a su nuevo cargo convocó a todos los diputados y senadores de las comisiones dependientes de su Ministerio a una comida informal.
La Gaceta cuenta la reacción que tuvo Leire Pajín durante una comida informal con diputados y senadores de la comisión de Sanidad.
Preguntada de por qué colocó a una amiga para comandar el Plan Nacional sobre Drogas le contestó que "sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones".
Uno de los comensales, según recoge el diario, cuenta que realizaron varias preguntas a Pajín pero que hubo una que no le gustó nada.
Al parecer una senadora del Partido Popular preguntó a la nueva titular de Sanidad por el nombramiento como delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas de Nuria Espí de Navas, amiga personal de Leire.
"Quien hizo esta pregunta estaba cuestionando el nombramiento porque esa mujer es auxiliar administrativa y no funcionaria, con lo que podría traerse de un nombramiento de irregular. Y es que para ser director general o un cargo de rango similar hay que ser funcionaria de capacidad A o B".
La respuesta de Pajín fue clara y no evitó contestar de manera grosera:
"Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones".
Justificó su nombramiento aduciendo a que
es su "amiga" y a "que sabe muchísimo sobre drogas".
Según informa el diario de Intereconomía, tras llegar a su nuevo cargo convocó a todos los diputados y senadores de las comisiones dependientes de su Ministerio a una comida informal.
La Gaceta cuenta la reacción que tuvo Leire Pajín durante una comida informal con diputados y senadores de la comisión de Sanidad.
Preguntada de por qué colocó a una amiga para comandar el Plan Nacional sobre Drogas le contestó que "sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones".
Uno de los comensales, según recoge el diario, cuenta que realizaron varias preguntas a Pajín pero que hubo una que no le gustó nada.
Al parecer una senadora del Partido Popular preguntó a la nueva titular de Sanidad por el nombramiento como delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas de Nuria Espí de Navas, amiga personal de Leire.
"Quien hizo esta pregunta estaba cuestionando el nombramiento porque esa mujer es auxiliar administrativa y no funcionaria, con lo que podría traerse de un nombramiento de irregular. Y es que para ser director general o un cargo de rango similar hay que ser funcionaria de capacidad A o B"."Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones".
Justificó su nombramiento aduciendo a que
es su "amiga" y a "que sabe muchísimo sobre drogas".
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Dos «verdades» y un solo «CAOS»
Los controladores culpan a Fomento y AENA de dirigir una campaña mediática basada en datos falsos.
MARTÍN BIANCHI / MADRID
En una extensa carta abierta al ministro de Fomento, Antonio Ferrera Pardo, un controlador aéreo con más de diez años de servicio, denuncia que el déficit de AENA no se debe a ellos sino a los gastos de inversiones en aeropuertos «a los que no vuela nadie» y refuta cada una de las acusaciones vertidas por la empresa y el Ministerio de Fomento sobre ese colectivo.
ProductividadGOBIERNO: Desde el comienzo del conflicto, el ministro de Fomento, José Blanco, achacó el elevado coste de la navegación aérea en España a la «baja productividad» de los controladores, a los que tildó de los «más caros y los menos productivos de Europa». Por eso, ya a comienzos de 2010, Blanco exigió «un esfuerzo a los controladores para establecer tarifas de navegación —las que se cobran a las aerolíneas por la gestión del tráfico aéreo—más competitivas que equiparen ese colectivo a la situación actual de esta profesión en el resto de los países europeos.
CONTROLADORES: Destacan que tienen una jornada total efectiva de 1.200 horas anuales, cifra similar a la pactada por los controladores de Francia y Alemania (1.328 y 1.219, respectivamente, con horas extra incluidas). Además, subrayan que, pese a que la Federación Internacional de Controladores Aéreos recomienda una jornada máxima anual de 1.450 horas efectivas, en 2009 ellos han trabajado más de 1.600, y que, con el nuevo convenio impuesto por el real decreto ley aprobado en febrero pasado, deberán cumplir 1.750.
CONTROLADORES: Aclaran que el coste laboral medio establecido por la jornada de convenio está en menos de 140.000 euros brutos anuales, cifra similar a la media europea (155.000). Reconocen que es verdad que sus homólogos franceses cobran la mitad que ellos, pero advierten de que en Francia hay casi el doble de controladores en nómina (4.012 contra los 2.335 que hay en España).
MARTÍN BIANCHI / MADRID
En una extensa carta abierta al ministro de Fomento, Antonio Ferrera Pardo, un controlador aéreo con más de diez años de servicio, denuncia que el déficit de AENA no se debe a ellos sino a los gastos de inversiones en aeropuertos «a los que no vuela nadie» y refuta cada una de las acusaciones vertidas por la empresa y el Ministerio de Fomento sobre ese colectivo.
Productividad
CONTROLADORES: Destacan que tienen una jornada total efectiva de 1.200 horas anuales, cifra similar a la pactada por los controladores de Francia y Alemania (1.328 y 1.219, respectivamente, con horas extra incluidas). Además, subrayan que, pese a que la Federación Internacional de Controladores Aéreos recomienda una jornada máxima anual de 1.450 horas efectivas, en 2009 ellos han trabajado más de 1.600, y que, con el nuevo convenio impuesto por el real decreto ley aprobado en febrero pasado, deberán cumplir 1.750.Salario
GOBIERNO: Cuando anunció que iniciaría una renegociación salarial con los controladores, Blanco dijo que su objetivo era rebajar los 330.000 euros anuales hasta una media de 200.000 euros, lo que permitiría recortar las tasas de navegación aérea el 15 por ciento. También afirmó que, pese al recorte, los controladores seguirían disfrutando de una «situación de privilegio», percibiendo un salario que «triplica lo que gana un médico de La Paz o un juez» y dos veces y media lo que gana él como ministro.CONTROLADORES: Aclaran que el coste laboral medio establecido por la jornada de convenio está en menos de 140.000 euros brutos anuales, cifra similar a la media europea (155.000). Reconocen que es verdad que sus homólogos franceses cobran la mitad que ellos, pero advierten de que en Francia hay casi el doble de controladores en nómina (4.012 contra los 2.335 que hay en España).
Prejubilación.
GOBIERNO: El real decreto ley de febrero elimina la posibilidad de acceder a la Licencia Especial Retribuida (LER) —el derecho a la prejubilación a los 52 años— a todos aquellos controladores que AENA contrate después de la entrada en vigor de la legislación. Con esta medida, se retrasa la edad de paso a reserva a los 57 años.
CONTROLADORES: Lo que el Gobierno no dice, según ellos, es que la no operatividad de los controladores a partir de los 55 años es una recomendación de la Organización de Aviación Civil Internacional refrendada por Eurocontrol y que, según el convenio anterior, sólo los controladores con más de 30 años de servicio podían acceder a esa «prejubilación» o paso a otro puesto de trabajo dentro de AENA.
Horas extra
GOBIERNO: «Cobran las horas extra a precio de oro», dijo Blanco, señalando que alguno ha llegado a ganar hasta 2.600 euros brutos (1.500 netos) diarios en horas adicionales. En 2009, según AENA, los controladores trabajaron una media de 1.600 horas, de las que 400 fueron horas extra.
CONTROLADORES: Afirman que hasta ahora «la empresa ha preferido siempre pagar horas extra a precios caros a incorporar nuevos controladores».Y lo explican con un ejemplo: AENA cuenta con una plantilla similar a su homóloga alemana (DFS) y ambas empresas gestionan un número total de horas de vuelo también similar. Sin embargo, los controladores alemanes prestan servicio a dieciséis aeropuertos mientras que los españoles lo hacen a treinta y cinco. «Por eso, AENA necesita imperiosamente que realicemos horas extra que pagan a 2.65 veces la hora ordinaria», reconocen. Y lo atribuyen a la escasez de plantilla. «La empresa no convoca plazas desde 2006».
Real decreto-ley
GOBIERNO: El ministro de Fomento dijo que el real decreto-ley aprobado en febrero «no significa un cambio en las condiciones de trabajo» de los controladores, sino que es una «regulación» de su situación.
CONTROLADORES: Se preguntan si aumentar la jornada laboral de 1.200 a 1.750 horas, imponer una jubilación a los 57 años o disminuir los períodos de descanso —todas medidas contempladas en el RDL— no son cambios de las condiciones de trabajo.
Plantilla
GOBIERNO: En febrero pasado, Blanco dijo en el Congreso que estaba dispuesto a «prescindir» de ese colectivo en al menos una docena de aeropuertos españoles que tienen menos de 50 operaciones diarias.
CONTROLADORES: Afirman que es precisamente el gran número de aeropuertos deficientes —con «menos pasajeros que un autobús urbano»— la causa del déficit de AENA. Y advierten de que una reducción de plantilla solo agravaría su situación. Según datos de la empresa, los 15 aeropuertos con menor tráfico (el 30 por ciento de la red) registraron una media global de 226 pasajeros diarios en 2009.
La noche del viernes 3 de diciembre los militares llegaron a los aeropuertos después de que los controladores abandonaran de forma masiva y coincidente sus puestos de trabajo.
Fueron horas de máxima tensión y caos en los aeropuertos, con centenares de miles de personas afectadas.
En esa situación crítica, la gestión que el Gobierno hizo aquella noche de esta crisis sin precedentes en la democracia tiene un «agujero negro» sobre el que, de momento, no ha dado explicación.
El ministro de Fomento, José Blanco, anunció la encomienda transitoria al Ministerio de Defensa de las facultades de control de tránsito aéreo a partir de las 21.30 si los controladores no volvían a sus puestos. La advertencia se cumplió y Defensa comenzó a enviar militares a las torres de control de todos los aeropuertos abiertos.
Pero hay una pieza que no encaja en todo este puzzle de la crisis aeroportuaria: el real decreto que otorgaba al Ministerio de Defensa la dirección del control de la circulación aérea no se publicó hasta el día siguiente, el sábado 4 de diciembre.
Durante unas horas, por tanto, existió un vacío legal y se aplicó un decreto que no estaba en vigor.
El Partido Popular ha visto esa pieza que se queda suelta y exigirá explicaciones al Gobierno: «¿Cómo y por qué mandaron a los militares la noche del viernes si el decreto no estaba publicado? La gestión ha sido penosa, no había ningún instrumento legal que permitiera a los militares tomar las torres de control», comentan fuentes de la dirección del Grupo Popular.
El viernes, de manera excepcional, el Boletín Oficial del Estado publicó el Real Decreto-Ley que había aprobado el Consejo de Ministros esa misma mañana, de actuaciones en el ámbito fiscal, laboral y liberalizadoras para fomentar la inversión y la creación de empleo. Este es el decreto-ley por el que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decide suspender su viaje a la Cumbre Iberoamericana del Mar de Plata.
Medidas extraordinarias.
No suele ser habitual que el BOE publique las leyes que se aprueban en el mismo día, pero en este caso ocurrió así. En la Disposición Adicional Segunda se introduce una modificación en las Medidas Extraordinarias previstas en la Ley 9/2010, de 14 de abril, por la que se regula la prestación de servicios de tránsito aéreo. Así, se incluye la posibilidad excepcional de que los controladores de tránsito aéreo queden sometidos a la dirección del Ministerio de Defensa, quien asumirá su organización, planificación, supervisión y control.
La posibilidad de militarización, por tanto, se dejaba abierta en el mismo decreto-ley que fija las 1.670 horas laborales anuales para los controladores, que no incluirán imaginarias y periodos de formación no computables como actividad aeronáutica, permisos sindicales, licencias y ausencias por incapacidad laboral. Fue como encender una cerilla en una gasolinera y la crisis de desató a partir de las 17 horas.
Esa misma tarde, el ministro de Fomento advertía que a las 21.30 horas entraría en vigor un decreto que permitía militarizar el control aéreo. Se trataba del desarrollo de esa disposición del decreto-ley ya aprobado. Los militares comenzaron a llegar a los aeropuertos una hora después, según los controladores consultados. A las 23.26, la agencia Europa Press informaba de que «mandos del Ejército del Aire se desplazan a aeropuertos» y a las 23.50 añadía que «los militares ya están supervisando las torres de control de Madrid».
El decreto de militarización, sin embargo, no estaba en vigor. Tenía un artículo único: «El Ministerio de Defensa pasa a ejercer la dirección del control de la circulación aérea general en todo el territorio nacional hasta tanto existan garantías de que se recupera la normalidad en la prestación de sus servicios por los controladores aéreos civiles. El Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire adoptará todas las decisiones que procedan para la organización, planificación, supervisión y control de los controladores (...) de AENA». Añadía que a tal efecto exigirá la presencia en sus puestos de trabajo de los controladores civiles ausentes.
«El presente real decreto entra en vigor en el momento de su publicación», concluye. Se publicó el sábado 4 de diciembre de 2010.
Esa misma mañana, el Consejo de Ministros aprobaba otro real decreto, en este caso para declarar el estado de alarma, ya que el Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire no podía ejercer su autoridad sobre los controladores, mientras estos fueran civiles. Con este decreto, los controladores de tránsito aéreo de AENA pasan a tener consideración de personal militar y quedan sometidos a las órdenes directas de la autoridad competente. La siguiente incógnita es si no hubiera sido más lógico el orden inverso de los últimos dos decretos.
Un decreto-ley y dos reales decretos que marcan la crisis de los controladores
10.00. El Consejo de Ministros aprobó el viernes 3 por la mañana un Real Decreto-ley de medidas para fomentar la inversión y la creación de empleo, que incluía las horas laborales anuales de los controladores de tránsito aéreo y la posibilidad de militarización de su servicio.
21:30. El ministro de Fomento, José Blanco, dio un ultimátum el viernes por la tarde a los controladores hasta las 21.30 para que volvieran a sus puestos de trabajo antes de militarizar su servicio. Cumplido el plazo los militares llegaron a las torres de control para supervisar la actividad.
4-D. El Real Decreto por el que se encomienda transitoriamente al Ministerio de Defensa las facultades de control de tránsito aéreo atribuidos a AENA se publica el sábado 4 de diciembre y entra en vigor justo en ese momento, aunque fue firmado el día anterior.
4-D. El mismo sábado, el Consejo de Ministros aprueba un Real Decreto por el que se declara el estado de alarma para la normalización del servicio público esencial del transporte aéreo. Los controladores de AENA pasan a tener consideración de personal militar, sometidos a las órdenes del Ejército del Aire.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Cataluña ¿Y ahora que?.
«El mundo no está ahora para nacioncitas, basta echar una mirada a Europa para darse cuenta. Crear, para seis o siete millones de personas, una nación y un gobierno, con ministros, monolingüismo a la fuerza y recursos varios para desalentar a la oposición, se traduce a la larga en daño»
POR FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS
Día 06/12/2010
AL día siguiente de unas elecciones como estas, es natural que muchos reclamen la victoria. Y, por supuesto, Convergencia y Unión lo hacen con derecho pleno, el PP también, si se compara el pasado. Y los socialistas y sus socios independentistas del tripartito han perdido el poder. Y los nacionalistas aventajan en resultados al PP y Ciutadans.
Pero esta es solo la primera mirada. En la segunda vemos que los votos de Convergencia y Unión no llegan al 40 por ciento de los votantes y, dado que éstos vienen a ser un 60 por ciento del censo, es claro que sus votantes son el 40 por ciento del 60 por ciento, es decir, en torno a una cuarta parte de los catalanes. Y sumando los votantes de todos los partidos salvo PP y Ciutadans, resulta que son un 70 por ciento de aquel 60 por ciento de votantes. Si los votantes hubieran sido todos, el 100 por cien del censo, esos partidos tampoco habrían alcanzado la mayoría absoluta.
En suma, lo que todos saben: el voto nacionalista no llega en Cataluña al 50 por ciento. Y téngase en cuenta que en este cálculo hay mucha simplificación, porque no todos los partidos son iguales y Convergencia, por ejemplo, ha fluctuado mucho. Si ha barrido para casa ha tenido también posturas de colaboración. Ahora está ensoberbecida y resentida por la intervención del Tribunal Supremo y las promesas incumplidas de Zapatero.
Pero debería razonar y no respirar por las heridas. Porque, presumiblemente, pronto va a tener enfrente, en Madrid, a un partido más sólido que el socialismo tipo Zapatero. Y en Cataluña va a tener, ahora, una cierta libertad, sin los independentistas al lado. Y es un tanto a favor la buena imagen de algunos de sus hombres, como Durán Lleida. Por lo demás, Mas es un hombre cabal, no alguien que se encuentre a gusto junto a ETA ni reciba regalitos folclóricos ni vaya a Israel a hacerse fotos cómico-sacrílegas. Ni toma posturas demagógicas como ciertos personajes ante los cuales Carod es un moderado.
Los nacionalistas catalanes deben comprender que las circunstancias no son de color de rosa para ellos, y menos para los demás nacionalistas, sus discípulos. En Barcelona aprendió Sabino Arana y de todos ellos aprendieron los nacionalistas gallegos. Todos han sufrido la reacción por sus excesos. Pienso que Mas podría recordar la moderación que ha tenido otras veces, evitando así un desastre para todos.
Ese nuevo fantasma del concierto económico, es decir, de fracturar a España en dos (con mala suerte en diecisiete), es una desgracia para todos. Y es contraproducente ese exhibicionismo por el mundo entero, llenándolo de propaganda y autobombo, de catalán en todas las universidades. La verdad es que en el ancho mundo eso no interesa. No por nada, hoy a las naciones y a las lenguas se les pide volumen. Y todas esas imposiciones a los que no hablan el catalán en Cataluña, dan mala imagen.
El mundo no está ahora para nacioncitas, basta echar una mirada en torno (a Europa y más allá) para darse cuenta. Crear, para seis o siete millones de personas, una nación y un gobierno, con ministros, embajadores, quizá una línea aérea, monolingüismo a la fuerza y recursos varios para desalentar a la oposición, se traduce a la larga en daño —para ellos y los demás.
Sí, Convergencia y Mas han obtenido buenos resultados, pero deberían hacer examen de conciencia, porque es fácil que hayan llegado al tope. Ya ven lo sucedido a los maximalistas. Ven, fuera ya de Cataluña, las desgracias de naciones pequeñas, derrochonas y arrogantes. Mas da buena imagen y los nacionalistas catalanes han tenido éxitos. Pero Convergencia, en sus últimos gobiernos, fue prepotente, muchos catalanes se pasaron al socialismo. Se lo oí decir a amigas de Barcelona. Ahora los prepotentes han sido los otros. Que Convergencia aproveche. La bola ha girado a su favor... y al del PP, que tiene un buen futuro. Pero les conviene (nos conviene) que no se pasen. Según están las cosas, no pisar el freno en las curvas —y hay muchas— es peligroso. La verdad, los hombres de mi edad tenemos buen recuerdo de Barcelona, cuna de poetas y escritores en español, a más de en catalán. Hay un grupo de helenistas selectos que descienden de José Alsina, yo contribuí a llevarlo a la Universidad de Barcelona, donde creó discípulos. Todos hemos colaborado juntos. Mariano Bassols, catedrático de Barcelona, creó la colección Alma Mater de Clásicos griegos y latinos, la única en España con texto antiguo y traducción española. Murió, ahora la dirijo yo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, son casi 100 volúmenes, en ella han colaborado siempre los catalanes. Esto no es sino un mínimo ejemplo del proceder correcto. O eso pienso.
De otra parte, los nacionalistas deberían darse cuenta de que las cosas han rodado para ellos de una manera demasiado fácil. No hubo nacionalismos hasta 1900, digamos, ni Cataluña ni el País Vasco ni Galicia fueron nunca naciones. Aunque había habido posiciones distantes, cuando Olivares, cuando la guerra de sucesión. Antes, Castilla había cometido errores, no admitió a los catalanes en América (sí en el XIX en Cuba). El nacionalismo surgió, como decía Jesús Pabón, de poesía y aranceles. Infatuación por una historia más bien mitificada y por una buena racha económica, hija del talento y el trabajo de los catalanes —y la protección económica de España.
Montaron, a base de quejas justas e injustas, todo un movimiento. Y su éxito fue que los apadrinó la izquierda española (ellos, los más, no están a la izquierda, ya se ve). Lo hizo para comprar votos y mayorías. Hubo el pacto de San Sebastián, que trajo la República, en ella la izquierda ayudaba a la Generalitat —hasta que Azaña y los demás se cansaron de aguantar, hay que leer lo que escribieron—. Lo peor de todo, Companys proclamó el estat cataládesde el balcón de la plaza de Sant Jaume. La República española lo venció. Franco vino mucho después.
Cataluña, pese a todo, creció bajo Franco. Y hubo en principio una buena entente en la nueva democracia. Pero se volvió a la alianza con la izquierda, el gran juego que había fracasado y que acaba de fracasar una vez más. Hay que decirlo, los catalanes cobraron bien su apoyo: la izquierda y hasta la derecha abandonaron la causa de la España total. Y ellos se crecieron. Vino otro Estatuto (luego más Estatutos y Leyes), vinieron las lamentaciones y la constante exigencia de ser los primeros. Volem l' Estatut, era su grito. Uno y otro y otro y que no los tocaran, nada era suficiente.
En un momento, la UCD prefirió como solución el café para todos. Pero no fue café para todos, Cataluña fue la autonomía number one: avanzó paso a paso, imponiendo su lengua, imponiéndolo todo, dijera lo que dijera la Constitución, haciéndonos la vida difícil. Los partidos españoles lo toleraban todo, eso sí, conseguían sus votos. Callaban. Un gran resentimiento contra Cataluña se extendió por España. Sería ya hora de apagarlo.
Aumentar ahora la dosis de nacionalismo sería locura. Mejor olvidar ilusiones frustradas, aprovechar el buen momento, llegar a acuerdos. Las inmersiones y exclusivismos y las multas y todo eso debe irse quedando en el camino, no cabe en el mundo de hoy. Igual el gasto loco seguido de lamentos y exigencias. En su lugar, concordia, ayuda mutua. Igualdad, humildad de todos. No otra cosa. Los tiempos no están para el ya viejo juego, bien se ha visto. Las elecciones han sido un signo de racionalidad. Creo que muchos catalanes lo saben. Juntos podemos, es el momento. Que no interpreten que ahora el mundo es suyo.
Separados, ¿quién va a rescatarnos cuando nuestras economías se hundan de una vez? En las dificultades, hay que aprender y salvarse juntos. Echar fuera inoportunas prepotencias. Ya no valen. No hay mal que por bien no venga. Es buen momento. FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ES DE LAS REALES ACADEMIAS ESPAÑOLA Y DE LA HISTORIA
POR FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS
Día 06/12/2010
AL día siguiente de unas elecciones como estas, es natural que muchos reclamen la victoria. Y, por supuesto, Convergencia y Unión lo hacen con derecho pleno, el PP también, si se compara el pasado. Y los socialistas y sus socios independentistas del tripartito han perdido el poder. Y los nacionalistas aventajan en resultados al PP y Ciutadans.
Pero esta es solo la primera mirada. En la segunda vemos que los votos de Convergencia y Unión no llegan al 40 por ciento de los votantes y, dado que éstos vienen a ser un 60 por ciento del censo, es claro que sus votantes son el 40 por ciento del 60 por ciento, es decir, en torno a una cuarta parte de los catalanes. Y sumando los votantes de todos los partidos salvo PP y Ciutadans, resulta que son un 70 por ciento de aquel 60 por ciento de votantes. Si los votantes hubieran sido todos, el 100 por cien del censo, esos partidos tampoco habrían alcanzado la mayoría absoluta.
En suma, lo que todos saben: el voto nacionalista no llega en Cataluña al 50 por ciento. Y téngase en cuenta que en este cálculo hay mucha simplificación, porque no todos los partidos son iguales y Convergencia, por ejemplo, ha fluctuado mucho. Si ha barrido para casa ha tenido también posturas de colaboración. Ahora está ensoberbecida y resentida por la intervención del Tribunal Supremo y las promesas incumplidas de Zapatero.
Pero debería razonar y no respirar por las heridas. Porque, presumiblemente, pronto va a tener enfrente, en Madrid, a un partido más sólido que el socialismo tipo Zapatero. Y en Cataluña va a tener, ahora, una cierta libertad, sin los independentistas al lado. Y es un tanto a favor la buena imagen de algunos de sus hombres, como Durán Lleida. Por lo demás, Mas es un hombre cabal, no alguien que se encuentre a gusto junto a ETA ni reciba regalitos folclóricos ni vaya a Israel a hacerse fotos cómico-sacrílegas. Ni toma posturas demagógicas como ciertos personajes ante los cuales Carod es un moderado.
Los nacionalistas catalanes deben comprender que las circunstancias no son de color de rosa para ellos, y menos para los demás nacionalistas, sus discípulos. En Barcelona aprendió Sabino Arana y de todos ellos aprendieron los nacionalistas gallegos. Todos han sufrido la reacción por sus excesos. Pienso que Mas podría recordar la moderación que ha tenido otras veces, evitando así un desastre para todos.
Ese nuevo fantasma del concierto económico, es decir, de fracturar a España en dos (con mala suerte en diecisiete), es una desgracia para todos. Y es contraproducente ese exhibicionismo por el mundo entero, llenándolo de propaganda y autobombo, de catalán en todas las universidades. La verdad es que en el ancho mundo eso no interesa. No por nada, hoy a las naciones y a las lenguas se les pide volumen. Y todas esas imposiciones a los que no hablan el catalán en Cataluña, dan mala imagen.
El mundo no está ahora para nacioncitas, basta echar una mirada en torno (a Europa y más allá) para darse cuenta. Crear, para seis o siete millones de personas, una nación y un gobierno, con ministros, embajadores, quizá una línea aérea, monolingüismo a la fuerza y recursos varios para desalentar a la oposición, se traduce a la larga en daño —para ellos y los demás.
Sí, Convergencia y Mas han obtenido buenos resultados, pero deberían hacer examen de conciencia, porque es fácil que hayan llegado al tope. Ya ven lo sucedido a los maximalistas. Ven, fuera ya de Cataluña, las desgracias de naciones pequeñas, derrochonas y arrogantes. Mas da buena imagen y los nacionalistas catalanes han tenido éxitos. Pero Convergencia, en sus últimos gobiernos, fue prepotente, muchos catalanes se pasaron al socialismo. Se lo oí decir a amigas de Barcelona. Ahora los prepotentes han sido los otros. Que Convergencia aproveche. La bola ha girado a su favor... y al del PP, que tiene un buen futuro. Pero les conviene (nos conviene) que no se pasen. Según están las cosas, no pisar el freno en las curvas —y hay muchas— es peligroso. La verdad, los hombres de mi edad tenemos buen recuerdo de Barcelona, cuna de poetas y escritores en español, a más de en catalán. Hay un grupo de helenistas selectos que descienden de José Alsina, yo contribuí a llevarlo a la Universidad de Barcelona, donde creó discípulos. Todos hemos colaborado juntos. Mariano Bassols, catedrático de Barcelona, creó la colección Alma Mater de Clásicos griegos y latinos, la única en España con texto antiguo y traducción española. Murió, ahora la dirijo yo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, son casi 100 volúmenes, en ella han colaborado siempre los catalanes. Esto no es sino un mínimo ejemplo del proceder correcto. O eso pienso.
De otra parte, los nacionalistas deberían darse cuenta de que las cosas han rodado para ellos de una manera demasiado fácil. No hubo nacionalismos hasta 1900, digamos, ni Cataluña ni el País Vasco ni Galicia fueron nunca naciones. Aunque había habido posiciones distantes, cuando Olivares, cuando la guerra de sucesión. Antes, Castilla había cometido errores, no admitió a los catalanes en América (sí en el XIX en Cuba). El nacionalismo surgió, como decía Jesús Pabón, de poesía y aranceles. Infatuación por una historia más bien mitificada y por una buena racha económica, hija del talento y el trabajo de los catalanes —y la protección económica de España.
Montaron, a base de quejas justas e injustas, todo un movimiento. Y su éxito fue que los apadrinó la izquierda española (ellos, los más, no están a la izquierda, ya se ve). Lo hizo para comprar votos y mayorías. Hubo el pacto de San Sebastián, que trajo la República, en ella la izquierda ayudaba a la Generalitat —hasta que Azaña y los demás se cansaron de aguantar, hay que leer lo que escribieron—. Lo peor de todo, Companys proclamó el estat cataládesde el balcón de la plaza de Sant Jaume. La República española lo venció. Franco vino mucho después.
Cataluña, pese a todo, creció bajo Franco. Y hubo en principio una buena entente en la nueva democracia. Pero se volvió a la alianza con la izquierda, el gran juego que había fracasado y que acaba de fracasar una vez más. Hay que decirlo, los catalanes cobraron bien su apoyo: la izquierda y hasta la derecha abandonaron la causa de la España total. Y ellos se crecieron. Vino otro Estatuto (luego más Estatutos y Leyes), vinieron las lamentaciones y la constante exigencia de ser los primeros. Volem l' Estatut, era su grito. Uno y otro y otro y que no los tocaran, nada era suficiente.
En un momento, la UCD prefirió como solución el café para todos. Pero no fue café para todos, Cataluña fue la autonomía number one: avanzó paso a paso, imponiendo su lengua, imponiéndolo todo, dijera lo que dijera la Constitución, haciéndonos la vida difícil. Los partidos españoles lo toleraban todo, eso sí, conseguían sus votos. Callaban. Un gran resentimiento contra Cataluña se extendió por España. Sería ya hora de apagarlo.
Aumentar ahora la dosis de nacionalismo sería locura. Mejor olvidar ilusiones frustradas, aprovechar el buen momento, llegar a acuerdos. Las inmersiones y exclusivismos y las multas y todo eso debe irse quedando en el camino, no cabe en el mundo de hoy. Igual el gasto loco seguido de lamentos y exigencias. En su lugar, concordia, ayuda mutua. Igualdad, humildad de todos. No otra cosa. Los tiempos no están para el ya viejo juego, bien se ha visto. Las elecciones han sido un signo de racionalidad. Creo que muchos catalanes lo saben. Juntos podemos, es el momento. Que no interpreten que ahora el mundo es suyo.
Separados, ¿quién va a rescatarnos cuando nuestras economías se hundan de una vez? En las dificultades, hay que aprender y salvarse juntos. Echar fuera inoportunas prepotencias. Ya no valen. No hay mal que por bien no venga. Es buen momento. FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ES DE LAS REALES ACADEMIAS ESPAÑOLA Y DE LA HISTORIA
domingo, 5 de diciembre de 2010
¿Estado de alarma?
Expertos juristas creen que, si se colapsan los servicios públicos, las Cortes deben decretar el estado de excepción. EFE.FERNANDO ROJO.
Para declarar el estado de alarma, el Gobierno tuvo ayer que definir lo ocurrido en España como una «calamidad» y una «catástrofe». De lo contrario, no podría haber aplicado el artículo 4 de la Ley Orgánica 4/1981, pues éste únicamente permite poner a España en dicho estado cuando se produzca «la paralización de servicios públicos esenciales» como consecuencia de un conflicto colectivo y además concurra una catástrofe, calamidad, crisis sanitaria o situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.
El propio legislador habla del tipo de calamidades o desgracias públicas que deben acompañar necesariamente a la paralización de servicios públicos esenciales: «terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud».
Como no nos encontramos en ninguno de estos supuestos, el Real Decreto de ayer definió el cierre del espacio aéreo español como «una calamidad pública de enorme magnitud por el muy elevado número de ciudadanos afectados, la entidad de los derechos conculcados y la gravedad de los perjuicios causados».
Tampoco es casual la apelación del Gobierno a una «situación de catástrofe pública», pues es otro de los supuestos requeridos por la ley. Ni tampoco que se cite un apartado sobre el «desabastecimiento de productos de primera necesidad», una situación que tampoco se ha llegado a producir.
En las últimas tres décadas, expertos juristas han mostrado sus dudas sobre la correcta aplicación del estado de alarma en caso de conflictos colectivos como el que mantienen Aena y los controladores aéreos. De hecho, el ex presidente del Tribunal Constitucional Pedro Cruz Villalón recuerda en un informe que, aunque en un primer momento se pensó en incluir los conflictos laborales, finalmente «el legislador efectuó una “despolitización” del estado de alarma, dejándolo al margen de las situaciones de desorden público o conflictivad social, para destinarlo a combatir las catástrofes naturales y tecnológicas».
Según dicho informe, la paralización de los servicios públicos por una huelga o un plante como el de los controladores «deja de ser realmente el origen de un posible estado de alarma para limitarse a ser una situación agravante de cualquiera de las tres emergencias a las que el artículo 4 de la Ley Orgánica efectivamente comprende: catástrofes, epidemias y desabastecimientos».
¿Desabastecimiento?
Cruz Villalón también discrepa de que se interprete la ley como lo ha hecho el Gobierno respecto a un supuesto desabastecimiento: «La coexistencia prevista de paralización de servicios y desabastecimiento hay que entenderla ausente de cualquier relación causal. De otro modo nos encontraríamos con que la paralización de un servicio que diera lugar al desabastecimiento de un “producto” de primera necesidad podría dar lugar a un estado de alarma (por ejemplo, una huelga de panaderos), en tanto la paralización de un servicio esencial no traducible en desabastecimiento de un producto no puediera combatirse con la declaración de tal estado (por ejemplo, una huelga de médicos)».
Tanto el ex presidente del Constitucional como otros juristas consideran que, en el caso que de existir una relación causal entre la «paralización de servicios» y la situación de desabastecimiento, a la que apela ahora el Gobierno, lo que debería haberse decretado no era el estado de alarma, sino el estado de excepción, «sin que quepan situaciones intermedias».
De hecho, lo ocurrido este fin de semana se ajusta más a lo que la Ley Orgánica prevé para el estado de excepción: que el ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públicos esenciales, o cualquier otro aspecto del orden público resulten gravemente alterados. Pero entonces se necesita la aprobación del Congreso de los Diputados.
Para declarar el estado de alarma, el Gobierno tuvo ayer que definir lo ocurrido en España como una «calamidad» y una «catástrofe». De lo contrario, no podría haber aplicado el artículo 4 de la Ley Orgánica 4/1981, pues éste únicamente permite poner a España en dicho estado cuando se produzca «la paralización de servicios públicos esenciales» como consecuencia de un conflicto colectivo y además concurra una catástrofe, calamidad, crisis sanitaria o situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.
El propio legislador habla del tipo de calamidades o desgracias públicas que deben acompañar necesariamente a la paralización de servicios públicos esenciales: «terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud».
Como no nos encontramos en ninguno de estos supuestos, el Real Decreto de ayer definió el cierre del espacio aéreo español como «una calamidad pública de enorme magnitud por el muy elevado número de ciudadanos afectados, la entidad de los derechos conculcados y la gravedad de los perjuicios causados».
Tampoco es casual la apelación del Gobierno a una «situación de catástrofe pública», pues es otro de los supuestos requeridos por la ley. Ni tampoco que se cite un apartado sobre el «desabastecimiento de productos de primera necesidad», una situación que tampoco se ha llegado a producir.
En las últimas tres décadas, expertos juristas han mostrado sus dudas sobre la correcta aplicación del estado de alarma en caso de conflictos colectivos como el que mantienen Aena y los controladores aéreos. De hecho, el ex presidente del Tribunal Constitucional Pedro Cruz Villalón recuerda en un informe que, aunque en un primer momento se pensó en incluir los conflictos laborales, finalmente «el legislador efectuó una “despolitización” del estado de alarma, dejándolo al margen de las situaciones de desorden público o conflictivad social, para destinarlo a combatir las catástrofes naturales y tecnológicas».
Según dicho informe, la paralización de los servicios públicos por una huelga o un plante como el de los controladores «deja de ser realmente el origen de un posible estado de alarma para limitarse a ser una situación agravante de cualquiera de las tres emergencias a las que el artículo 4 de la Ley Orgánica efectivamente comprende: catástrofes, epidemias y desabastecimientos».
¿Desabastecimiento?
Cruz Villalón también discrepa de que se interprete la ley como lo ha hecho el Gobierno respecto a un supuesto desabastecimiento: «La coexistencia prevista de paralización de servicios y desabastecimiento hay que entenderla ausente de cualquier relación causal. De otro modo nos encontraríamos con que la paralización de un servicio que diera lugar al desabastecimiento de un “producto” de primera necesidad podría dar lugar a un estado de alarma (por ejemplo, una huelga de panaderos), en tanto la paralización de un servicio esencial no traducible en desabastecimiento de un producto no puediera combatirse con la declaración de tal estado (por ejemplo, una huelga de médicos)».
Tanto el ex presidente del Constitucional como otros juristas consideran que, en el caso que de existir una relación causal entre la «paralización de servicios» y la situación de desabastecimiento, a la que apela ahora el Gobierno, lo que debería haberse decretado no era el estado de alarma, sino el estado de excepción, «sin que quepan situaciones intermedias».
De hecho, lo ocurrido este fin de semana se ajusta más a lo que la Ley Orgánica prevé para el estado de excepción: que el ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públicos esenciales, o cualquier otro aspecto del orden público resulten gravemente alterados. Pero entonces se necesita la aprobación del Congreso de los Diputados.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Cantar las 40
La Gaceta comenta que los empresarios dieron a Zapatero un baño de realidad: "Es una situación de emergencia; gobierne usted de una vez", le exigieron.
El protocolo causó algún quebradero de cabeza, pero finalmente situaron a los empresarios "por volumen de facturación", informa El País.
Según El Mundo, una docena de los asistentes a la reunión –que duró tres horas y media- guardó silencio. Entre ellos José Manuel Lara, del grupo Planeta, uno de los que no suele tener pelos en la lengua. Tampoco quisieron dar su opinión Borja Prado Eulate (Endesa), Salvador Gabarró (Gas Natural), Antonio Brufau (Repsol-YPF), Isidoro Álvarez (El Corte Inglés)y Florentino Pérez (ACS).
Para este periódico, de los casi treinta empresarios que intervinieron, el más contundente fue Francisco González que, sin ser agresivo con Zapatero, afirmó que no hay tiempo para buscar consensos y que hay que actuar inmediatamente, aunque en su segunda intervención fue más suave. Y El País incide, sin citar nombres concretos, que los empresarios le reclamaron firmeza y determinación: "que no le tiemble el pulso, que sea firme, rápido y contundente". ABC también destaca las palabras de FG: "Señor Zapatero, tiene usted la mayoría, gobierne ya".
Pero fue el presidente de Abengoa, Felipe Benjumea, quién más prisa metió al presidente del Gobierno para que anuncie medidas "antes de que abran los mercados el lunes".
Sebastián Escarrer, vicepresidente de Sol Meliá, habló del desamparo del sector turístico y de la "juerga autonómica". De hecho, tal y como informa El País, una de las quejas en boca de los empresarios fue el mal funcionamiento del Estado de las autonomías. El lamento más repetido fue que "es insostenible por el alto nivel de gastos que genera".
José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, pidió que el Gobierno comunique mejor en los mercados. Según La Gaceta, la mayor parte de los empresarios que tomó la palabra insistió a Zapatero que "no por mucho repetir que España no está en peligro el mensaje cala en los mercados" porque "tenemos un serio problema de credibilidad". Baldomero Falcones (FCC) por su parte, recomendó mejorar las relaciones con Angela Merkel, según recoge El Mundo.
Una de las anécdotas la protagonizó Juan José Hidalgo (Globalia) diciendo que no entendía la convocatoria, porque en su grupo turístico y aéreo no se percibía la crisis.
En ABC también podemos leer algunas curiosidades de la reunión. Atribuyen a Rodrigo Rato un comentario duro, aunque, dicen las fuentes, muy respetuoso: "El Gobierno no tiene margen para relajarse en los próximos dos años. El tiempo ya se ha agotado". El mismo comentario lo recoge La Razón. También El País destaca la intervención de Rato, "uno de los platos fuertes de la cita", destacando entre sus palabras que "el problema es que fuera no nos creen, es mejor sobreactuar que quedarnos cortos en las reformas".
Ambos diarios hablan también de Fainé a quien atribuyen este otro comentario: "El problema del sector financiero está en el crédito promotor, y lo tienen bancos y cajas". De Emilio Botín dicen que reclamó a Zapatero que termine "con la máxima urgencia" la reforma de la negociación colectiva que negocian los agentes sociales.
El protocolo causó algún quebradero de cabeza, pero finalmente situaron a los empresarios "por volumen de facturación", informa El País.
Según El Mundo, una docena de los asistentes a la reunión –que duró tres horas y media- guardó silencio. Entre ellos José Manuel Lara, del grupo Planeta, uno de los que no suele tener pelos en la lengua. Tampoco quisieron dar su opinión Borja Prado Eulate (Endesa), Salvador Gabarró (Gas Natural), Antonio Brufau (Repsol-YPF), Isidoro Álvarez (El Corte Inglés)y Florentino Pérez (ACS).
Para este periódico, de los casi treinta empresarios que intervinieron, el más contundente fue Francisco González que, sin ser agresivo con Zapatero, afirmó que no hay tiempo para buscar consensos y que hay que actuar inmediatamente, aunque en su segunda intervención fue más suave. Y El País incide, sin citar nombres concretos, que los empresarios le reclamaron firmeza y determinación: "que no le tiemble el pulso, que sea firme, rápido y contundente". ABC también destaca las palabras de FG: "Señor Zapatero, tiene usted la mayoría, gobierne ya".
Pero fue el presidente de Abengoa, Felipe Benjumea, quién más prisa metió al presidente del Gobierno para que anuncie medidas "antes de que abran los mercados el lunes".
Sebastián Escarrer, vicepresidente de Sol Meliá, habló del desamparo del sector turístico y de la "juerga autonómica". De hecho, tal y como informa El País, una de las quejas en boca de los empresarios fue el mal funcionamiento del Estado de las autonomías. El lamento más repetido fue que "es insostenible por el alto nivel de gastos que genera".
José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, pidió que el Gobierno comunique mejor en los mercados. Según La Gaceta, la mayor parte de los empresarios que tomó la palabra insistió a Zapatero que "no por mucho repetir que España no está en peligro el mensaje cala en los mercados" porque "tenemos un serio problema de credibilidad". Baldomero Falcones (FCC) por su parte, recomendó mejorar las relaciones con Angela Merkel, según recoge El Mundo.
Una de las anécdotas la protagonizó Juan José Hidalgo (Globalia) diciendo que no entendía la convocatoria, porque en su grupo turístico y aéreo no se percibía la crisis.
En ABC también podemos leer algunas curiosidades de la reunión. Atribuyen a Rodrigo Rato un comentario duro, aunque, dicen las fuentes, muy respetuoso: "El Gobierno no tiene margen para relajarse en los próximos dos años. El tiempo ya se ha agotado". El mismo comentario lo recoge La Razón. También El País destaca la intervención de Rato, "uno de los platos fuertes de la cita", destacando entre sus palabras que "el problema es que fuera no nos creen, es mejor sobreactuar que quedarnos cortos en las reformas".
Ambos diarios hablan también de Fainé a quien atribuyen este otro comentario: "El problema del sector financiero está en el crédito promotor, y lo tienen bancos y cajas". De Emilio Botín dicen que reclamó a Zapatero que termine "con la máxima urgencia" la reforma de la negociación colectiva que negocian los agentes sociales.
Las 50 veces que se negó la crisis,
De «la Champions League de las economías» y «los brotes verdes» a «estamos mejor de lo que parece», la Hemeroteca recoge una larga lista de frases de miembros del Gobierno y el PSOE para minimizar la gravedad de la situación económica FEDERICO AYALA SORENSSEN. ABC.28/11/2010.
ABC ha recopilado a través de su Hemeroteca una selección de las numerosas declaraciones de los miembros del Gobierno y representantes del PSOE en las que han negado la crisis durante más de tres años. Los cargos que se citan son los que ocupaban entonces los autores de cada declaración.
*.- 25 de abril de 2007. Pedro Solbes, vicepresidente segundo y ministro de Economía: «No veo para nada afectado al sector de la construcción específicamente. Sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que le permite ajustarse a una realidad».
*.- 3 de julio de 2007. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno: «En la próxima legislatura lograremos el pleno empleo».
*.- 10 de agosto de 2007. David Vegara, secretario de Estado de Economía: «El problema (de la crisis hipotecaria) está focalizado en Estados Unidos» y el sistema financiero «de la potencia americana debería tener la capacidad de solucionarlo».
*.- 17 de agosto de 2007. Pedro Solbes: «Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto ‘relativamente pequeño’ en la economía española».
A la Bolsa «no hay que dar mayor importancia», porque «las cosas volverán a su normalidad» y los números «fundamentales» de la economía siguen siendo buenos.
*.- Zapatero: «España es la que más goles mete en la Champions League de las economías»6 de septiembre del 2007. José Luis Rodríguez Zapatero, tras su encuentro con el presidente de Banco Santander, Emilio Botín: «La solvencia de las familias españolas y de las empresas permite que la moderación del sector inmobiliario se esté produciendo de forma suave y, por tanto, garantizando la situación financiera de nuestra economía».
*.- 11 de septiembre de 2007. José Luis Rodríguez Zapatero: «España es la que más partidos gana, la que más goles mete en la Champions League de las grandes economías del mundo».
*.- 26 de octubre de 2007. Pedro Solbes: pese a que existe «incertidumbre» en los mercados financieros globales a causa de la crisis hipotecaria, la exposición del sistema financiero español a la misma «no es en absoluto significante».
*.- 11 de diciembre de 2007. Pedro Solbes: «España recibe el 10% de su PIB de recursos externos. Si es más difícil captar esos recursos, eso nos podrá afectar algo a nuestra capacidad crediticia».
*.- 15 de diciembre de 2007. Pedro Solbes: los precios suben más en España porque no se sabe utilizar el euro. Pone de ejemplo las propinas en los bares y dice que la gente «se pasa o no llega».
*.- 7 de enero de 2008. Diego López Garrido, portavoz del Grupo Socialista en el Congreso. Reconocía «una sana preocupación por la atenuación del crecimiento económico», pero negaba «que estemos ante una recesión grave».
*.- 4 de febrero de 2008. El PSOE presentaba sus eslóganes electorales: «Por el pleno empleo»; «Soñar con los pies en la tierra»; «Motivos para creer».
*.- 10 de enero de 2008. Pedro Solbes: «Estoy absolutamente tranquilo respecto al futuro. No hay crisis y España está en la mejor de las situaciones posibles para afrontar la desaceleración».
*.- 21 de enero de 2008. Pedro Solbes. Decía que «no había que exagerar» los efectos de la caída en la Bolsas. Le quitaba importancia al asunto y añadía que «el Gobierno sigue con interés, hora a hora, lo que está sucediendo para tener las cosas claras, por si fuera necesario tomar medidas».
*.- 22 de enero de 2008. José Luis Rodríguez Zapatero: «Vamos en un barco seguro, que es la economía española».
*.- 6 de febrero de 2008. José Luis Rodríguez Zapatero: «No hay razones objetivas, no hay ninguna razón objetiva y fundada que permita sostener con honestidad un mensaje pesimista, mucho menos catastrofista. Ni sobre la situación actual ni, aun con mayor fundamento, sobre el futuro».
*.- Solbes: «Es prematuro hablar de crisis cuando la UE dice que crecemos al 2,7%»
*.- 6 de febrero de 2008. María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno. Pasaba por alto problemas como la inflación o el fin del ciclo inmobiliario, rechazaba que existieran motivos justificados para el «alarmismo», en contra de la percepción de los empresarios que la escuchaban. Tampoco hacía referencia a la pérdida de confianza de los españoles en la economía que ha desvelado el Instituto de Crédito Oficial (ICO).
*.- 11 de febrero de 2008. Pedro Solbes: «El mercado de trabajo español ha cambiado mucho en los últimos años, por lo que puede ser que ahora seamos capaces de crear empleo con crecimientos algo inferiores e incluso recortar el desempleo».
*.- 21 de febrero de 2008. Pedro Solbes, en el debate con Manuel Pizarro (PP) en Antena 3, durante la campaña para las elecciones generales:
*.- «Es prematuro hablar de crisis cuando la Unión Europea dice que crecemos al 2,7%»
*.- «El desempleo ha descendido del 11,5 por ciento al 8,5 en los últimos cuatro años»
*.- «¿Qué gastos va a recortar para pagar los 30.000 millones de su reforma fiscal?»
*.- «Quiero lanzar un mensaje de tranquilidad y confianza»
*.- «Dejamos una herencia mejor que la que recibimos. Hay problemas, sí, hay cierta desaceleración, hay factores externos que nos afectan y algunos problemas generados internamente que me preocupan». Acusaba al Partido Popular de «estar llamando a la crisis».
*.- 3 de marzo de 2008. José Luis Rodríguez Zapatero, en el debate en TVE con el líder del PP, Mariano Rajoy, durante la campaña para las elecciones generales.
*.- «¿Sabe lo que le ha importado la economía de las familias. Un bledo, señor Rajoy. Un bledo».
*.- «Los huevos con ustedes subieron tres veces más, las frutas también, y las patatas veintidós veces más con su Gobierno».
*.- «Mi objetivo en la próxima legislatura es el pleno empleo».
*.- «Quiero crear dos millones de puestos de trabajo»
*.- 3 de junio de 2008. Pedro Solbes volvía a rechazar la idea de que España estuviera inmersa en una crisis económica, aunque reconocía que nuestro país atravesaba una situación «grave y preocupante» a la que habrá que prestar atención.
En una entrevista a RNE, el ministro aseguraba que la economía española podría crecer en el entorno del 2% este año, aunque indicaba que podría alcanzar el 2,1%, el 2,2% o el 2,3% que ha previsto el Gobierno y que, a su juicio, seguía siendo la cifra más realista.
*.- 3 de junio de 2008. Miguel Ángel Fernández Ordóñez: «El sistema financiero español no es inmune si persiste la actual situación económica internacional». Hasta ese momento había mantenido que las turbulencias macroeconómicas no iban a afectar al sistema financiero español.
*.- 6 de junio de 2008. María Teresa Fernández de la Vega: «Saldremos todos juntos delante de esta situación».
*.- 10 de junio de 2008. José Antonio Alonso, portavoz del Grupo Socialista en el Congreso: «En España no hay crisis económica».
*.- 12 de junio de 2008. Pedro Solbes: «Ayer (por el miércoles), lo único que hablé fue que había que prepararnos para la crisis, pero en ningún momento hablé de crisis».
*.- Leire Pajín: «Estamos en un sistema fuerte que nos permite mirar al futuro con paso firme y seguridad»
*.- 16 de julio de 2008. Pedro Solbes: «Es la crisis más compleja de la historia». «Para mí, que he vivido la crisis del 93-94 y algunas otras indirectamente, esta es posiblemente la crisis más compleja por la cantidad de factores que están encima de la mesa». «Hay luz a final del túnel». «El Ejecutivo nunca había ocultado información a los españoles sobre la situación de la economía».
*.- 22 de julio de 2008. Celestino Corbacho, ministro de Trabajo: «Nos tendremos que apretar el cinturón y vendrán tiempos de turbulencias».
*.- 23 de julio de 2008. José Luis Rodríguez Zapatero: Comentando la propuesta de limitar al 2% el crecimiento del gasto público, hecha por el PP “El gobierno no es partidario de esa constricción del gasto porque afectaría a la subida de la retribución de los empleados públicos, a la capacidad y necesidad para las pensiones mínimas y al desarrollo y aplicación de la Ley de Dependencia».
*.- 23 de julio de 2008. Pedro Solbes: «No llegaremos a recesión en ningún caso y tampoco a crecimiento negativo».
*.- 3 de agosto de 2008. Pedro Solbes: «La situación de la economía es peor de lo que preveíamos todos».
*.- 27 de agosto de 2008. José Luis Rodríguez Zapatero: «Queremos recuperar el crecimiento del 3% cuanto antes, pero dependerá de factores internacionales».
*.- 23 de septiembre de 2008. Pedro Solbes, sobre la crisis económica: «Es la peor desde que tengo conocimiento, desde que tengo uso de razón, y tengo 66 años».
*.- 2 de septiembre de 2008. José Blanco, vicesecretario general del PSOE: «Los españoles viven mejor que nunca, aunque alguno tiene algún problema».
*.- 11 de septiembre de 2008. Pedro Solbes: «Si la recesión sirve para limpiar la economía, la situación no es tan grave».
*.- 24 de septiembre de 2008. Pedro Solbes: «Nosotros no hemos negado nunca la crisis».
*.- 2 de octubre de 2008. Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE: «Estamos en un sistema fuerte que nos permite mirar al futuro con paso firme y seguridad».
*.- 18 de diciembre de 2008. José Luis Rodríguez Zapatero: pese a los datos oficiales, sitúa en abril el repunte del empleo.
*.- 8 de abril de 2009. Pedro Solbes, tras su marcha del Gobierno, apuntaba que ponía fin a «cinco años en el Gobierno y más de 40 años de vida pública» con sentimientos encontrados, ya que por un lado se marchaba con «la satisfacción del deber cumplido» y la alegría por los aciertos y por haber contribuido a la modernización y la apertura de la economía española», pero «con el pesar por los errores cometidos» y por los que no se habían podido evitar.
*.- 6 de mayo de 2009. Elena Salgado: tras un Consejo de Ministros extraordinario, mostraba cierto optimismo sobre el futuro, ya que veía «algunos brotes verdes» en la evolución de la economía española.
*.- 3 de junio de 2009. Miguel Sebastián, ministro de Industria: «todo el mundo ve brotes verdes en la economía que podrían apuntar al principio del fin de la crisis, excepto los que no quieren verlos porque a lo mejor están acostumbrados a ver billetes verdes».
*.- Elena Salgado: «Lo más agudo de la crisis ha quedado atrás»14 de agosto de 2009. Elena Salgado, vicepresidenta segundo del Gobierno y ministra de Economía: tras la peor caída del PIB desde que en 1970 se comenzaran a realizar las estadísticas de la Contabilidad Nacional, decía que la economía española «continúa mostrando un comportamiento comparativamente mejor que nuestro entorno».
*.- 3 de septiembre de 2009. Elena Salgado: «Lo más agudo de la crisis ha quedado atrás».
*.- 23 de noviembre de 2009. José Luis Rodríguez Zapatero: «La recuperación ya se ha iniciado» y confía en que su ley de Economía Sostenible «acabe con la recesión».
*.- 30 de diciembre de 2009. José Luis Rodríguez Zapatero. Se agarra al informe hecho público por el Banco de España, que pone de relieve un frenazo en la caída productiva, para augurar empleo «neto» en el «último tramo» de 2010, aunque en el primer semestre sigamos viendo una «moderada».
*.- 11 de febrero de 2010. José Luis Rodríguez Zapatero: «No estamos peor que hace seis meses».
*.- 20 de febrero de 2010. José Luis Rodríguez Zapatero, tras su encuentro con Brown en Londres: «No vamos a caer en la trampa de las ideas de aquellos que provocaron la crisis».
*.- 12 de mayo de 2010. José Luis Rodríguez Zapatero, dos años después de que la oposición le advirtiera sobre la gravedad de la crisis:
*.- «La situación es difícil y sería insensato ocultarlo».
*.- «Se ha iniciado la recuperación económica».
*.- 14 de mayo de 2010. Elena Salgado: «No hemos tenido otra elección que recortar el salario a los funcionarios». El 25 de febrero de 2010 había dicho: «El acuerdo salarial con los funcionarios se va a respetar absolutamente»
*.- María Teresa Fernández de la Vega: «El Gobierno es consciente de que las medidas son duras, difíciles y dolorosas». El 2 de marzo había dicho: «Este gobierno cumple siempre todos sus compromisos, todos, asbsolutamente».
*.- 22 de Julio de 2010. José Luis Rodríguez Zapatero: «Estamos mucho mejor de lo que parece».
*.- 13 de octubre de 2010. Celestino Corbacho: «Los puestos de trabajo no los crea ni los destruye el Ministerio de Trabajo».
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













